La gestión frente a la pandemia, una extensa relación de contradicciones

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Hasta el mismo día que se declaró el estado de alarma, Sanidad catalogó de moderado el riesgo por covid-19 en España

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias.
Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias.

nnn Hace 108 días que el Departamento de Seguridad Nacional (DSN), dependiente de Presidencia del Gobierno, emitió su primera comunicación sobre el coronavirus. Bajo el título "Coronavirus (2019-nCoV) en China. Riesgo para España. 24 de enero 2020". En él se informa de las características de la epidemia, su origen, el primer caso diagnosticado en Wuhan y la fecha en la que se identifica el agente causante del brote, 7 de enero, los casos diagnosticados hasta el 22 de enero (830), el número de muertes (25) y las medidas tomadas por las autoridades chinas que, 15 días después de haber identificado el coronavirus, habían aislado la ciudad de Wuhan y recomendado el autoasilamiento domiciliario y el reparto de mascarillas.

La información facilitada desde aquel 24 de enero por parte del Gobierno está plagada de contradicciones y errores de cálculo cuyas consecuencias están todavía por determinar.

El primero de ellos, la infravaloración del riesgo. El 30 de enero, el número de casos diagnosticados ya era de 7.824 y 170 fallecidos, con 5 casos en Francia y 4 en Alemania. El 31 de enero, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, hace una declaración pública en la que considera que en España, como mucho habrá algún caso diagnosticado, sin más consecuencias. En el boletín del 30 de enero, el DSN señala que: "Las medidas de protección que se aplican en los centros sanitarios son eficaces para evitar la transmisión de este virus y ya se ha establecido un protocolo de actuación ante casos sospechosos. Por ello, el impacto para la salud pública, en caso de detectar un caso importado en España se considera limitado". La realidad convertirá ese exceso de optimismo en falta de previsión.

de riesgo "muy alto"

La OMS, que declara la Emergencia de Salud Pública de Impacto Internacional por covid-19 el 30 de enero, eleva el grado de riesgo a "muy alto" el 28 de febrero. El 29 de febrero, hay ya diagnosticados 1.116 casos en Europa, y 23 muertes. Italia copa la mayoría: 888 casos y 21 muertes. En Francia, 57 casos y 2 muertes, Alemania 57 casos y en España 50 casos. España es el cuarto país europeo por número de casos diagnosticados, y su impacto para la salud pública en España es considerado de riesgo moderado por el CCAES.

La misma categoría se mantiene hasta el 14 de marzo y en paralelo se declarará el estado de alarma, sometiendo a la nación al confinamiento más severo de todo el mundo, salvo el de Filipinas donde su presidente Rodrigo Duterte dio orden de matar a quien se salte el confinamiento. ¿Cómo se puede declarar una medida tan extrema frente a un riesgo "moderado"?

Nunca se reconoció por parte de las autoridades sanitarias que los casos registrados eran ínfimos en comparación con los existentes en realidad. Lo que arrojaban las cifras era el bajo nivel de pruebas que se estaba realizando a la población y solo al aumentar éstas, fue aflorando una parte significativa de los casos reales, sin que todavía se sepa, a día de hoy, qué porcentaje real ha sido diagnosticado y cuanto campó por su entorno, asintomático o con un cuadro leve, expandiendo el coronavirus, problema que no se ha resuelto todavía.

Desde el antebrazo para toser a los 600 euros por no usar máscara

A los 15 días de ser identificado el coronavirus, China recomendó a la población el uso de mascarillas. La mitad de la producción mundial se confecciona en ese país, que la retuvo en su totalidad y adquirió en los mercados internacionales tantas como le fue posible hasta hacerse con un stock de 2.000 millones de unidades.

Todos los trabajos científicos realizados sobre el tema eran concluyentes: las mascarillas constituyen la primera gran barrera para frenar la expansión de la pandemia. Incluso en los trabajos en los que se señalaba el riesgo de la falsa seguridad que podría proporcionar a quienes las utilizasen indebidamente, seguiría siendo un importante filtro reductor del impacto de las microgotas.

Mientras, Sanidad recomendaba el uso del antebrazo para estornudar o toser y señalaba que la mascarilla no solo no era necesaria sino que podría resultar contraproducente. ¿Qué ha cambiado para que ahora se multe (600 euros) a quien no viaje en transporte público con mascarilla? No había ni capacidad para fabricarlas ni para conseguir las decenas de millones de unidades para atender las necesidades más perentorias: no había para los trabajadores sanitarios que se contagiaron por docenas de miles (1 de cada 8 hombres y 1 de cada 3 mujeres diagnosticados, según los datos del domingo 10 de mayo) como consecuencia de la falta de medios de protección que hoy, por fin, se reconoce que resultan imprescindibles para evitar un rebrote. Habrían resultado igualmente imprescindibles para evitar que España fuese el país con mayor número de muertes.n

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