La seguridad empieza en el aire

La Axencia Galega de Emerxencias aporta el mando avanzado y drones para agilizar la comunicación de incidencias

Imagen aérea de la meta de la pasada edición de la Vig-Bay, en Baiona, tomada por uno de los drones.
Imagen aérea de la meta de la pasada edición de la Vig-Bay, en Baiona, tomada por uno de los drones.

La seguridad de los participantes ha sido siempre uno de los principales objetivos de la media maratón Vig-Bay, que este domingo celebra su decimonovena edición, pero en los últimos años la protección a los deportistas se ha visto notablemente incrementada con la colaboración de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega), que aporta un mando avanzado de comunicaciones e imágenes aéreas por medio de drones que agilizan la movilización de servicios como el 112, Protección Civil y las policías locales de los tres municipios por los que pasa la carrera: Vigo, Nigrán y Baiona.

Marcos Araújo, gerente de la Axega, explica que la prueba "cuenta con un plan de autoprotección y un plan de emergencia, y dentro de ese plan, se establece un puesto de mando y un centro de coordinación. Nosotros trasladamos un camión, que llamamos puesto de mando avanzado, que tiene comunicación directa con el 112 y da soporte de comunicaciones a los servicios que operan en la zona. Con eso garantizamos cobertura en todo el área de la carrera por medio de Protección Civil de cada ayuntamiento y los voluntarios que se apostan en todo el recorrido. Y dentro están los responsables sanitarios, la Policía Local y los responsables de los servicios de emergencias de la zona. Damos información para que puedan movilizarse en el menor tiempo posible".

Cuatro miembros de la Axega se encargan de realizar todo este cometido en la Vig-Bay, incluido el manejo de los drones. "Para este evento llevamos dos drones, pero lo normal es que volemos sólo uno. Son eléctricos, funcionan con una batería y tienen una autonomía de vuelo de unos 30 minutos", explica Araújo, que destaca que "los dos disponen de una cámara termográfica, que localiza puntos calientes, y una cámara óptica. En este caso, la termográfica no es necesaria porque es de día y lo normal es que utilicemos el último que hemos comprado, que es más grande y aguanta algo de agua en caso de que llueva".

Los drones "trasladan imágenes al puesto de mando, que podemos enviar directamente al 112 si hay alguna circunstancia que requiera su movilización. En el puesto de mando también tienen esas imágenes y cada uno de los aparatos tiene dos pilotos, uno se ocupa del manejo del dron y otro de las cámaras", indica el gerente de la Axega.

Con este despliegue humano y tecnológico, la agencia dependiente de la Vicepresidencia y Consellería de Presidencia de la Xunta agiliza la movilización de los servicios médicos, policiales o de emergencias. "En la parte de imagen, colaboramos en el control de la parte final de la carrera, que es donde los corredores pueden venir un poco más fastidiados. Después, controlamos y coordinamos todas las comunicaciones, con lo cual todos los grupos de voluntarios que están en cada puesto nos van dando información de algún atleta que tenga un problema de salud para movilizar ambulancias. Y en el tramo final, que es donde se congrega más público, controlamos la zona con el dron por si hay algún altercado o problema de seguridad ciudadana y que la policía local se movilice", señala Araújo.

De hecho, la Axega ya colabora en otros eventos multitudinarios que se celebran en Galicia. "Este año ya hemos estado en la Arribada de Baiona y la Fiesta del Cocido de Lalín, y también iremos al festival de rock Resurrection, en Viveiro. Además, participamos en la localización de personas perdidas. Hemos tenido cinco intervenciones de ese tipo este año y la cámara termográfica es muy útil porque la programamos a 36,5 grados, con lo cual te da esa temperatura y en un paso de vuelo recorres una zona que con personal a pie tardarías mucho más".

El gerente de la Axega conoce bien la media maratón Vig-Bay, y no sólo porque participe en su dispositivo de seguridad. "La he corrido cuatro veces y es una experiencia muy bonita. La primera vez, la verdad es que sufrí mucho, a pesar de que iba bien entrenado, porque me dio una pájara. El resto de las veces lo llevé muy bien. No fui a hacer tiempo, sino sólo a acabarla y lo conseguí", recuerda.

En esa ocasión, como responsable de la seguridad, da una recomendación a los participantes: "Es importante que los deportistas sepan cuales son sus límites porque los sustos que hemos tenido han sido por gente que se pasa del límite físico que tiene". n

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