"El boxeo que se ve en el cine no tiene que ver con la realidad"
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Rafa Gil, entrenador y cofundador del Sagabox vigués, lleva casi toda su vida dedicada al pugilismo
Aunque es sueco de nacimiento, Rafael Gil Hesseldahl (Trelleborg, Malmö, 1956), más conocido como Rafa Gil, ha vivido toda su vida en Vigo y se considera oriundo de la ciudad. Cofundador del Sagabox vigués, el boxeo ha formado parte de él desde que era muy joven: "Yo fui boxeador amateur allá por el 72. Tenía un amigo que era profesional y me animó a probar. Empecé a ir con 15 años a entrenamientos y al poco tiempo ya me puse a boxear. Combatí cinco veces y lo dejé porque en el verano del 73 me marché a navegar en la marina mercante", explica Gil.
Pero la aventura deportiva del púgil vigués no acabaría ahí. De hecho, sólo acababa de comenzar. A principios de los 90 decidió volver a los rings a entrenar, y le sorprendió una llamada de la Federación Gallega de Boxeo. "Me pidieron que echara una mano", sostiene Rafa Gil. Su implicación fue tal que entre el 1994 y el 2001 ejerció de presidente del organismo. En ese momento decidió dejarlo para embarcarse en el proyecto de su vida: el gimnasio Sagabox. De acuerdo con Gil, "nació en 2002 como la unión de varias personas que montamos un ring y empezamos a entrenar. Allí empezó todo y con el tiempo sacamos a chicos a pelear y a hacer veladas. Y aquí estamos".
Sagabox organiza noches repletas de combates de boxeo en Vigo y alrededores: Soutomaior, Baiona, Ponteareas, Salceda... "Las hacemos donde nos dejan", sostiene el entrenador vigués. Explica Gil que apenas se encuentran con trabas para realizar estas veladas, "únicamente en Vigo, que es complicado por los costes de los pabellones". Pero en esta ciudad tienen ya un lugar predilecto: el Hotel Bahía. Allí tienen un aforo más limitado, pero más apiñado, que contribuye a que el ambiente sea mejor para una noche de boxeo, además de ser un lugar emblemático de la ciudad viguesa. Aún así, Gil asegura que en ningún momento pretenden hacer negocio a costa de dichas veladas: "Lo hacemos por darle cabida a los chavales que entrenamos".
Sobre los prejuicios del boxeo como un deporte violento, Rafa Gil dice que "la gente lo va entendiendo poco a poco. La imagen que nos han producido las películas no tiene nada que ver con la realidad. El boxeo es un deporte controlado". Remarca, además, que en Sagabox están entrenando niños y niñas pequeños sin hacer ningún tipo de contacto. "No es un deporte violento", sentencia el vigués. Con los niños se entrena de una manera muy particular: a nivel técnico, enseñándoles cómo posicionar las manos y cómo hacer la sombra, con nociones de autodefensa, trabajando la coordinación, la resistencia... "Es un deporte muy completo. Y si ellos se ponen guantes, es para pegarle a un saco o a las manoplas del entrenador", puntualiza Gil.
La financiación, como en casi todos los deportes, también es un problema para el boxeo. "Antes era fácil conseguir sponsors para las veladas y ahora, desde la crisis, es más complicado", expone Rafa Gil. En Sagabox cobran pequeñas tarifas a sus deportistas para el mantenimiento del gimnasio, que se encuentra en el Centro Vista Alegre de García Barbón. También recaudan algo de dinero en las veladas para cubrir los gastos que estas requieren: desplazamientos, árbitros, médicos, ambulancias... El club recibe alguna subvención del Concello de Vigo y de la Diputación de Pontevedra, "y esperamos que la Xunta nos dé algo", concluye Rafa. "Eso todo nos ayuda a comprar material y hacer algún viaje, por ejemplo, en septiembre nos presentamos al Campeonato de la Amistad en Barcelona. Nos gustaría tener un poco más, pero no nos podemos quejar", añade.n
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