Desempleado no es desocupado

fútbol

Aun con la incertidumbre del coronavirus, los hermanos Montes trabajan para que el próximo proyecto les "pille preparados"

borja refojos. vigo
Publicado: 10 may 2020 - 03:31
Jacobo (arriba) y Marcos Montes ven partidos, toman notas y preparan mejoras en su método todos los días.
Jacobo (arriba) y Marcos Montes ven partidos, toman notas y preparan mejoras en su método todos los días.

Tras dos meses oscuros, ya se ve luz. Alivio. Son instantes para acostumbrar la vista a la realidad que espera fuera del túnel. Y para tomar aire. Porque tras superar esta oleada de la pandemia, toca volver a vivir. Y el escenario no es halagüeño en casi ningún sector. Tampoco en el fútbol. El horizonte se atisba incierto para jugadores y entrenadores. Y más para los que están en el paro. Como los hermanos Montes.

Jacobo se inclina en su silla al otro lado de la pantalla y dibuja una sonrisa. "Lo llevo bien", afirma. Su hermano mayor, Marcos, secunda la moción asintiendo en otra ventanita de estas videollamadas grupales, tan significativas en la dichosa nueva normalidad. Después de guardar "el luto pertinente" tras ser despedidos como técnicos del Celta B el pasado 26 de enero, se han puesto manos a la obra. "Lo que no nos podemos permitir es que si llega un proyecto, no nos pille preparados", espeta Jacobo.

Para ello, los Montes dedican en torno a seis horas diarias al fútbol, mayoritariamente enfocadas a la Segunda B. "Espera, espera, que te lo voy a decir", advierte Marcos mientras revisa sus notas. Entre ambos han visto 60 partidos del grupo 1, 51 del 2, 50 del 3 y 46 del 4. Más de 200 en total. "Tomamos notas, estudiamos cómo arman sus equipos otros entrenadores y, sobre todo, controlamos jugadores para saber qué podemos necesitar en un club nuevo", reflexiona Jacobo. Además, encuentros de otras ligas -"aprendemos movilidades de Atalanta y Leipzig"-, desarrollo de nuevas ideas, evolución de las viejas y autocrítica para mejorar las debilidades. Los dos hermanos apuntan a las pretemporadas. "Que vayan más al grano", desea Marcos, mientras Jacobo reconoce que a sus equipos "les cuesta un poco arrancar".

Estos meses -y más con confinamiento mediante- han dado tiempo para pensar. "Con la vorágine competitiva no puedes", comenta el menor de los hermanos redondelanos. En lo bueno -"la carga de trabajo no coincide con los resultados", reivindica Marcos- y en lo malo. "Uno de nuestros grandes problemas era que trabajábamos poco la zona de finalización. Nos ha quedado claro que por ahí tenemos un campo de mejora", incide el mayor de la saga, que aboga por ver "cómo lo hacen los mejores" y pone de ejemplo un análisis de los últimos 30 goles del Manchester City.

Los hermanos redondelanos entienden que estar desempleado no significa estar desocupado. Ni siquiera en esta parálisis mundial. Pero son perfectamente conscientes de que esta pandemia complica su futuro profesional. "Va a ser difícil", reconoce Marcos. "Somos conscientes de que va a costar encontrar equipo", apunta Jacobo, que desvela que le gustaría entrenar fuera de Galicia para que no les identifiquen como "técnicos de una sola zona".

Pero no tiene caso pensar en lo que no se sabe cómo será. "Tratamos de salvaguardar lo que está en nuesta mano", destaca Marcos. No es optimismo, es supervivencia. "Venimos de categorías en las que no había retribución. Por eso tenemos que estar fuertes ahora", añade el mayor de los Montes, que tira de su hermano con un hilo invisible que se conecta a través de la pantalla. "Volveremos a los sueldos de 2012. Pero, para los que nos dedicamos al fútbol por pasión y la convertimos en profesión, es igual cobrar 2.000 que 1.000", destaca Jacobo, que reivindica el trabajo del tándem: "Nadie nos ha regalado nada para llegar hasta donde llegamos viniendo de donde venimos". Una reflexión que da paso a un breve silencio, diluido en un mar de convicción. "Estamos con las pilas cargadas y con muchas ganas de que llegue un proyecto para demostrar que estamos capacitados", añade. "Y con esperanza", apuntan casi a la vez los hijos de Isidro y Tita. Buena receta. Porque para combatir tiempos con doble de incertidumbre, hace falta el doble de ilusión, el doble de preparación, el doble de esperanza. El doble de Montes.

"Faltó tener más paciencia"

Cuando la conversación gira hacia la experiencia fallida en el Celta B, los hermanos Montes asumen sin ningún ambage su parte de culpa. "Si las cosas no salen, es que algo hemos hecho mal", reconoce Jacobo. "Nos faltaba acierto y verticalidad en los últimos metros. Eso nos privaba de ganar partidos", añade Marcos. Sin embargo, como en casi todo, su despido el pasado 26 de enero respondió a un cúmulo de circunstancias. Empezando por una "plantilla descompensada", para la que pidieron refuerzos en ambas ventanas de fichajes. "Te echan y a los dos días traen esos tres jugadores que llevabas pidiendo desde agosto", lamenta el menor de los redondelanos. "Sin quitarnos ni una pizca de culpa, creo que se ha fallado en más cosas que en lo técnico-táctico que afecta a los entrenadores", añade.

En ese sentido, Marcos recuerda que en la campaña anterior, "con una plantilla mejor", el filial registraba números similares a los de esta temporada y acabó jugando el play-out de permanencia. "El plantel no es mejor y, además, más joven. Pues entonces hay que dejar trabajar y no ponerse nerviosos tan rápido", reflexiona el mayor del tándem, que aúna todos esos motivos para confluir en uno de los grandes males del fútbol actual. "Creo que arriba faltó tener un poco mas de paciencia", concluye Marcos Montes.

"Hay que aceptarlo. Forma parte del juego", reconoce Jacobo. Porque agua pasada no mueve molino. Ambos lo saben. "Estamos deseando que llegue un nuevo proyecto", añade Marcos. Y llegará. Porque el fútbol siempre da revancha.

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