Semilla muy abonada de celtismo por tierra de Burgos
CELTA
El vigués Óscar Páez evitó recuperar parte de su abono y lo donó a la Fundación
Insiste e insiste: "Hay que ser positivos". Lo que en estos tiempos que corren resulta casi síntoma de locura cuando uno es enfermero y celtista. Pero Óscar Páez, a sus 46 años, no está loco. Para este vigués asentado en Burgos desde hace 16 años y fuera de su ciudad desde hace dos décadas, el Celta es "el vínculo con mi tierra. Mi vicio". Y como una muestra más de ese cariño decidió hace semanas no pedir la devolución de la parte proporcional de su abono correspondiente a las jornadas en la que el equipo tuvo que jugar sin público en la grada, sino donar dicho dinero para la Fundación. "Me lo puedo permitir y me gusta pensar que va destinado a los chavales de la cantera", comenta.
Ésta era una de las posibilidades que daba el Celta a sus abonados. Y el club ha querido agradecer el gesto pecuniario de Óscar con una llamada y un carta. En esta última, junto a los agradecimientos, una invitación para seguir un partido del equipo en Balaídos desde el palco cuando la situación sanitaria lo permita. "Me hace ilusión. Soy celtista desde siempre. Y he mantenido mi carnet primero los tres años que pasé en Italia y después los 16 que llevó en Burgos. Es probable que no pueda ir a ver ese encuentro, pero agradezco el gesto", sostiene este vigués emigrado.
Porque, en verdad, está acostumbrado a que el precio de su abono vaya a fondo perdido para él, ya que apenas ha podido seguir un puñado de encuentros en directo desde su asiento de Río Bajo. "Mi madre sigue viviendo en Vigo e intento que mis visitas cuadren con algún partido. Estuve hace poco por ahí por una cuestión familiar, pero con esto de la pandemia no pude ver al Celta", relata.
Pero todo lo ciñe a su idea de "ayudar al club en lo que se pueda siempre". Por eso, no entiende tanta crítica en los últimos tiempos y pide que la afición recuerde la auténtica realidad del equipo a lo largo de la historia. "Yo he estado en Balaídos cuando íbamos 4.000. Mi abuelo, mi padre, mi tío... Todos han sido celtistas desde siempre. Y yo, aunque esté lejos, también", resume.
Una muestra más de ese celtismo, que lo ha llevado a ser parte integrante de la peña Burgalegos, es el gesto que ahora realiza con el dinero de su abono. La Fundación del Celta lo agradecerá. Es una muestra de positivismo.
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