El "Galicia 93" se hace eterno
La tripulación que hizo podio en la Vuelta al Mundo 93/94 presume de haber sido la única totalmente española
Veinticinco años después, el "Galicia 93 Pescanova" vuelve a navegar. No en mares y océanos, pero sí en la memoria de una generación de regatistas que hizo historia, que acercó la Vuelta al Mundo de vela a un país que poco conocía de aquel evento por etapas. Durante unos nueves meses, del 25 de septiembre de 1993 a la madrugada del 4 de junio de 1994, en ambos casos partiendo y regresando a Southampton, se siguieron las peripecias de un puñado de regatistas españoles (dieciséis, siete de ellos gallegos) dispuesto a presentar batalla a avezadas tripulaciones y patrones con vitola de Copa del América. Y esta noche, a las 3:43, hora española, se cumplirán las Bodas de Plata de un proyecto que supuso un antes y un después para la vela en Galicia.
Aunque a 'Chuny', Roberto Bermúdez de Castro, no le encante esa definición. "No me gusta hablar de punto cero. Hubo muchas cosas. Fue un paso muy bueno que todavía a día de hoy no se ha podido igualar en cuanto a hacer un equipo realmente español. El barco estaba hecho en Vigo y con todos españoles. Eso, desgraciadamente, no se ha vuelto a repetir y debería porque hay mucha afición, hay gente muy buena en España, en Galicia. No me gusta decir como que éramos los pioneros: no, qué va. Gándara ya había dado la Vuelta al Mundo, el primer barco español fue el "Licor 43"... Para mí personalmente fue mi primer paso como profesional y una oportunidad grandísima que me dio en su día Javier", expresó.
Un cuarto de siglo después, recordamos a aquella tripulación formada en torno a Javier de la Gándara por el coruñés Chuny Bermúdez de Castro, los vigueses Jaime Arbones, Marcos Iglesias, Juan Zarauza y Ñaco Eraso, los barceloneses Jan Santana, Joan Vila, Nando Muñoz y Guillermo Altadill, los santanderinos 'Pichu' Torcida y Toño Piris, el gaditano Víctor Unzueta, los médicos Carlos Sampedro (Baiona) y Paco Fernández (Alicante) y el malagueño Santi Portillo.
La sexta edición de la prueba transoceánica llevó a los catorce barcos (cinco maxis y nueve W60) a recorrer 31.975 millas tocando los puertos de Punta del Este (Uruguay), Fremantle (Australia), Auckland (Nueva Zelanda) y Fort Lauderdale (EE.UU.). El "Galicia 93 Pescanova" fue podio en categoría W60, al concluir tercero en poco más de 122 días por detrás del neozelandés "Yamaha" (Ross Field) y del "Intrum Justitia" (Roger Nilson y Lawrie Smith), que navegaba con bandera de la Comunidad Europea.
Fue la primera Vuelta al Mundo y la de "mejor recuerdo" para Chuny (A Coruña, 1970), que no había podido competir en la Vuelta a Europa por estudios pero sí llegó a la Fastnet Race británica, las dos competiciones en las que el barco, construido en los vigueses Astilleros Armada, se rodó. "En aquel momento el grupo de profesionales de la vela en España era muy pequeño. Habíamos empezado con la Copa América del 92. Todo era mucho más amateur, la gente tenía sus trabajos y esto era un hobby. A partir de ahí empieza a ser un poco profesional", recuerda el laureado regatista coruñés, que ha sido el primer gallego en ganar la Volvo Ocean Race (con el "Abu Dhabi" en 2015), en aquella época Whitbread Round the World Race. Distintos patrocinadores para un mismo reto.
Aquel podio supo a gloria y De la Gándara todavía recordaba en la Gala de la Vela Gallega, cuando fueron homenajeados por aquel éxito, que el joven Chuny ya "era un buen regatista" con solo 23 años y siendo el más joven del grupo.
"La profesionalidad ha cambiado", compara el navegante coruñés. "Es un evento muy profesional, con un retorno de imagen muy grande. A nivel competitivo mucho más, por la tecnología, el seguimiento, el análisis de datos, el diseño, la construcción… El mundo de la vela es como la Fórmula 1, aquí se prueban las cosas que luego llegan a los cruceros de nivel aficionado". De hecho, "todo ha cambiado mucho y también los sistemas de comunicación por satélite: cada tripulante tiene su baliza personal, la equipación técnica es mucho mejor, los trajes de supervivencia son fenomenales, las balsas… Ahora mismo no te imaginas la cantidad de gente que está dando la Vuelta al Mundo por placer".
Aquella tripulación, con el diseño de Bruce Farr, conquistó los mares. La clasificación era por tiempos y dividida en maxis y en WOR 60. La deslaminación del casco en la segunda etapa evitó mayores glorias al barco gallego, pero por detrás se quedaron leyendas de la Copa del América como Dennis Conner en el "Winston" (Estados Unidos) y Chris Dickson en el "Tokio", que perdió el palo cuando iba líder en la quinta etapa y se despidió de toda opción de victoria.
Timonel primero y que acabó "llevando la guardia" después, Bermúdez de Castro recuerda que los elegidos por De la Gándara no eran poca cosa: "Había gente que había hecho la Vuelta al Mundo, la Ruta del Descubrimiento, un par de Solitarios,… Como equipo y de llevar el nombre de Galicia por el mundo, está claro que nunca hubo algo parecido".
Tildados de "locos", como recordó De la Gándara, aquella experiencia los marcó. Regresaron "de cuerpo sí, de mente…", bromeaba el patrón vigués cuando recogía el reconocimiento.
La Real Federación Gallega de Vela no los olvida. Las licencias federativas que expide este año tienen en sobreimpresión una imagen de aquel barco. Y a los campeones de Galicia de 2019 se les entrega una metopa con el corte longitudinal del casco de aquel "Pez volador", como lo denominó la prensa internacional especializada.
Sí, una tripulación mítica. Aunque a Chuny le apetecería otra VOR dentro de tres años.n
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