Maestro de atletismo y vida

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José Manuel Hermida, de 61 años, camina hacia los cuarenta como entrenador de lanzamientos en Balaídos

jorge castro. vigo
Publicado: 25 nov 2019 - 01:23
Yury Sedykh, Hermida, José Manuel Almudi y Anatoli Bondarchuck.
Yury Sedykh, Hermida, José Manuel Almudi y Anatoli Bondarchuck.

José Manuel Hermida (Vigo, 9 de mayo de 1958) acude todos los días a las 18:00 horas a las pistas de Balaídos desde los años 80, cuando sacó el título de entrenador nacional tras la retirada como atleta. Es decir, desde hace cuatro décadas, los lanzadores de peso, martillo y disco de cierto nivel en el área de Vigo pasaron por sus manos y, en la actualidad, "estoy en una etapa como entrenador muy bonita y la disfruto. Me encuentro motivado y con ganas. Tengo mucha ilusión por verlos destacar y es lo que me mueve a mí, ver frutos de lo que estoy haciendo, que me compense moral y emocionalmente", expresa el entrenador.

Irene Gómez, de 17 años y séptima en los Juegos Europeos de la Juventud de este verano, es su pupila con mayor proyección, pero "vienen otros detrás". Una situación ideal porque "nunca viví del atletismo, ni tengo pensado hacerlo". No obstante, en las pistas viguesas y de medio mundo obtiene "cosas que no se pueden comprar, como tener a un atleta campeón de España o que realice un récord de España. Son emociones y situaciones que no se pueden adquirir en El Corte Inglés", explica Hermida.

Y, tras tanto años formando deportistas y personas, el preparador vigués trasmite enseñanzas atléticas en cada frase. De deporte y de vida porque "el talento es innato. Si te llega un deportista con él, tienes muchas más opciones de sacar un rendimiento alto. Lo que sucede es que el talento sólo da un gran resultado cuando se combina con el trabajo y el esfuerzo. Después, hay otros que sin un gran talento, pero con mucho entrenamiento, disciplina y sacrificio consiguen un buen resultado. Tiene que existir de todo".

En la pista se precisa una dedicación, pero también fuera de ella, debido a que "lo que trato es que el deportista sea organizado. Si tiene que parar de entrenar para estudiar porque está agobiado, lo puede hacer y ya lo recuperaremos el fin de semana. Lo que no me sirve es que no venga a entrenar, después no estudie y ande de juerga por ahí. Eso no vale. Parte del entrenamiento es saber el tiempo que debes dedicarle a cada cosa". Una organización imprescindible para llegar a cotas altas o, simplemente, al máximo que puede alcanzar un determinado atleta: "Los hay de nivel gallego, español o internacional. Yo estoy satisfecho cuando un deportista al que entreno alcanza su máximo. Esa es la satisfacción".

El rendimiento más alto viene determinado por diversos factores, en los que influye el talento y el trabajo. "Aunque siempre hay atletas que te sorprenden, llega una edad en la que ya sabes lo que pueden dar y es importante no mentir al deportista porque él confía en ti", explica un Hermida que lleva cuarenta años tratando con "jóvenes que después crecen, maduran y se casan. Pasan de niños a adultos y los ves crecer". En este proceso destaca la relación con un Isaac Vicente Landín que "ahora se dedica a esto, pero de forma más relajada y conmigo fue ganando todos los Campeonatos de España de su edad hasta obtener el absoluto".

Es uno de los muchos pupilos de un técnico con multitud de conceptos claros, unos llegados de la preparación teórica y otros muchos adquiridos desde la experiencia. Así, "con los años aprendes a ser más práctico" y también "te das cuenta de que cada atleta es un mundo distinto. Dentro de una forma de trabajo y una planificación estándar, existen mil variantes. Todas pueden ser válidas, lo que hay que hacer es trabajar de forma lógica y coherente. Si esto fuera bajarse de Internet y aplicar un entrenamiento sería sencillo. Pero esto no va así porque los atletas no responden de igual forma a los estímulos y hay que verlos, estar con ellos en la pista, analizar y corregir".

Una plan de trabajo cuidadoso en lo deportivo y también en lo emocional porque "a mí me gusta trabajar con atletas en formación. Desde los 11 o 12 años es la edad ideal para enseñar la técnica de un lanzamiento, aunque después sigan haciendo otras pruebas". Eso sí, a esas edades, "tienes que ser muy cuidadoso porque están formando su personalidad. No eres el padre, pero sí que eres una persona en la que el menor tiene mucha confianza y, si le fallas, le puede quedar ese trauma".

En el apartado técnico, Hermida completó su formación en Europa y bebe, especialmente, de la escuela rusa. "Fui varias veces en los noventa de viaje a Moscú porque son la élite. También alemanes, polacos y bielorrusos", explica el céltico, que admiraba de forma especial a Yuri Sedykh, que tiene el récord del mundo de martillo desde 1986 con 86.74 metros.

Eso sí, el vigués con su metodología y sus principios. Porque explica que, por ejemplo, "Irene Gómez tiene 17 años y apenas trabaja la fuerza. Nos dedicamos especialmente a la técnica, que lance bien y después tendremos tiempo de fortalecer, que todavía es muy joven". La paciencia de la experiencia.n

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