Un pequeño municipio bloquea el nuevo aeropuerto de Lisboa
Economía
El Gobierno luso quiere reconvertir la base de Montijo debido a la explosión turística de la capital
n n n Tenía todos los permisos listos, pero el nuevo aeropuerto de Montijo, destinado a aliviar el aeródromo de Lisboa, se encontró con un obstáculo de última hora: la oposición de un ayuntamiento de 17.000 vecinos que, amparado en la ley, ha puesto contra las cuerdas los planes del Gobierno. La infraestructura más deseada de Portugal en los últimos años -y la consecuencia más evidente de la explosión turística del país- ha evolucionado inesperadamente en controversia política esta semana a raíz de la oposición del alcalde de Moita, Rui Garcia, de la coalición de comunistas y verdes, la CDU.
Garcia ha echado mano de la ley, que prevé que una obra de esta magnitud avance si -y solo si- todos los municipios potencialmente afectados se muestran a favor. Es una cuestión complicada: la base aérea de Montijo, que el Gobierno aspira a reconvertir en un moderno aeropuerto, se sitúa en la orilla sur del Tajo, frente a la capital, y se estima que su operación sería sentida en unos nueve municipios.
Al menos otro, Seixal, ha dejado ver que se opondría también, pero acaba por ser irrelevante: dado que se exige unanimidad, Moita sola puede dar al traste con los planes para que el número de pasajeros transportados en la capital lusa pase de 22 a 50 millones.
UN GOBIERNO EN SOLITARIO
El imprevisto de Moita ha golpeado especialmente al Gobierno del socialista António Costa, principal defensor del aeropuerto, que ha respondido proponiendo cambiar la ley para restar ese poder de veto a los consistorios. Pero nadie en el Parlamento parece apoyarle. Ni aquellos que fueron socios de los socialistas en la pasada legislatura -el Partido Comunista y el marxista Bloco de Esquerda- ni el otro gran partido del país, el PSD (centroderecha), cuya enemistad ideológica no ha impedido que se alcancen acuerdos cuando son de envergadura para Portugal.
"Al PSD, en este momento, no le compete hacer rigurosamente nada, la pelota está en el tejado del Gobierno. Lo que el Gobierno del Partido Socialista quiere hacer es alterar una ley hecha por otro gobiernosocialista para adaptarse a una circunstancia en concreto, para eso el PSD no está disponible", repuso el conservador Rui Rio.
El proyecto de Montijo entra así en un impase, más acusado por el hecho de que el Ejecutivo de Costa, formado en octubre y a solo ocho escaños de la mayoría absoluta, trabaja en minoría y en solitario, sin pactos estables con nadie.
"Quien está cada vez más evidentemente solo es el Gobierno", afirma al alcalde de Moita, que asegura que "la mayoría de alcaldías de la región" está con ellos. "Defendemos el aeropuerto en esta región, entendemos que es importante para el crecimiento económico, pero en una localización que sea más adecuada y que tenga menos efectos negativos", expone.
La principal preocupación es que el aeródromo generaría "impactos que son profundamente negativos" y que afectaría "directamente a más de 30.000 personas con los efectos de la contaminación acústica y atmosférica", además de perjudicar al estuario del Tajo.
El alcalde indica que hay una alternativa con menos daño a apenas 15 kilómetros, en Alcochete, donde se podría construir el aeropuerto.
La asociación ambientalista Zero se opone al proyecto de Montijo por su impacto ambiental, que reconocen incluso los informes que dan luz verde al proyecto: la Agencia Portuguesa de Ambiente (APA) ratificó en enero su decisiva Declaración de Impacto Favorable al aeródromo, con la condición de que se invirtiesen 48 millones de euros en medidas de compensación medioambiental. Ahora, la alcaldía de Moita y otras asociaciones recurrieron a los tribunales y a la CE para parar el proyecto.n
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