No hay peor cuña que la de la propia madera

segunda división b

El Celta B claudicó ante el Racing a manos de un destacado excéltico como Álex López

borja refojos. vigo
Publicado: 26 oct 2020 - 01:07
Jordan Holsgrove debutó con la camiseta celeste en Barreiro y dejó pinceladas de calidad con su zurda.
Jordan Holsgrove debutó con la camiseta celeste en Barreiro y dejó pinceladas de calidad con su zurda.

Entonces Julio César sintió como un frío helado recorría todo su cuerpo mientras la vida se escapaba de él. Había sido apuñalado. En ese instante giró la vista y lo vio. "¿Tú también, Bruto, hijo mío?", acertó a susurrar antes de morir. Así, de ese modo, claudicó ayer el Celta B en Barreiro frente al Racing de Ferrol. A manos de un hijo pródigo. Porque un gran gol de Álex López en una falta directa tumbó a un filial céltico que falló un penalti y encontró en Diego Rivas un muro insalvable en su camino hacia la primera victoria del curso.

El portero de Narón fue el último e inabordable bastión de un equipo racinguista que se llevó los tres puntos mediante la ley del ex. Con el propio Álex Lopez junto a Dani Abalo, David Rodríguez y Joselu en el once inicial, además de Javi Rey entrando desde el banquillo. Porque a base de juego y pese a su magnífica plantilla, el Racing no dejó huella en Barreiro. Demasiado poco para un candidato al ascenso con semejante cartel. Pero de eso no se acuerda nadie mientras se gane.

El equipo departamental solo superó al Celta B en los primeros compases de partido. La posición de Losada de lateral derecho en la defensa de cuatro que propuso Onésimo de salida no funcionó. De hecho, de un error del de Catoira en un mal despeje hacia su propia portería, nació la primera ocasión clara del encuentro, que David Rodríguez tiró arriba. Antes, Jon García había cabeceado desviado en una falta lateral bien botada por Álex López.

Esa acción impulsó al técnico vallisoletano a poner la venda antes de la herida. Retrasó a Markel Lozano a la defensa para armar una línea de tres centrales que liberaba a Losada como carrilero -tampoco es su posición- y dejaba el centro del campo en manos de Solís y Holsgrove. Y tanto el sevillano como el escocés asumieron el reto con acierto. El filial le dio la vuelta a la tostada de la mano del dúo, que encontró en el talento de Raul Blanco un socio de nivel.

El joven atacante moañés fue la sorpresa del once de Onésimo en punta de ataque, con los tres teóricos arietes, Manu Justo, Lauti de León y el recién llegado Josipovic -que no debutó- en el banquillo. El morracense demostró su talento en espacios reducidos en constantes desmarques en apoyo y asociaciones. Pero aunque el Celta B apuntaba, no terminaba de disparar. Solo una falta directa que Solís ejecutó a las manos de Diego Rivas.

El técnico del filial volvió a darle una vuelta de tuerca a su planteamiento en el descanso. Volvió al 1-4-2-3-1, retiró a Bruninho para dar entrada a Riki Mangana, que se colocó de lateral derecho, y permitió a Losada jugar más adelantado en ese costado. Y ahí sí, el de Catoira lució. Más participativo y con mordiente, ofreció al ataque céltico otra variante.

Como consecuencia de ese cambio en cadena, Alfon pasó al lado izquierdo. Desde ahí, generó la mejor ocasión del partido para los de celeste. El albaceteño aprovechó un grave error de Seoane en un control dentro del área para birlarle la pelota y, con la inercia, ser derribado. Penalti claro. Solís asumió la responsabilidad con una paradiña. Pero Rivas no picó. El meta racinguista aguantó y detuvo la pena máxima al sevillano.

Y ya se sabe que quien a hierro mata, a hierro muere. Y si no mata, peor todavía. El Celta B disparó al aire. El Racing dio en el blanco. Porque, a los pocos minutos, el equipo ferrolano dispuso de una falta en la corona del área. Allí, Álex López viajó al pasado, cuando era uno de los principales valores de futuro del Celta. En ese césped donde tantas veces apuntó lo que iba a ser, lo que fue y lo que pudo haber sido, el ferrolano tocó la pelota con sutileza para alojarla en el fondo de la red de Sequeira. Y lo celebró. Vaya si lo celebró.

La jugada le había salido a Larraz. La ley de la naturaleza. Con muy poco había conseguido mucho. Por eso redobló su apuesta y retiró a David Rodríguez por Bruno Rivada para blindarse atrás. Onésimo metió a Manu Justo y a Lauti. Y el Celta B lo intentó. La reacción fue inmediata, con un intento de Pampín. Pero era el turno de Diego Rivas, que se cruzó en el camino del capitán del filial. El meta de Narón se hizo gigante y blindó su portería hasta el final, ayudado por la muralla que plantó Larraz en los minutos finales, que obligó al Celta B a intentarlo mediante centros laterales y saques de esquina. Con todo, Manu Justo tuvo un mano a mano que el portero visitante desbarató con su pierna izquierda. Fue el último halo de aliento de un Celta B que murió a manos de los que un día fueron los suyos. Porque ya se sabe que no hay peor cuña que la de la propia madera.

Celta B:

Sequeira; Ferrares, Markel Lozano, Cunha; Losada (Cissé, min. 86), Solís, Holsgrove, Pampín; Bruninho (Riki Mangana, min. 46), Alfon (Lauti de León, min. 73) y Raúl Blanco (Manu Justo, min. 68).

Racing de Ferrol:

Diego Rivas; Seoane (Peñazola, min. 60), Jon García, Quintana, Pumar; Dani Abalo (Fernando, min. 60), Álex López (Javi Rey, min. 84), Elsinho, Caballé; Joselu y David Rodríguez (Bruno Rivada, min. 70).

Gol:

0-1, min. 62, Álex López.

Árbitro:

Cueto Amigo. Amonestó a los locales Alfon y Holsgrove. y a los visitantes Álex López, Jon García, Dani Abalo y Caballé.

Incidencias:

Partido disputado en Barreiro a puerta cerrada como medida de seguridad sanitaria ante la pandemia del covid-19.

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