Sánchez y Casado pactan negociar la reconstrucción en una comisión del Congreso
ESPAÑA
Tras el acuerdo entre Sánchez y Casado, el plan de reconstrucción se fraguará en la Cámara baja
La negociación entre el Gobierno y los partidos para abordar el plan de reconstrucción social y económica cuando se supere la crisis sanitaria del coronavirus, lo que inicialmente se dio en llamar unos nuevos Pactos de La Moncloa, empezarán a fraguarse finalmente en el Congreso. Tras un acuerdo ayer entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, será la Cámara baja la que pilotará este proceso y no el Ejecutivo, ya que la fórmula no será una mesa de partidos sino una comisión que se creará en el Congreso, como han pedido los populares, "con luz y taquígrafos".
Una decisión de última hora que la mayoría de los grupos aliados del Gobierno en el Congreso ven con excepticismo e incluso alguna crítica, al poner en cuestión la viabilidad de este nuevo formato para una negociación cuyas líneas generales se habían ultimado en función de los contactos de la semana pasada. Y es que esta comisión aún tiene muchas cosas por concretar, incluido el inicio de los trabajos, ya que "el día y la hora" de la primera cita, así como el formato será fijado por el Congreso, aunque el Gobierno espera que sea "a la mayor brevedad posible" y siempre consensuando los detalles con los grupos parlamentarios.
En este sentido, nada está establecido, sino que tanto la metodología como el funcionamiento será acordada por todas las fuerzas políticas que participen en este órgano parlamentario, tal y como ha recordado la ministra portavoz, María Jesús Montero, quien ha destacado que "lo de menos es el formato" de la negociación.
Montero también espera que a lo largo de este período de sesiones, es decir en el mes de junio, pueda haber "conclusiones" de estas negociaciones. Más allá del escenario y el formato, la decisión de crear una comisión sobre la reconstrucción supone un primer punto de acuerdo entre Sánchez y Casado, tras un desencuentro que se ha prolongado durante meses, aunque habrá que esperar para ver si se abre un entendimiento más amplio.
Por el momento, el apoyo del PP a la nueva prórroga del estado de alarma que este miércoles se debatirá en el Congreso queda pendiente de que se articulen medidas urgentes de carácter sanitario, económico y de transparencia y libertad de expresión, y también continúan las críticas de los populares al Ejecutivo por su gestión de la crisis. Mientras, el cambio de una mesa por una comisión parlamentaria ha servido para sumar a Vox, que ha dicho que "en principio" participará después de haberse desmarcado la semana pasada de las negociaciones al no contestar siquiera la llamada de Sánchez.
El PNV, aunque ha dicho que participará, ha criticado lo que considera "falta de rigor" y la "improvisación" por parte del Gobierno que ha cambiado la fórmula de negociación "apenas unos minutos después" de haberles remitido la propuesta de metodología de trabajo. Por su parte, la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha dicho que no le preocupa tanto donde se celebren las reuniones para llegar a ese gran acuerdo sino que el procedimiento "se agilice", porque "hay urgencia", advirtió.
Unidas Podemos destacó que el Gobierno está poniendo "todas las facilidades que hagan falta de forma sincera y generosa" para que el PP "no tenga excusas" para no sentarse a esta mesa de negociación y hablar de acuerdos.
Para Casado, la ventaja de la negociación en el Congreso supone evitar sentarse con Bildu o ERC, algo que no estaba dispuesto a hacer porque cree que su intención es "destruir" el Estado.
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