Un equipo rico en el exilio
CELTA
La guerra de Ucrania obligó al Shakhtar del magnate Rinat Akhmetov a salir de Donetsk
Dicen que Rinat Akhmetov salió de la nada. De una familia de mineros que ni tan siquiera podía permitirse un baño techado. Pero hoy en día, a sus 50 años, la revista Forbes –especialista en el seguimiento de las personas más acaudaladas del mundo– lo sitúa en el puesto 771 de su ránking con 3,3 billones de dólares en su poder. Y, lo que es más importante, como la persona más rica de Ucrania y, consecuentemente, una de las más influyentes en la política. Dominador del hierro y el carbón de entrada, sus más de cien empresas emplean a más de 300.000 personas.
De la mano del tal magnate, el Shakhtar Donetsk se ha convertico en los últimos lustros en un habitual de las competiciones europeas, con una política de fichajes centrada en el fútbol brasileño que lo llevó a ganar la Copa de la UEFA en el año 2009. Pero Ucrania entró en guerra y todo estuvo a punto de saltar por los aires en el club. En julio de 2014, seis jugadores –Alex Teixeira, Fred, Dentinho, Douglas Costa, Facundo Ferreyra e Ismaily– se negaron a volver a Ucrania por el peligro que corrían. Casi todos ellos acabaron volviendo pero ya no a Donetsk, porque el equipo tuvo que exiliarse a la capital del país, Kiev, y pasó a jugar sus partidos en Lviv, cerca de la frontera occidental del país.
Desde entonces, el Shakthar es un equipo alejado de su afición. En Kiev viven –primero en un hotel que el magnate reservó entero para el club– a 733 kilómetros de Donetsk y en Lviv juegan a 1.286. Lógicamente, sin sus seguidores en la inmensa mayoría de las ocasiones y hasta con más público del rival que del propio equipo minero.
Eso sí, Akhmetov se las ha ingeniado para recuperar poderío. Tras dos años de triunfo liguero del Dinamo de Kiev, su gran rival, el equipo ya tiene en la mano la competición ucraniana. Y en lo político, el magnate trata de nadar entre dos aguas en un país en guerra: acusado por los ucranianos de financiar al partido pro-ruso y acusado por los pro-rusos de no significarse lo suficiente en su favor, dado que Donetsk se encuentra al oriente de Ucrania, en una zona con población más partidaria de Rusia en la que los efectos de la guerra han sido más debastadores, incluído el estadio y la ciudad deportiva que empleaba el ahora rival celeste.
La plantilla, a día de hoy, sigue teniendo un trascendental acento brasileño, con hasta ocho futbolistas. El lateral Darijo Srna, de 34 años, es el capitán y emblema, aunque precisamente su futuro está en el aire y su nombre suena como posible refuerzo del Barcelona en el próximo mercado de invierno. El goleador es el argentino Facundo Ferreyra, formado en Banfield y ex jugador de Vélez y Newcastle, en este último ya cedido por el club ucraniano en el momento en que no quiso volver a Donetsk por la guerra. De cara al primer partido ante el Celta, los ucranianos tendrán la baja por acumulación de tarjetas de uno de sus habituales en el centro del campo, Stepanenko, que suele hacer dupla con el brasileño Fred –que pasó un año suspendido por dar positivo por un diurético en la Copa América 2015–. En ataque, proliferan los brasileños –Taison, Marlos, Bernard o el veterano ex del Arsenal Eduardo– pero se abre hueco la perla ucraniana Kovalenko. Atrás es donde más peso tienen los jugadores locales, con el veterano portero Pyatov o los centrales Kucher, Ordets y Rakitsky junto a los laterales Srna y el brasileño Ismaily.
Todos ellos dirigidos por el portugués Paulo Fonseca, un hombre del todopoderoso agente Jorge Mendes que se hizo un nombre en Portugal en el Pazos de Ferreira y, pese a no triunfar con el Oporto en la campaña 12/13 –que no acabó en el cargo–, recuperó crédito de nuevo en el Pazos y en el Braga antes de llegar a Donetsk el pasado verano a sus 43 años.
El Shakhtar fue fundado en 1936 y sus primeros títulos llegaron en la década de los 60 del pasado siglo, con dos Copas de la URSS (61 y 62), que tuvieron continuidad con otras dos veinte años después (80 y 83), la última adornada con una Supercopa. Desde la independencia de Ucrania, ha acumulado nueve títulos ligueros –el último en 2014, cuando encadenó cinco–, diez de Copa y siete de Supercopa. A nivel internacional, luce la UEFA de 2009.n
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