Undiano Mallenco, muy protestado, no influyó en el partido

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javier d. campa. vigo jdcampa@atlantico.net
Publicado: 12 dic 2016 - 09:31
El chileno Fabián Orellana trata de irse de dos rivales durante el encuentro.
El chileno Fabián Orellana trata de irse de dos rivales durante el encuentro.

Balaídos protestó con ganas la actuación de Alberto Undiano Mallenco, pero lo cierto es que el árbitro navarro no cometió errores de bulto ni influyó de ninguna manera en el resultado del encuentro.

Undiano acertó en la última jugada polémica del partido, el penalti de Cabral sobre Correa, y también al no señalar otras penas máximas que pidieron tanto el Celta –en una caída de Iago Aspas dentro del área en el minuto 38– como el Sevilla, que reclamó un penalti de Rubén Blanco sobre Ben Yedder en el 53.

El colegiado navarro estuvo puntilloso al señalar la mala ejecución de un saque de banda de Roncaglia y erró al pitar alguna falta que no existió, pero estuvo bien en la aplicación de la ley de la ventaja.

Tampoco se excedió en el capítulo de amonestaciones, que fueron para los célticos Iago Aspas, Pablo Hernández, Berizzo y Guidetti, y para los sevillistas Mariano, Franco Vázquez y Vitolo, todas ellas justificadas. Aun así, recibió una sonora reprimenda desde las gradas.

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