“Peor sería tener 4.999 habitantes"

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En Cerceda están sujetos a franjas horarias para el paseo por un vecino, pero cuentan con más fondos por superar los 5.000

Una mujer en la iglesia parroquial, un niño con un adulto
Una mujer en la iglesia parroquial, un niño con un adulto

Un colega de la pachanga envió el domingo una captura de pantalla en la que aparecía una supuesta noticia de "La Voz de Galicia" con el titular: "Fallece un vecino de Cerceda en extrañas circunstancias". El subtítulo aventaba la rumorología: "La policía ya está investigando la tragedia que tuvo lugar ayer tras conocer las restricciones horarias de ayuntamientos de más de 5.000 habitantes". Por un solo vecino, este municipio a 26 kilómetros de A Coruña, está obligado a aplicar las franjas horarias para que personal pueda airearse durante el confinamiento decretado por el estado de alarma para frenar la propagación del coronavirus COVID-19.

"Xabi, ¿esto es verdad? Los gallegos no os andáis con coñas. Como un día falte uno para jugar la pachanga pasas el cuchillo", añadía Gonzalo con la franqueza que caracteriza a los leoneses. Ayer el presidente Sánchez consiguió sacar adelante la cuarta prórroga para mantener el estado de alarma y los 5.001 habitantes de Cerceda tendrán que seguir saliendo de paseo por turnos. La noticia del extraño suceso a la manera"haz que parezca un accidente" se trataba de una broma bien currada que coló incluso entre algún vecino. "Cuando me llegó al móvil pensé que algo le había pasado borrachín del pueblo", comenta un repartidor tras dejar unos paquetes en una papelería. "Pon que yo no soy, no vaya a ser que me toque", bromea antes de seguir con la ruta.

El habitante de más que impide la libertad horaria, según los datos del censo a 1 de enero de 2018, como confirmará más tarde el alcalde, Juan Manuel Rodríguez, atrajo hasta este municipio –en el que se asienta Sogama, la planta que recicla la mayor parte de los residuos que se generan en Galicia, y la central térmica que Naturgy tiene Meirama, ahora en proceso de desmantelamiento– a televisiones y radios de cobertura nacional. Pero no todos los vecinos se enteraron de la guasa. "La verdad es que no seguí el tema", se disculpa un hombre que no llega a los 50 años mientras camina con el salvoconducto de la barra de pan debajo del brazo. "Yo vivo en el rural y lo de la franja horaria para salir a hacer deporte o pasear lo llevo bien", comenta antes de meterse en el coche un mozo que acaba de abandonar la farmacia. "No queda otra que cumplir con lo que mandan, pero también creo que aquí no tiene mucho sentido porque excepto en las cuatro calles del centro, el resto son casas desperdigadas", añade el joven.

Una mujer que espera turno en la puerta de la botica se acerca como si quisiera justificar su presencia en la calle al periodista que está tomando notas en la libreta: "Yo tengo permiso de la empresa, pero hay que cumplir, no queda más remedio". Apuntado queda el comentario y ella entra en la farmacia con gesto de alivio. El chaval tiene razón porque los bares están cerrados y durante una hora no se asoman más que una docena de personas a la calle.

En la puerta acristalada del Concello un cartel anuncia que no se recibe al público, cualquier cuestión urgente será atendida por teléfono. Una policía municipal está a punto de introducirse en el coche oficial cuando es asaltada por el periodista. Al conocer los motivos de la consulta, regresa al moderno edificio de tres plantas que ocupa la casa consistorial. "Y que conste que ya somos 5.007 habitantes", explica con amabilidad.

Paro del 7%

A los pocos minutos sale Juan Manuel Rodríguez, alcalde desde febrero de este año al tener que sustituir al histórico regidor socialista José García Liñares, que dimitió tras ser condenado por un delito de prevaricación administrativa tras ocupar 25 años el cargo. Juan Manuel Rodríguez es sociólogo, fue en la últimas elecciones de número dos en la lista del PSOE y a sus 29 años se ha convertido en el alcalde más joven de la provincia de A Coruña.

"Los 5.001 habitantes es una anécdota que llamó la atención, yo lo comparo a los bebés que nacen el primer día del año. Ahora somos 5.007, pero la actualización del padrón en el Instituto Nacional de Estadística no es inmediata. Hay que tomar la restricción horaria con naturalidad y cumplirla porque lo importante es que no haya defunciones. El contexto sanitario, económico y social es dramático". El alcalde incide en un matiz que no es menor: "Peor sería tener 4.999 habitantes porque contaríamos con menos recursos según la Ley de Bases de Régimen Local por un habitante y se podrían hacer menos cosas". Sogama, el Aquapark y "un polígono que genera 1.500 empleos directos" hacen que en Cerceda el paro sea del 7%. En la iglesia parroquial de San Martín una señora se adentra en el cementerio atenta al reloj.

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