Rafa Benítez, criticado y sostenido

La intención es seguir con la apuesta a medio plazo; pero los resultados ponen en solfa el estilo

Rafa Benítez, en Balaídos. // J.V. Landín
Rafa Benítez, en Balaídos. // J.V. Landín

La apuesta por Rafa Benítez el pasado verano fue recibida como una muestra de ambición del nuevo Celta, con Marián Mouriño todavía sin cargo oficial pero ya ejerciendo como máxima responsable. La motivación era, por fin, poner todas las fichas en un proyecto a medio y largo plazo y acabar con una trituradora de entrenadores que impedía el crecimiento del club. Con el currrículum como aval y su disposición personal a involucrarse, el madrileño fue recibido, en general con alegría. Asumiendo, eso sí, que la apuesta estilística iba a cambiar: adiós a la posesión y a ser protagonista, hola a la precaución defensiva y la velocidad a la contra.

Gran parte de la afición, especialmente la que se maneja en redes sociales, ha conocido un Celta con gusto por el balón -siempre con matices según calidad de los jugadores-. Y la actual ausencia de resultados desnuda la falta de asunción del cambio oficializado con la llegada de Benítez, aunque en los últimos tiempos ese credo ha sido defendido por momentos por alguno de sus predecesores.

Tampoco la comunicación entre el nuevo técnico y el ex director deportivo, Luís Campos, acabó siendo fluida. Y, entre ambos, el Celta decidió apostar por Benítez. Los fichajes responden a sus preferencias. Jailson ya carga con ese sambenito. Y Balaídos, tres derrotas después, entona el ‘Benítez vete ya’. Hoy, sigue siendo la apuesta.

Contenido patrocinado

stats