Hilario Taboada cuenta en sus memorias las alegrías y penas de un torero gallego
El segundo matador de la historia de galicia, nacido en Arzúa, presentó el libro en la plaza de las ventas
El segundo torero gallego de la historia, Hilario Taboada, natural del municipio coruñés de Arzúa, firmó sus memorias entre alegrías y penas, con situaciones extremas en momentos clave de su vida, reconociéndose al cabo del tiempo "orgulloso de poder escribir ahora aquella infancia sin medios ni recursos", en un libro presentado ayer en la plaza de Las Ventas. "Memorias de un torero gallego" (Egartorre Libros) es el título de un libro de toros y de Galicia, donde se relata un paisaje rural casi olvidado, en el que el autor se desenvolvió.
Tiempos difíciles aquellos años sesenta para querer ser torero, más aún en una tierra donde las corridas no pasaban de ser mera curiosidad. La singularidad de Hilario Taboada fue conseguirlo durante los doce años que estuvo en la profesión, llegando a representar por todo el mundo la tauromaquia gallega a la que ya le había dado carácter el único diestro de la tierra que tuvo el honor de alcanzar la alternativa, Alfonso Cela "Celita".
Fue "Celita", en la segunda década del pasado siglo, torero de postín, tanto que alternó varias tardes nada menos que con "Joselito" y Belmonte, los dos nombres que dieron esplendor a la profesión en esa época, que gracias a ellos se conoce como la "edad de oro" del toreo. Confiesa el autor que le ofrecieron un doctorado de lujo, de manos de Manuel Benítez "El Cordobés" y con Palomo Linares de testigo. Sin embargo, no aceptó la oferta por estar comprometido para torear de novillero en varias plazas de su tierra. n
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