La bicicleta es un bastón para Damián Ramos

Ciclismo | Juegos Paralímpicos

Damián Ramos compite con el Louriña como ayuda para acudir a los Juegos Paralímpicos

Damián Ramos se hizo con la victoria en la Copa del Mundo disputada en Australia en enero.
Damián Ramos se hizo con la victoria en la Copa del Mundo disputada en Australia en enero.

Dos años sin andar por sus medios. Ese era el día a día duro para Damián Ramos (A Coruña, 37 años) tras sufrir un accidente en un raid de aventura y con el agravante de la pena, el cargo de conciencia de que “te sientes culpable. Sabes que son cosas que pasan, pero está ahí el hecho de que en tu rescate fallecieron tres guardias civiles. Es un accidente, pero está ahí”, explica el deportista.

Sucedió en 2014 cuando, en un raid de montaña, “caí por un barranco”. Sufrió una fractura dura en una pierna y los medios de emergencia decidieron apostar por un rescate en helicóptero. Cuando estaba Damián Ramos a punto de subir, un aspa tocó en la pared y se desplomó. Sobrevivieron él y el agente de la benemérita que bajó del ‘pájaro’ para ayudarlo a subir y que tiró de él hacia fuera cuando vio el error del vuelo.

“Ellos fueron los que me ayudaron a superarlo porque son los que asumen que es parte de su trabajo y que pueden perder la vida al intentar salvar la tuya. A mí no me entra en la cabeza que puedan pensar así, de arriesgar su vida. Pero lo asumen con tanta naturalidad que lo único que podemos hacer el resto es estar agradecidos. Y yo lo estaré siempre, eternamente agradecido”, expresa Ramos sobre las vivencias de hace una década, cuando volvió a nacer y comenzó la amistad profunda con Quique, el guardia civil doblemente salvador.

Después, llegaron los meses sin caminar para un deportista que estuvo en la carrera hacia los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en piragüismo. “Quedé fuera por poco”, indica ahora. En los tiempos sin andar, “lo peor es la falta de expectativa porque si te dicen que tardas tres meses o seis, lo asumes. En mi caso, apenas me daban esperanza y era desolador”, razona.

Finalmente, con varias operaciones y mucho trabajo, le quedó una discapacidad “pequeña, no muevo un tobillo”. Y, debido a ello, se lanzó a la bicicleta, un deporte sin golpeo, y que se le daba bien. “En la época de piragüismo, al llegar a la selección me decían que tenía más físico de carrera o ciclismo que de palista porque tenía poca fuerza y una buena resistencia, pero de aquella ya estaba metido”, describe. Y siguió por este camino hasta que en los últimos años comenzó a brillar y se dio cuenta de que podía llegar a los Juegos de París.

“Acudes a una competición internacional y el seleccionador se fija en ti. Entonces, vas a una Copa del Mundo y ya te enrolas en el ámbito de la selección española hasta el año pasado, que gané el Europeo y ahí entré en el programa ADO paralímpico. Ahí sí que intentas profesionalizarte porque ya ves que va en serio con la ayuda que te dan”, explica Ramos.

Ahora falta el paso definitivo, que es acudir a París, tanto en carretera como en pista dentro de su categoría, la C4. No obstante, no es una tarea sencilla porque “aunque tengas resultados, es el seleccionador el que decide. Las plazas son limitadas y él optará por llevar el equipo que le permita obtener más medallas”, indica el ciclista del Louriña. Eso sí, tras sacar un oro y un bronce en la Copa del Mundo de Australia en enero, admite que “está bien encaminado, pero aún quedan dos Copas del Mundo más y un Europeo en pista, que ahí hay que rendir bien”.

Dentro de este sistema, ¿qué hace un coruñés paraciclista en el Louriña? La explicación tiene dos vertientes. La primera que “Juan (presidente del club porriñés) me conocía desde hace unos años y creó la sección de adaptado. Habló conmigo y entré”, indica el corredor. Y, sobre todo, está el segundo aspecto y que resulta todavía más decisivo. “Puedo competir en las carreras amateur sin discapacidad. El nivel me da para terminar, voy ahí entre los últimos, pero eso me sirve como un entrenamiento inmejorable para el adaptado”, admite Damián Ramos.

Y es que competir a nivel internacional es muy diferente a ir a un Campeonato de España. “Aquí no hay mucho nivel en el ciclismo adaptado, pero fuera sí que lo hay. Y si quieres ir a la guerra, tienes que ir entrenando. Las carreras con el pelotón élite me dan eso”.

Y así, con la bicicleta de carbono como el mejor bastón posible para la vida deportiva, Damián Ramos busca el billete paralímpico, un sueño de juventud, tras un renacimiento vital y deportivo.

Contenido patrocinado

stats