¿Prefiere Podemos al PP antes que a Cs?

Economía

Pedro Sánchez, primero con un ejecutivo monocolor y ahora con otro de coalición con Podemos, lleva ya años -que se dice pronto- gobernando con unos presupuestos del PP, prorrogados.

Pedro Sánchez conversando con Pablo Iglesias en el Congreso.
Pedro Sánchez conversando con Pablo Iglesias en el Congreso.

Es decir, sus cuentas son en origen las de 2018, obra del Gobierno popular de Mariano Rajoy. Alucinante e impropio de una democracia europea, pero tan real como la vida misma. Ahora que el socialista Sánchez se ha propuesto tener un presupuesto propio, su socio de gobierno le advierte de que como pacte con Ciudadanos que no cuente con su apoyo. En realidad todo es un cuento, pero al populismo le gusta enredar y levantar cortinas de humo; máxime si tiene problemas internos. Como observa El País, el veto de Podemos a Cs preocupa al sector socialista del Gobierno aunque no teme una ruptura, de modo que si es cierto lo que publica el diario de Prisa todo sería mero postureo.

¿Por qué es todo un cuento? Una, por lo que dice El País, y otra porque el planteamiento de Podemos carece de fundamento, salvo que quiera salir del Gobierno, lo cual no parece ni verosímil ni probable. Todo es tan surrealista que el mismo Gobierno medio populista que acaba de pactar con la mafia del fútbol veta en cambio a un partido como Cs, errático, pero al menos democrático.

Por carecer, carecen incluso de fundamento jurídico. Los Presupuestos Generales del Estado constituyen una ley, la más importante que un gobierno elabora en un año, y para que haya una ley tiene que haber antes un proyecto de ley, que debe aprobar el Consejo de Ministros.

Sería materialmente imposible, por tanto, que el Gobierno aprobase un proyecto de ley para enviar al Congreso y que en la cámara lo boicotease el grupo parlamentario de Podemos, si ve que Cs da apoyo a un texto que determina precisamente la política del Gobierno en la mayor parte de sus ámbitos de actuación, incluida nada menos que la propia economía de todo el país.

Con su nueva boutade populista -propia también de tránsfugas como su coyuntural amiga Irene Lozano-, Podemos está ignorando que corresponde al Gobierno del que forma parte la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, y a las Cortes Generales su examen, enmienda y aprobación, como indica la Constitución. Pero el populismo tiene cosas tan extravagantes como que dentro de un Gobierno que aprueba un proyecto de ley pueda haber una parte que no tolera que esa ley la apoye un tercero. Juegan incluso con las cosas de comer y, tal vez sin darse cuenta, acaban aliándose con el PP -autor de los presupuestos prorrogados- antes que con Cs. Un inmenso barullo.

Mientras los ministros podemitas y podemizados andan con todas estas tonterías, corren los plazos. Sobre el papel, el Gobierno debe presentar ante el Congreso de los Diputados el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior. En definitiva, el objetivo es que el presupuesto esté aprobado antes del 31 de diciembre de cada año. Pero si la Ley de Presupuestos no se aprueba antes del primer día del ejercicio económico correspondiente -en este caso ya 2021-, se consideran automáticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la aprobación de los nuevos.

¿Cuándo pondrá Pedro Sánchez un mínimo de orden en su gobierno? ¿O le ha perturbado el flamante pacto de su protegida Irene Lozano con la mafia del fútbol?

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