Los vikingos regresan a Catoira

verano

Miles de personas se dieron cita un año más junto a la desembocadura del río Ulla para disfrutar con la edición número 56 de la Fiesta de Interés Turístico Internacional que rememora el desembarco vikingo

Agencias. catoira localad@atlantico.net
Publicado: 08 ago 2016 - 10:07
La representación del desembarco vikingo, ayer, en la desembocadura del río Ulla.
La representación del desembarco vikingo, ayer, en la desembocadura del río Ulla.

nnn La localidad pontevedresa de Catoira celebró ayer su tradicional Romería Vikinga, de la que se cumplen 56 ediciones, en la que un grupo de decenas de vikingos recrearon el intento de conquista del fuerte de las Torres del Oeste ante la cerrada defensa de los lugareños, armados con palos, hachas y espadas.

Pasada la una de la tarde arribaban los primeros ‘drakkars’, veloces embarcaciones vikinga a vela, en la desembocadura del río Ulla, de los cuales desembarcaban los guerreros guiados por sus ansias de conquista y el efecto de algún que otro licor alquímico.

Bajo el redoble de tambores de guerra y el sonido de cuernos se producían los primeros enfrentamientos entre las huestes normandas y los defensores, cuya lograda coreografía y escenografía deleitaron a los miles de espectadores presentes para disfrutar de este espectáculo que se repite año tras año cada primer domingo de agosto y que está declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional.

El inclemente sol de mediodía, con más de 30 grados, hizo que los combatientes pronto cesaran en su empeño y pasaran a disfrutar del festejo bajo la magnífica estampa que preside el complejo de las Torres de Oeste, una fortaleza militar medieval que fue arrasada hace más de quinientos años y de la que apenas quedan los restos de dos torres y una capilla dedicada al apóstol Santiago.

No es de extrañar la presencia del patrón de Galicia en el fuerte que, en el pantanoso corazón de la Ría de Arousa, protegió durante siglos a Santiago de Compostela de las invasiones norteñas.

Así pues, cada primer domingo de agosto desde 1960 los habitantes de Catoira rememoran estas batallas, en una celebración que no ha hecho más que crecer desde su primera edición y que es, desde 2002, Fiesta de Interés Turístico Internacional.

La sed de sangre de los guerreros fue sustituida, no obstante, por una devoción por el vino tinto de la zona que, como se supone hacían los auténticos vikingos, se bebe en cuernos huecos y alargados.

Grupos folclóricos y espectáculos teatrales completan la programación del festejo, uno de los más aclamados del verano gallego y en el que diversión e historia van de la mano.n

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