Síntomas de agotamiento

Celta

El Celta sufre secuelas de la goleada encajada en Mallorca y no responde a nivel físico ni anímico para la recta final

santi alonso. vigo
Publicado: 13 jul 2020 - 01:00
Araujo y Aidoo hacen bicicleta en la mañana de ayer en las instalaciones de A Madroa.
Araujo y Aidoo hacen bicicleta en la mañana de ayer en las instalaciones de A Madroa.

Los efectos de una goleada en contra cuando sientes que ya tienes el objetivo en la punta de los dedos son letales. Que se lo pregunten al Alavés, que llegó a Vigo el pasado 21 de junio tras lograr una victoria de prestigio ante la Real Sociedad (2-0), situado en la décimo tercera plaza y con 10 puntos de renta sobre el descenso a falta de nueve jornadas. Cayó en Vigo 6-0 y entró en barrena, encadenó seis derrotas y hoy juega estando al borde del descenso. De por medio, sufrió el cambio en el banquillo, con la destitución de Asier Garitano y la contratación de López Muñiz. El Celta sufre del mismo síndrome desde que tropezó con estrépito en Palma de Mallorca en el partido que iba a ser definitivo para encaminar la permanencia. Aquel 5-1 acabó con el ímpetu que habían provocado las victorias ante Alavés y Real Sociedad y el empate contra el Barcelona.

En cuestión de 12 días, el equipo vigués ha visto menguar la renta de 8 puntos que manejaba y, sobre todo, en el campo ha dado señales claras de cansancio psicológico, primero, y físico. En el uno a uno, los futbolistas que parecían marcar diferencias han caído en su rendimiento. Es el caso, por ejemplo, de Rafinha Alcántara o el mismo Lucas Olaza, a los que la acumulación de minutos ha ocasionado un bajón en juego. De los cinco cambios en El Sadar, cuatro fueron obligados por el agotamiento.

Pero, sobre todo, la gran tara del equipo hoy por hoy es el miedo. De hecho, en los últimos partidos el único que ha jugado liberado es el que tenía enfrente a uno de esos rivales ante los que se asume como normal una derrota, en este caso el Atlético de Madrid. "Hay equipos que tienen más optimismo", señaló tras caer ante Osasuna el técnico celeste, Óscar García Junyent, quien también generó dudas con sus decisiones en Pamplona. El equipo está agotado. La esperanza es que el resto lo esté también.

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