El apetito inversor se frena en Galicia y la automoción deja de ser relevante
economía
La alimentación se consolida por tercer año como el sector preferido por el invesor privado, revela BDO
n n n La inversión privada se frena y escasea en Galicia. Los 'private equity' aseguran encontrarse "enorme dificultades" para encontrar proyectos que cumplan las condiciones de entrada para el capital privado, lo que ha llevado a un frenazo de las operaciones el año pasado. Así lo revela el informe anual de BDO sobre los retos y perspectivas de inversión en Galicia que fue presentado ayer en Vigo.
Por sectores, la automoción gallega ya no es atractivo y los inversores prefieren apostar por la alimentación, que se consolida como un sector en auge en la comunidad. La industria automovilística sale del 'top five' pasando de la tercera posición a la séptima entre las opciones preferidas por las firmas de capital privado. Los expertos hablan de dos argumentos que justificarían este menor apetito inversor. "La caída de la demanda de coches por la desaceleración económica y la transición de los vehículos de combustión hacia los eléctricos genera incertidumbres en el cliente final, retrasando decisiones de compra", indican.
El naval, la construcción y el sector forestal y del mueble se encuentran en el vagón de la cola y entre los sectores menos atractivos para invertir en la comunidad gallega también están el granito y piedra, el financiero, turismo y ocio.
Alimentación sigue copando el primer puesto. "Es por tercer año consecutivo la industria más interesante, es un mercado defensivo y anticíclico que en Galicia ha realizado importantes esfuerzos de innovación", apunta BDO.
La segunda posición del ránking sería para las empresas TIC mientras que el sector energético irrumpe con fuerza y sube desde el nuevo puesto al tercero. Textil, pesca , salud y deporte se sitúan también entre los nichos de mercado que suscitan más interés por invertir en la comunidad.
La marca Galicia ayuda, "es un factor positivo para invertir en pesca, agroalimentario y textil", señalan los expertos dada los casos de éxito empresarial y referentes en estos sectores. Pero en Galicia falla la falta de cultura financiera que "impide la entrada en el capital familiar de un socio externo por el temor a la pérdida de control sobre el negocio" y también el pequeño tamaño de las empresas. Y es que más del 90% son microempresas o está en manos de autónomos y las familiares suponen el 90% del tejido empresarial.
Y es que los inversores buscan negocios con un ebitda a partir de dos millones o una facturación superior a los 20 millones. Según la base de datos Sabi -de análisis de balances empresariales-, en Galicia sólo había 477 compañías en activo en dicha situación económica a cierre del año 2018.
En cuanto a las previsiones para 2020, la mayoría de las empresas encuestadas para el estudio son optimistas en cuanto a ingresos pese al desfavorable entorno económico, así como las consecuencias del Brexit, la guerra comercial entre EE UU y China y ahora el coronavirus.
Por contra, en el panorama inversor privado no se espera un gran número de operaciones, en línea con 2019.n
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