El truco griego de O Mago

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El vigués Diego Peláez ha rescindido con el AO Tríkala heleno y busca la manera de regresar a casa

borja refojos. vigo
Publicado: 12 abr 2020 - 04:14
Diego Peláez posa en su piso de Tríkala, en el que sigue confinado a la espera de poder regresar a Vigo.
Diego Peláez posa en su piso de Tríkala, en el que sigue confinado a la espera de poder regresar a Vigo.

Vigo acogió a Diego Peláez y a su familia cuando era poco más que un bebé. Santiago le vio nacer hace casi 31 años -los cumplirá en mayo-, pero la ciudad olívica contempló su infancia, su aprendizaje, su crecimiento. Y vio cómo se enamoraba. La pelota le engatusó desde bien pequeño en un amor totalmente correspondido, palpable cada vez que la redonda se deja acunar en su zurda de seda. Un embelesamiento recíproco, del que nació el apelativo de 'O Mago'. Fue el principio de un viaje todavía inacabado. Nueve años en la cantera del Celta, diez equipos en Segunda División B -entre ellos el Coruxo- y, desde esta temporada, Grecia y la tercera categoría de su fútbol.

La primera experiencia en el extranjero de Peláez estaba siendo un éxito hasta que el coronavirus apareció en escena para poner sus propios planes por encima de los de la humanidad. El AO Tríkala, equipo del mediapunta vigués, era líder a falta de tres partidos para el final de la competición. Diego se sentía protagonista, aportando juego, goles y asistencias. El objetivo estaba en la mano. "Con un punto más estábamos ascendidos", comenta Peláez desde la soledad de su piso, en esta pequeña ciudad del centro del país con poco más de 60.000 habitantes. "Vivía con un compañero serbio, pero él pudo marcharse a su país hace 20 días", explica.

Y es que, con la paralización de la Liga, Diego llegó a un acuerdo con el club para rescindir su contrato. "La mayoría de extranjeros de la liga lo están haciendo", reconoce Peláez, que no ha sido una excepción. "Se trata de ser persona y entender la situación. Ellos se portaron bien y quieren que vuelva el año que viene para jugar en Segunda", añade. Pero para que ese ascenso cristalice falta conocer qué decisión tomará el fútbol griego. "Estamos como en España, no se sabe nada", reconoce el vigués.

Pero la finalización contractual no ha significado el regreso a casa. "Está muy complicado", comenta con melancolía 'O Mago', que busca la forma de completar un truco de escapismo. "Hace 20 días pusieron dos aviones para repatriar gente y aunque me anoté no hubo manera: no había plazas", confirma Peláez, que explica que su única opción sería volar a Bruseas y pasar dos días allí para luego viajar a Madrid. "Pero es muy difícil porque los hoteles están cerrados", lamenta.

Dicen que el que espera, desespera. Pero Peláez se muestra tranquilo al otro lado del teléfono. Transmite serenidad. "Otra cosa no se puede hacer", reconoce. Mientras tanto, la mente esquiva el agobio del confinamiento tan lejos de casa para viajar a recuerdos próximos en el tiempo en una experiencia griega "muy buena, muy bonita" para el mediapunta vigués. "Tienes un montón de viajes: a Creta, a Rodas y a más islas preciosas. Me ha venido bien para aprender inglés y a nivel cultural", apunta Peláez, que destaca el nivel futbolístico para desterrar algún mantra muy instaurado por aquí. "Muchas veces tenemos en la mente que si juegas en Segunda B puedes ir a muchas Primeras europeas. He descubierto que eso es una gran mentira", espeta Diego, que se sintió "sorprendido para bien" por el nivel de un fútbol heleno que le gustaría vivir de nuevo el próximo curso. "Creo que tengo más opciones de volver a Grecia que de jugar otra vez en España", advierte.

Hablar de fútbol permite, por un buen rato, volver a su vida perfecta. Junto a la pelota. Controles -de salidas a la calle-, paredes -cuatro- y transiciones -rápidas y solo al supermercado o a la farmacia- también aparecen en esta nueva realidad marcada por la pandemia del Covid-19. Y Diego, solo en un país extranjero, es consciente de ello. "Lo estoy llevando bien dentro de que hace meses que no veo a mi pareja ni a mi familia", comenta con sinceridad, antes de abrirse todavía más. "Pero quiero estar con ellos", anhela. Eso sí, el deseo no inhabilita a a la sensatez. La magia y la fantasía, se las guarda para el verde. "Yo estoy buscando una solución para volver a casa, sí. Pero que sea viable. Que no me ponga en riesgo a mí y, en consecuencia, luego a mi familia. Si no la encuentro, me quedaré aquí el tiempo que sea necesario", expresa con rotundidad. Mientras tanto, el Houdini vigués de la pelota, sigue en busca de su propio truco de escapismo.n

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