"Tenemos más medios y estamos mejor preparados, pero el miedo está ahí"

JOSE LUIS GAVELA Presidente de la Fundación San Rosendo

La primera oleada del coronavirus se cebó con los más débiles. En Galicia, 132 de los 619 muertos fueron en residencias. José Luis Gavela (Ourense, 1973) preside la Fundación San Rosendo, que gestiona 70 centros, con 3.500 usuarios y 1.700 trabajadores. Capeada la primera crisis, ahora se rearman, explica, para la segunda.

javier rey. ourense
Publicado: 24 jul 2020 - 02:38
El presidente de la Fundación San Rosendo, José Luis Gavela.
El presidente de la Fundación San Rosendo, José Luis Gavela.

¿Entraba en alguna previsión lo que ha sucedido desde marzo?

En el día a día lo presentábamos muy mal. Y la semana siguiente, nos poníamos en lo malo, y nos superaba. Ha sido una prueba muy complicada, con continuas adaptaciones. Nadie estaba preparado.

Hubo mucha buena voluntad y trabajo, y se pudo solventar esta primera fase. Aprendimos cosas para poder llevar la segunda ola.

Ahora, la reactivación de las residencias se mezcla con los rebrotes. ¿Cómo se gestiona?

Ahora al menos tenemos la dinámica de dónde nos tenemos que colocar en cada momento. Sí hay que extremar precacuciones. Hemos cambiado cosas de forma permanente. Lo de antes nunca va a volver, aún con la vacuna. Esa cercanía del personal, ese miedo a poner guantes porque parecía que marcaba distancias... ¿Rebrotes? Es volver a la fase 0. Es automático, ya pasó en Beariz. El hospital de referencia nos marca dónde estamos, la comunicación es directa.

Las cifras de afectados en residencias gallegas son mejores que la media estatal, pero siguen siendo muy altos. ¿Es un toque de atención al modelo?

Doce de cada 100 residentes en Madrid fallecieron. En Galicia, 1 de cada 100. ¿Por qué se cebó? Nos encontramos con que el 95% de nuestros residentes no tuvieron covid. Aplicamos el mismo protocolo, en los mismos momentos, en todos los centros. De 70 centros, el covid machacó 2. En 68 funcionaron y demostró que eran buenas. Pero nos superaba. Y es más de lo que podíamos esperar que fuese.

278 contagios –191 usuarios– y 32 muertos. ¿Cuál es la valoración?

Con un fallecido ya es un fracaso. Pero objetivamente, es cierto que de 3.500 usuarios han sido 32 fallecido. No podemos estar satisfechos. Por lo que sea, el covid entró en esos dos centros –Nuestra Señora de la Esperanza y Divino Maestro, registraron el 85% de los casos de la Fundación–.

¿Qué falló ahí?

En un primer momento, la falta de test hizo que esos casos, cuando ya estaba dentro...habría que haber hecho como ahora, a todos. Pero en aquel momento no había esa agilidad, no había esos recursos. Eso es lo que hizo que en los centros en los que entró... ese fue el caldo de cultivo. En aquel momento, ¿qué recursos teníamos? Fue dificil, con el desconocimiento que había. El agradecimiento a los trabajadores es infinito.

Ellos viven en territorio de incertezas. ¿Cuál es la factura?

Los trabajadores, cada vez que se oye de brote, o riesgo... hasta casi si oyen que alguno se va a su casa. Es una tensión muy grande. La gente está muy preocupada. Mucho.

¿Y las familias?

Al principio no lo entendían: " ¿Cómo no voy a poder entrar?". Luego fue al contrario, miedo a entrar incluso. Ahora vuelve a poder ver a sus familiares todos los días, con medidas. El miedo es cuando salen, si son tan respetuosos como en el centro. Muchas familias nos expresan su agradecimiento, pensaban que no volverían a verlos. Familias descontentas siempre hay. Hubo las dos cosas.

Sobre todo en esos dos centros. ¿Teme un camino legal?

Están en instrucción, nos pidieron documentación. No hay nada firme. Hay actuaciones abiertas.

¿Por qué ese baile de cifras con los contagiados?

A mí me sorprende... todas las residencias, damos diariamente los datos a dos consellerías. Los datos están. ¿Por qué no se dan? Cada día, cada mes hicimos balance... Enorgullecer no, pero están ahí.

¿Cómo ha evolucionado su relación con la Xunta?

Es cierto que intentamos ir por delante. Pero a todos nos sobrepasó.

¿Qué nota le da al Gobierno?

Estando acostumbrado a tener todo delegado, sin contar con las autonomías es imposible.

¿Faltó corresponsabilidad?

