Concentración de atletismo entre bueyes y avestruces
Atletismo
Alice Finot y Adrián Ben compartieron concentración en Sudáfrica en condiciones de altitud
Compartir destino en la altitud de Sudáfrica para preparar una temporada clave, un año con los Juegos Olímpicos en el horizonte. La céltica Alice Finot y el viveirense Adrián Ben compartieron en el último mes campo de entrenamiento en la altitud de Sudáfrica para comenzar la preparación de una campaña de grandes desafíos. Lo hicieron en dos sedes, una en Potchefstrom, a 1.300 metros de altitud, y otra en Dullstroom, que se eleva a los 2.200.
“Recibí la invitación de la federación francesa para entrenar estas tres últimas semanas, pero en medio fondo necesitamos estar más tiempo en altitud. A mí me gusta ir una semana antes para hacer la aclimatación y dejar la última para descargar. De esta forma, me salen de cuatro a cinco semanas. Por eso, fui a Dullstroom, ya que quería probar estar a más altitud. Es a cuatro horas del otro lugar. Quería comprobar el funcionamiento de mi cuerpo y el entrenamiento que puedo hacer a 2.200 metros de altitud”, expresó la francesa afincada en Ponteareas Alice Finot.
Se desplazó allí con su equipo de trabajo en el que estaba su preparador, Manu Martínez, y a los que se unió el viveirense Adrián Ben. “La idea es que nosotros ya vinimos el año pasado a ‘Pochs’ y sabía que Alice también. Se lo comenté a Manu Martínez. Lo vimos de venir juntos. Vimos que era una buena idea y fue así como surgió”, explica el de A Mariña. Una versión que corrobora la céltica, pero añadiendo que “mi entrenador conoce a Adrián desde pequeño y los dos íbamos a ir a Potchefstrom y, además, queríamos ir un poco más alto para ver la reacción del cuerpo y así decidimos hacer la concentración juntos. Seguramente repetiremos en el futuro”. Además de coincidir en la ciudad universitaria, ambos optaron por subir casi 1.000 metros más de altitud para probar el efecto de este tipo de entrenamiento en sus cuerpos.
“Cuanto más alto, hay menos oxígeno, de forma que hay que hacer menos intensidad y entrenamientos más controlados. La verdad es que no llegué en forma y tuve que ir poco a poco, sin pasarme de ritmos. No se pueden repetir los ritmos de nivel del mar porque hay riesgo de quemarse antes de terminar la concentración”, explica Finot. Eso sí, más allá de las vivencias, en los entrenamientos poco se ayudaron ambos deportistas porque “cada uno tenía su plan independiente. Lo que sí intentábamos es ayudarnos lo posible en los rodajes o en el gimnasio”, explica Ben.
También contribuyó en lo que pudo Manu Martínez, que ‘sólo’ estuvo las dos semanas de máxima altura porque, además, tiene sus compromisos laborales en Vigo. Eso sí, explica que “las zonas a las que vamos están muy adaptadas al deporte. Podemos destacar que está preparado para la gente que hace turismo, a los safaris, y para los atletas. Coincidimos con un grupo de León y varios de Europa. El país saca partido y la verdad es que nos facilitan todo. Hay gimnasios, el trato es estupendo y nos dan todas las facilidades. Llega al punto de que nos dieron la llave del gimnasio, si lo necesitamos, nos facilitaban el coche. Recogida en el aeropuerto. La verdad es que ponen todas las facilidades”, afirma el preparador.
La ciudad de Potchefstrom es universitaria y dispone de todos los medios posibles, los mismos que hay en un centro de alto rendimiento. Diferente es Dullstroom y sus 2.200 metros de altitud, porque es un pueblo de 500 habitantes. “Ahí sí que van las cabras, las ovejas y las vacas por la carretera. Todo muy rural. Y, además, los caminos por los que íbamos, que eran muy apartados, eran infinitos. Dicen que ancha es Castilla, pero ancha es Sudáfrica. Ahí llegamos a ver avestruces y dos toros que creo que pasaban de los 1.000 kilos”, relata Adrián Ben. Una ubicación que “me pareció Suiza, pero sin los picos. Era todo muy verde con muchas vacas, muchos caballos, animales diferentes… Es un pueblo de 500 habitantes y había movimiento por ser un lugar de pesca con mosca y atletas que van a entrenar. Nos gustó mucho el sitio, con gente accesible y muchos restaurantes para comer bien y barato. Se lleva una buena vida ahí", describe Alice Finot. Manu Martínez admite que no llegaron a ver grandes mamíferos, pero que lo que hay es mucho ganado. Por todos lados. Y eso se traslada en que las carnes son de gran calidad. Repetiremos la concentración en primavera".
Eso sí, Sudáfrica está a 11.000 metros de distancia de Vigo y acudir allí se hace porque “en la época del año actual es el único lugar del planeta sin cambio horario, que está a esa altitud y con buenas infraestructuras. En Europa, no hay ningún sitio así en esta época del año. Se reúne todo para tener un entrenamiento de calidad”, describe Alice Finot. Incluso, Adrián Ben matiza que “en las horas centrales del día puede hacer mucho calor y yo, que soy bastante blanco, tengo que madrugar para entrenar. Después se descansa mucho y, a partir de las 18:00, se puede entrenar de nuevo de forma perfecta".
Es el alto nivel atlético que unen a una francesa que viste de celeste con un viveirense que veranea en Baiona en un pueblo remoto de Sudáfrica. Entre bueyes y avestruces, con los Juegos Olímpicos de París en la mente.
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