"Garantizamos el voto seguro: el miedo al Covid no condicionó ir a las urnas el 12-J"
EMILIO JOSÉ DE LA IGLESIA LAMA Subdirector General de Coordinación y Servicios Transversales de la Xunta de Galicia
n n n El pasado domingo se desplegó en Galicia un desconocido hasta la fecha dispositivo de seguridad, con motivo de las elecciones autonómicas, para garantizar la asistencia de los ciudadanos a votar. En él participaron más de 24.000 personas de diversos campos. Previamente se realizaron simulacros en todas las provincias de la comunidad.Al frente del dispositivo, Emilio de la Iglesia.
¿Cómo comenzó a montarse el dispositivo y con qué objetivo?
El 29 de mayo aprobamos en el Consello de la Xunta de Galicia el protocolo de medidas preventivas. En las fechas previas estuvimos elaborándolo, y fue sometido al comité de expertos de la Xunta. Lo publicamos el 30 de mayo, y a partir de ahí, comenzamos con las pruebas. Entre las medidas destinadas a los locales electorales, lo que quisimos hacer fue una campaña de concienciación, para que los concellos conocieran el funcionamiento del protocolo, así como los partidos políticos, la delegación de gobierno, y todas las administraciones relacionadas.
¿Los simulacros salieron bien?
Hicimos pruebas en todas las provincias, tomando pequeñas muestras de aproximadamente 15 vecinos de una zona. Al principio no estaban preparados. El día programado para la demostración, se les explicaba qué hacer, para ver cómo interiorizaban las medidas. Fue una experiencia muy positiva. El día de las elecciones, que fue como el examen final, sacamos un resultado muy satisfactorio. La gente respondió a las medidas, y el despliegue de personal permitió que la jornada transcurriera de una forma segura y ordenada.
¿Cuánta gente participó en él?
La respuesta corta sería mucha gente. En la larga, así a "grosso modo", tuvimos en torno a 12.000 personas que ejercían de presidentes y vocales, casi 3.000 representantes de la administración, que realizaban tareas de control de datos y escrutinios, y a su vez había 1.400 personas realizando tareas de control de acceso a los colegios electorales. A través de la Xunta contratamos empresas de limpieza, que aportaron 1.000 personas para la continua desinfección de los locales. Luego hubo más para desinfectar concellos y oficinas, pero esos no los llevábamos nosotros. Y para terminar la lista, contamos con la colaboración de 7.000 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Fue un dispositivo amplio y complejo.
La participación en las autonómicas subió 5 puntos. ¿Cree que la gente votó sin miedo?
Por lo pronto, el miedo a la enfermedad no condicionó el voto. Luego sí que pudo haber otros factores, como el tiempo, las ganas, las fechas, que son muy vacacionales... pero lo principal era hacer que el miedo al covid no calase entre la gente. Buscábamos unas votaciones con seguridad y tranquilidad.
La nota discordante se vivió en A Mariña, que registró una caída en la participación. ¿Cree que se pudo haber hecho algo diferente en esa comarca?
Evidentemente se trata más de un tema de motivaciones personales. No se pueden extraer conclusiones. En el País Vasco y en Francia hubo una caída importante de la participación también. De hecho, en A Mariña, todas las mesas electorales se constituyeron muy rápido. No hubo queja, ni traslado de que no se tuviese sensación de seguridad. Los que querían votar, fueron. Yo creo que tenían claro que los colegios iban a ser totalmente seguros para depositar su voto.
¿Qué balance hace del dispositivo? ¿Cuál ha sido el coste?
Balance positivo. Creemos que lo que habíamos diseñado en el plano teórico, a la hora de realizarse, ha respondido a nuestras previsiones. Hemos garantizado el voto seguro de todos los electores, independientemente de su ideología. De hecho, tuvimos representantes de Cataluña que se acercaron a conocer lo que son unas elecciones en situación covid, y se marcharon muy impresionados de los medios y el control que teníamos de toda la situación. Y todavía no tenemos datos del coste real, porque estamos a la espera de que los ayuntamientos devuelvan el material sobrante que les entregamos para los electores que lo necesitasen. Entre los que no fueron a votar y los que llevaban la mascarilla de casa, quedan muchas existencias que inventariar. No estamos en codiciones de dar datos de momento.
¿Alguna incidencia durante la jornada?
Relacionada con las medidas sanitarias, ninguna. Sí que hubo las anécdotas tradicionales de vocales de las mesas que se van a tomar un café y no se sabe dónde están, o de otros que se quedan dormidos y llegan tarde. Las de cualquier jornada electoral normal.
¿Cómo se vivió desde las mesas?
Eran unas circunstancias atípicas. Cabe destacar la colaboración de los miembros de las mesas y de los representantes de los partidos. Visité varios colegios el domingo, y me sentí identificado con ellos. Además, estando yo, podían haber reclamado algo, pero la gente ejecutó su deber ciudadano de manera impecable.
¿Qué grado de responsabilidad se detectó en los votantes?
Muy alto. Todos los que hemos participado en el dispositivo electoral, cada uno en su papel, respondimos a las expectativas de la resposibilidad indidual esperada. Cumplieron las indicaciones con paciencia y de buen grado. Alguna persona desentonó pero en general fue un comportamiento ejemplar.
¿Qué aprendizaje se saca de todo esto?
Pues que diseñando y aplicando correctamente un protocolo, se puede ir a votar aún existiendo alguna zona en rebrote. Entiendo que algunas medidas han venido para quedarse. No todas, pero algunas han calado entra la población, como el control de accesos y la desinfección.
¿Son métodos entonces implantados para quedarse?
A ver, hay que tener en cuenta a cada región. Es el Estado quien organiza los locales, nosotros no nos encargamos de todo el proceso, y cada comunidad tendrá sus propios protocolos. Yo creo que parte de las medidas adoptadas sí se mantendrán en futuros procesos electorales.n
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