Es necesario que haya un poder central. Pero no hay un organigrama que puede responder si no cuentas con lo que ya estaba en funcionamiento. Aunque fuese con improvisación, se ha hecho bien. Sí que hubiese tenido más sentido... las CCAA, tenían más conocimiento en residencias, hospitales...

¿Cree como Feijóo que el Gobierno abandonó a las residencias?

Las administraciones fueron una en su conjunto. Qué más me da que lo diga Madrid o Ouernse. Esa estructura funcionó. Al principio no hubo epis, para nadie. Nos tuvimos que buscar la vida. Los primeros epis los tuvimos que hacer mascarillas, gel.... Luego Gobierno, Xunta, Sergas... es muy dificil la coordinación al principio, con mucha voluntad, intentando mandar lo que no tenían. Ahora estaríamos preparado para gastar lo mismo.

¿Cómo se trató a sus enfermos?

Todos los casos que hubo que derivar a hospital los cogieron. Pero no ha sido la mayoría: 151 fueron curados en la residencia. Entre los fallecidos, 24 en residencia. Derivamos todo lo que tuvimos que derivar, a criterio sanitario.

¿Qué supuso Os Milagros?

Veíamos que teníamos un centro equipado, preparado para abrir, lo ofrecimos a la Xunta, igual que los balnearios –al final los usamos como recurso–. El riesgo de atender a positivos en un centro es que no haya espacios para aislarlos. ¿El problema de Os Milagros? Estaba pensando para dependientes grado 1, no era solución para todos. En Piñor ya sí. Fue necesario.

¿Le da miedo lo que viene?

Tenemos más recursos sí. Hemos avanzado, sí. Me da miedo, sí. Porque igual que controlamos los brotes... a poco tiempo que pase, nos relajamos. Y si entra... las consecuencias son graves. Me da miedo lo que va a venir, aunque sepa que estemos mucho mejor preparados.

¿Qué ha cambiado?

Lo pasamos mal al principio, con los primeros casos, con medios para una semana. ¿Culpa? A lo mejor Galicia se hizo más rápido, o el virus llegó más tarde, con el foco ya en las residencias de Madrid. Lo que sí fue definitivo fueron los cribados. Encontrar casos, aislarlos y dejarlos en brotes. Pedimos test antes. En Ourense fueron los primeros en Galicia. Ahora hay test, material, se controla a proveedores, trabajadores, familiares. Tenemos mucha más solvencia.

Hay consenso en la necesidad de repensar las residencias.

Lo tengo claro: cuando sea mayor me gustaría vivir en un hogar, no en una residencia hospitalizada. Tengo los mismos derechos que en mi casa. Pero si necesito un especialista, ¿por qué tengo que confiar en una organización pequeña? Esto no quita que algún centro con mucho mayor el camino pudiese ser especializarse en un centro sociosantiario. Sin pasar de ahí.

¿La administración conoce ahora mejor las residencias?

Sí. Muchas veces, tanto da el partido, nos sentábamos y nos poníamos a explicar, los medios que teníamos... cosas que tenía que hacer el centro de salud y lo hacíamos nosotros. No se creían que fuese cierto. "Pero entonces, hacéis vosotros el sintron? Sí, claro. "¿Y pincháis?" Claro. Pero la parte del especialista... ¿cómo no podemos tener un circuito en los hospitales. En Ourense trabajamos en eso.

¿Por qué entran tan fácil las residencias en el plano político?

Veo mucho desconocimiento de la realidad. Guerras público-privadas que no tienen sentido. Quedan en palabras genéricas con las que todos podemos estar de acuerdo. Esto no esde un color político, han pasado diferentes partidos, no ha habido diferencias. Lo mejor, creo, es continuar con el mismo criterio: controlar pero sin descartar lo privado, hay que ver eficiencias. ¿Y hacia dónde vamos? Para esto es mejor no hablar en caliente. Si para el año que viene hay que cambiar el sistema, hagámoslo. Y si somos el ejemplo para el futuro de Europa, podemos aprovechar para ver cómo reinventarnos.

¿Cómo están siendo los nuevos ingresos?

Muy dependientes. Hemos tenido más de 150 ingresos desde el 1 de junio. Era un clamor abrir. El confinamiento les ha afectado, siempre quedará la duda de hasta que punto. En los centros de válidos, menos, las medidas son muy estrictas y esperan. Pero en dependientes somos los que nos imponemos dejar espacios para aislar: en centros muy grandes, dejamos plazas sin ocupar porque nos faltan espacios para cumplir protocolo. Si vuelve a ver un brote no queremos que nos pille como el primero.

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