"Europa no responde al yihadismo con la unidad que debería para estar más segura"
CAROLA GARCÍA CALVO INVESTIGADORA TERRORISMO INTERNACIONAL DEL INSTITUTO ELCANO
La ourensana Carola García Calvo, investigadora del Real Instituto Elcano en terrorismo internacional, es una reconocida y prestigiosa especialista, entre otros aspectos, en el estudio de la radicalización y en los procesos de captación de los yihadistas.
Los atentados de Bruselas, ¿podrían haberse evitado?
El riesgo cero no existe, y es muy difícil, en un momento dado, cubrir todas las posibilidades. Ahora bien, si la pregunta es si había alguna cuestión que no se tuvo en cuenta y que nos ponía sobre aviso, creo que, por lo que vamos sabiendo, si la Unión Europea hubiese trabajado a un nivel más multilateral y menos bilateral, o en clave nacional, a la hora de afrontar esta amenaza, probablemente seríamos menos vulnerables a la acción de los terroristas. Algunos individuos implicados en Bruselas pertenecían a la misma red que los implicados de París. Creo que en la UE todavía tenemos camino por recorrer a la hora de coordinar e intercambiar información, a pesar de que tenemos herramientas, que están siendo muy infrautilizadas, como las bases de datos del espacio Schengen. No se comparte tanta información como sería deseable, si se hiciera, estaríamos un poco más seguros.
¿Los estados europeos no acaban de tomarse en serio esta amenaza?
Creo que todavía siguen funcionando en clave muy nacional: "¿cómo soluciono lo mío?, cuando está claro que es un problema global que debemos elevar a nivel multilateral. Se habla de equilibrio entre libertades y seguridad. Creo que tenemos mucho recorrido en el lado de las libertades con instrumentos de los que nos hemos dotado que podemos usar, antes de tener que tomar nuevas medidas. Cuando vemos que el terrorista era un individuo conocido, tristemente parece que se podía haber hecho mejor.
¿Perfeccionan ellos cada vez más su capacidad operativa o nosotros empeoramos?
En el momento que, en el verano de 2013 Al Qaeda se escinde, entramos en un movimiento yihadista global totalmente nuevo: hay dos matrices que entran en competición. Además, se suma la enorme movilización de yihadistas europeos hacia el conflicto de Siria. Estos terroristas eran belgas, así que también hay un problema de acomodación de las segundas generaciones, más vulnerables, hacia estos movimientos. Todo este cóctel hace que estemos en un momento de extensión de la amenaza extremadamente sensible y, tal vez nosotros, no estemos respondiendo ni llevando a la práctica todos esos llamamientos a la unidad que se hacen en momentos tristemente vinculados a un ataque terrorista. Es cierto que ahora mismo Europa está en el punto de mira y somos vulnerables, y el Estado Islámico ha abandonado su agenda local de califato. Desde la Unión se podría hacer mucho más. Hay particularidades en la manera de funcionar en sus operativos, que no ayudan a que estemos más seguros, la policía belga, por ejemplo, no puede detener de noche, es algo anacrónico.
¿Han abandonado el discurso religioso?
Es algo sobre lo que ahora mismo se está debatiendo en el mundo académico. Desde luego, los tiempos de radicalización han disminuido muchísimo. En España, se ha pasado de una estimación de unos cuatro años, a procesos de radicalización, en estos momentos, de un año o menos. Lógicamente el conocimiento y el cariz ideológico de esta radicalización es mucho menor.
¿El atentado ha tenido algo que ver con la política europea respecto a los refugiados?
El objetivo del terrorismo es siempre crear la fractura y generar el terror. El impacto psicológico de sus acciones es siempre muy superior al físico. En ese sentido, aprovecha esa falta de criterio y de política de la UE hacia los refugiados para explotarla en su beneficio. La posición de la Unión es una oportunidad para los terroristas, porque quieren ahondar en esa crisis para radicalizar a personas que hasta ahora son totalmente ajenas a ellos. Los refugiados son un colectivo muy vulnerable, porque además en las sociedades se crean movimientos islamófobos o populistas en su contra. La clave está en construir sociedades resilientes y cohesionadas para responder con unidad y firmeza.
En España, ¿en qué situación nos encontramos?
En comparación con otros países europeos, tenemos niveles de movilización mucho más bajos. Por ejemplo, Francia es, en términos absolutos, el país más afectado con unos 1.800 individuos desplazados, de los cuales hay muchos que ya han retornado. En el caso de España, en términos absolutos, la movilización sería de unos 150 individuos. En los últimos informes que hemos elaborado se ha constatado que, entre los detenidos yihadistas, ya hay muchos españoles: el 40 por ciento son nacidos aquí. Son muy jóvenes y varones sobre todo, aunque ya se han incorporado muchas mujeres, un 15 por ciento. También ha aparecido la figura del converso. En nuestro país, hasta el 2012, sólo había uno entre los detenidos, y ahora ya hay un 13 por ciento, son españoles y latinoamericanos. En cuanto a las células desarticuladas eran sobre todo de tipo logístico y de captación. Pero ya había un 40 por ciento relacionado con redes con capacidad operativa, lo cual no es nada desdeñable, que tenían planes de atentar en territorio español.
¿Hay un peligro real de movimientos islamófobos en nuestro país o son acciones aisladas?
Ahora mismo creo que es algo puntual que debe ser tratado con mucho cuidado. Estamos en un momento de cambio, en un momento sensible, y el próximo gobierno tiene la labor, aparte de mantener otro tipo de respuestas, como la policial o la de inteligencia, de seguir trabajando en la prevención y en sensibilizar a la sociedad sobre esta amenaza. Las fuerzas policiales españolas trabajan de manera muy eficaz, pero en este tema nunca se puede ser triunfalista, porque no existe el riesgo cero. n
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