Ni gota en el Húmedo leonés
galicia
Las imágenes de Galicia con terrazas llenas se ven con resignación en la ciudad de España "con más bares por habitante"
En la campaña institucional para promocionar a León como capital gastronómica de 2018 se insistía en que se trata de la "ciudad de España con más bares por habitante". El registro de 5,03 garitos por cada 1.000 vecinos casi doblaba la media estatal en 2017, aunque otras ciudades disputan la plusmarca de contar con más establecimientos de hostelería como puede ser una gran urbe como Madrid.
Pero una cosa es tener la verja levantada y otra que la caja se queje por las agujetas al final de la jornada, como sabe un buen tabernero. Y en León, con una población de 124.303 habitantes, según el censo del año pasado, la hostelería no sólo bebe del turista, sino que el leonés tiene la sana costumbre de alternar antes de la comida y de repetir la ronda antes de la cena, si el buche aguanta la ingesta, pues con cada consumición cae tapa gratis. A este paso resulta más sencillo comprender que la noche de Jueves Santo se celebre el entierro Genarín, procesión laica y multitudinaria que discurre en paralelo a la pasión religiosa para consagrar la muerte de Genaro Blanco, conocido borrachuzo, putero y pendenciero que murió en la madrugada del Viernes Santo de 1929 atropellado por el primer camión de basura de la ciudad mientras meaba en el tercer cubo de la muralla romana.
A mediodía comienzan a llegar fotos y comentarios de colegas por la reapertura de las terrazas en A Coruña al pasar Galicia a la fase 1 de la "desescalada". "Hace solete y la gente tiene ganas de terraza. En la plaza de Vigo estaban a reventar. También pasé por la plaza de Lugo y era más de lo mismo. Y tú te marchas a León, vaya pardillo", bromea Jandrito. Está más tranquilo porque la sensación de que seguirá con curro como comercial de alimentación y bebidas para hostelería tiene fundamento. Las imágenes del terraceo coruñés y de otras localidades en donde el personal se reencuentra con ganas en la siguiente fase aparecerán más tarde en los informartivos de las televisiones nacionales.
En la ciudad con más garitos por habitante también abraza el sol, pero el silencio encoge el ánimo y eso que el leonés no habla precisamente con sordina. En la plaza Mayor las terrazas están recogidas. Sólo un par de niños corretean con el patinete bajo la supervisión de dos adultos que guardan una distancia más que prudente. "Con lo bien que estaríamos ahora en una terracita", comenta uno por teléfono. En el Húmedo, a menos de cien metros, tampoco hay gota de gente. Los orígenes del peculiar nombre del barrio se atribuyen a circunstancias variopintas, pero casi hay consenso en que obedece a que las calles quedaban empapadas cuando se trasegaba el vino de las cubas al interior de las tabernas. Cualquier día del año la plaza de San Martín, corazón del Húmedo, estaría con taquicardia. El tapeo en León es como el tetris, siempre hay encaje para el cliente que acaba de llegar aunque parezca que no hay sitio ni para un abrigo, demostrando así que la distancia de un metro puede administrarse de varias maneras.
El dueño de un establecimiento aprovecha el parón provocado por la pandemia de covid-19 para hacer remiendos. Al pasar un colega del gremio se detienen a charlar. "No sé si me compensa abrir cuando pasemos a la primera fase porque tendría que dejar sólo tres mesas en la terraza", comenta el que recién llegado. "Yo lo estoy preparando porque si entran 50 euros en vez de estar en casa, son 50 que no salen", responde el otro. Más que preocupados parecen resignados.
beber por dos meses
Cristina trabaja en una aseguradora, viaja a Galicia cada poco tiempo y al ver las imágenes de las terrazas coruñesas se puso "a llorar". "Pero entiendo que no hayamos pasado, la ciudad no está preparada porque el nivel de contagios sigue siendo alto. Entiendo la cautela del Gobierno de Castilla y León". Fernando es funcionario de un pequeño municipio y también considera "prudente" continuar en la fase cero "por la situación sanitaria de la comunidad". Carmen trabaja en una gestoría y el papeleo por los ERTEs, los plazos y ahora la Renta no le ha permitido añorar las quedadas. "Sólo espero que todo vuelva a la normalidad cuanto antes sin tener que volver al confinamiento por un café". Isa, trabajadora social, padece una neumonía atípica y por su situación no echa "de menos salir de vinos, me conformaría con poder ir a trabajar". Victoria es limpiadora, suspira por un café con periódico y apela a "la responsabilidad para normalizar la vida". A última hora de la tarde Jandrito llama con nuevo parte: "En A Coruña se está chupando lo que no se bebió en dos meses". Ni gota en el Húmedo.n
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