Loreto Pérez, juez árbitro viguesa: “Dentro de la emoción y la alegría, voy tranquila a París"
Juegos Olímpicos de París 2024
“Mi función será formar parte del jurado de apelación, el último recurso para los deportistas"
Loreto PérezatletismoJuegos Olímpicos de París. ¿Qué supone para usted ir por primera vez a unos Juegos Olímpicos como los que se celebrarán este verano en París?
Para mí, supone un premio a los años que llevo en el atletismo. Un premio a la dedicación al deporte que me gusta y que he vivido en casa desde pequeña.
¿Cómo se enteró de que había sido seleccionada para la cita de la capital francesa y qué pensó en ese momento?
Me enteré por medio de un compañero y después me llegó la notificación oficial. En ese momento pensé que era una alegría porque ir a unos Juegos para cualquier deportista, o para cualquier persona ligada al deporte, es lo máximo a lo que podemos aspirar.
¿Ya sabe en qué modalidad estará arbitrando o cuál será su labor concreta en los Juegos?
Yo estoy en atletismo y mi función va a ser formar parte del jurado de apelación, que es el último recurso al que pueden recurrir los atletas tras seguir los pasos de una reclamación. Primero irían a una reclamación al juez árbitro y luego, si no están de acuerdo con la resolución, pueden acudir al jurado de apelación, que sería el que decide ya en último término.
¿Y en esa labor podría coincidir con atletas españoles o en ese caso encargarían a otra persona?
A los atletas españoles los veré competir, pero si hay cualquier decisión que tomar respecto a alguno de ellos, yo me tengo que inhibir y me sustituiría otra persona en el jurado, porque no podemos tomar decisiones que se puedan interpretar desde fuera como parciales porque afecten a nuestro país.
Entre los atletas que participan en esta edición se encuentra otra viguesa, Ester Navarrete, ¿cómo valora a esta fondista que con 33 años se ha clasificado por primera vez para unos Juegos en maratón?
La conozco y creo que es una chica que ha trabajado mucho y que lo ha conseguido en base a eso, al esfuerzo. Realmente se merece estar ahí y me alegro mucho por ella.
Por motivos familiares se inició en el atletismo siendo muy joven, pero ¿cómo decidió convertirse en juez árbitro?
La verdad es que fue un poco de casualidad, porque fue una temporada en la que había muy pocos jueces y mi madrina por aquel entonces era juez y nos animó tanto a mi hermano como a mí a acudir a las competiciones. Empecé a venir, a realizar esa función como juez, primero sin licencia, que es como un periodo de aprendizaje, luego ya hice mis primeros exámenes y saqué la licencia. Y, a partir de ahí, fui haciendo más exámenes y subiendo de categoría.
¿Y no pensó en ser atleta?
El atletismo lo he practicado también, y lo practico de hecho, pero a nivel amateur, hobby. Yo, en el momento que obtuve mi licencia como juez no se podía tener al mismo tiempo la licencia de atleta. Como deportista, entrenaba un poco para divertirme porque tampoco es que destacara especialmente, y me incliné por seguir entrenando como hobby y continuar con la faceta de juez con licencia.
Porque teniendo unos padres vinculados al atletismo y una madrina que también, era inevitable participar de alguna manera en este deporte, ¿no?
Mi madre es entrenadora, mi padre es monitor, mi hermano también es juez internacional, mi madrina en aquel momento también era juez, uno de mis tíos y algunas de mis primas también practicaban atletismo… Es algo que he vivido desde siempre. Yo era muy pequeña y mi madre ya era entrenadora, así que tanto mi hermano como yo íbamos con ellos a las competiciones, estábamos por allí, vivíamos el ambiente, jugábamos en la pista… Es algo a lo que he estado ligada desde la infancia.
¿A medida que se acerca la cita parisina aumentan los nervios?
La verdad es que pensé que iba a estar más nerviosa, pero no. Dentro de la emoción y la alegría que tengo, voy con cierta tranquilidad porque ya tengo unos años de experiencia y en ese sentido estoy convencida de que voy a ser capaz de cumplir la función que voy a desempeñar en los Juegos. Emocionada y contenta, sí; nerviosa, menos de lo que pensaba.
Porque ha estado en pruebas internacionales, incluidos Mundiales, pero esto es diferente.
He estado en Mundial en pista cubierta, en Mundial al aire libre, también en la Universidad, y son competiciones muy importantes, pero como decía antes, los Juegos, a nivel deportivo, es lo máximo para cualquier deportista.
¿Qué es lo que le atrae de ser juez de atletismo?
A mí me gusta formar parte de esto, contribuir de alguna manera a que los demás también vivan el deporte, formar parte de los logros deportivos. Porque yo también tengo amigos que son atletas, compañeras de entrenamiento que todavía siguen compitiendo y también me gusta verlas competir y formar parte de eso y poder darles la seguridad de que la competición va a ser justa para todos, que se van a cumplir las normas y que pueden disfrutar de este deporte también.
Y pese a ser árbitro de la máxima categoría, sigue siendo amateur, es decir, que no puede vivir de este trabajo.
No, no, de esto no vivimos (risas). Para mí sería estupendo poder vivir de esto, pero nunca ha sido el motivo por el que lo he hecho. Sí que tenemos unos honorarios, pero no son como para vivir de ellos ni mucho menos. Incluso hay veces que vas a una competición y gastas más que lo que te van a pagar. El que se meta en esto por dinero dura dos días, y no treinta años como llevamos algunos.
¿Alguna vez ha tenido un encontronazo fuerte con algún deportista? Porque, desde fuera, no parece que haya tantos como puede haber en el fútbol o en el tenis, por ejemplo.
Afortunadamente, en el atletismo tenemos pocos casos de deportistas que sean poco respetuosos o casos de agresiones. Alguna vez ha habido. Yo sí me he encontrado en algún caso con alguna conducta inapropiada, llegando casi a la agresión física, pero por suerte pasa muy pocas veces. La mayoría de los atletas y los entrenadores son bastante respetuosos y si no tienen razón, normalmente se lo explicas y lo entienden, aunque no estén de acuerdo. En ese aspecto, es un deporte menos conflictivo que el fútbol o algún otro.
¿El trato con los atletas es familiar o un poco distante?
Es bastante familiar porque, sobre todo a nivel local, los atletas y los jueces nos vemos competición tras competición y muchos ya nos conocemos desde hace años. Entonces, a la hora de competir cada uno está en su papel, no estamos de bromas, pero luego fuera de la pista sí que hablamos con ellos y hay un trato cordial.
¿Ya sabe cómo será su día a día en París este verano?
Como jurado de apelación, yo tengo que estar todos los días que haya competiciones de atletismo. La dinámica que tenemos habitualmente es estar allí un par de días antes del comienzo de la competición para familiarizarnos con la pista, conocer a las personas con las que vamos a trabajar y los protocolos de funcionamiento allí, que sobre todo en estas citas suelen ser de seguridad, por dónde tienes que entrar y salir, las zonas para las que estás autorizado y esos temas.
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