Una selección para la historia

mundial júnior de Balonmano

El punto y la victoria del combinado kosovar en el Mundial de Vigo y Pontevedra son los primeros del país balcánico

s. fernández. vigo
Publicado: 29 jul 2019 - 02:14
La selección júnior de Kosovo posa tras uno de los partidos que jugaron en Pontevedra.
La selección júnior de Kosovo posa tras uno de los partidos que jugaron en Pontevedra.

La selección júnior de Kosovo llegó a Vigo –ciudad donde se estableció durante el Mundial pese a jugar en Pontevedra– como el primer combinado en representar a la república kosovar en un torneo mundial. Izet Gjinovci, secretario general de la federación del país balcánico y jefe de la delegación, comenta que "desde que nos convertimos en un país miembro de la IHF (Federación Internacional de Balonmano) en 2015, nos hemos centrado en tener la máxima exposición internacional posible". Destaca esta participación como histórica, no sólo para el balonmano kosovar, sino para el deporte en general.

Pero la selección balcánica no se conformó con llegar hasta Vigo. En la fase de grupos, contra Bahrein, rompió otra barrera y logró su primer punto mundialista. "Fue un sentimiento fantástico", puntualiza Gjinovci. "Perdíamos por cuatro goles pero nuestros chicos lucharon para ganar el primer punto en los últimos segundos". Además, el equipo kosovar no se fue de vacío y firmó una contundente victoria por 38-20 ante Australia que le valió para asegurar la vigésimo tercera plaza, es decir, la penúltima. En este sentido, la delegación de Kosovo está algo decepcionada, pues de acuerdo con el jefe de la delegación, "esperábamos acabar entre la 17ª o 18ª posición, un resultado realista". Asegura que "al ser nuestro primer torneo mundial, los nervios y las emociones afectaron a nuestros jugadores, pero es parte del proceso de aprendizaje. Esperábamos rendir mejor en las últimas fases del torneo, pero cuanto más avanzaba la competición, se nos hacía más y más difícil recuperar a nuestros atletas a su máxima capacidad". Pero no todo es negatividad en la delegación kosovar. "Tenemos mucho margen de mejora y nos centraremos en ello para el futuro. Hemos aprendido mucho de esta experiencia y nuestro objetivo es continuar desarrollando a nuestros jugadores y equipos preparándolos para la élite", sentencia Gjinovci.

Una vez terminado el Mundial júnior, esta generación de jugadores kosovares pasará a tener edad sénior y trabajará para asegurar sus puestos en sus clubes, así como para llegar a la selección absoluta. Izet Gjinovci no tiene duda de que "algunos de ellos llegarán al equipo sénior". En cuanto al propio combinado de Kosovo, el secretario general asegura que "aplicaremos lo que hemos aprendido en este torneo para mejorar nuestros procesos y estructuras internas". La prioridad es conseguir exposición internacional regular para sus categorías inferiores de cara a mejorar su nivel como combinado nacional.

Durante su estancia en Vigo, la selección júnior de Kosovo se alojó en un céntrico hotel. "Vigo es una ciudad preciosa", expresa Gjinovci. "En nuestros días libres dimos paseos por el casco viejo y nos asombró la arquitectura y la energía de esta localidad. Está hecha para caminar. Allá donde íbamos, los lugareños nos recibían calurosamente. A nuestros jugadores les apetecía mucho explorarla, pero la apretada agenda del Mundial hizo que necesitasen descansar durante la mayor parte de su tiempo libre", añadió.

Gjinovci califica de "increíblemente positiva" esta experiencia para el balonmano kosovar. Explica que, tras la guerra de Yugoslavia en los 90, la rica tradición de este deporte en el país fue diezmada, y sólo ahora empieza a florecer de nuevo, con cada vez más niños que quieren jugar.n

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