Biden: “Es el momento de sanar EE UU”

RELEVO EN LA CASA BLANCA

El presidente electo se presentó en su discurso de la victoria como el líder que cure las heridas de la división que vive EEUU

Agencias
Publicado: 09 nov 2020 - 01:24
Joe Biden con la vicepresidenta electa Kamala Harris.
Joe Biden con la vicepresidenta electa Kamala Harris.

El presidente electo de EEUU, Joe Biden, anunció ayer el lanzamiento de su equipo de transición que estará centrado en los principales desafíos actuales del país: encarar la pandemia del coronavirus, recuperación económica, avanzar en la equidad racial y el combate a la crisis del cambio climático.

Apenas un día después de su discurso de victoria, Biden y la vicepresidenta electa, Kamala Harris, señalaron que ya están trabajando para enfrentar los retos más urgentes de EEUU. Entre ellos, citaron "proteger y preservar la salud de la nación, renovar las oportunidades para tener éxito, avanzar la equidad racial y la lucha contra la crisis del clima".

La campaña de Biden lanzó una serie de cuentas de redes sociales y una página web para exponer sus líneas maestras en las que prometió trabajar a partir de hoy. No está claro, sin embargo, si los diferentes equipos del presidente electo tendrán acceso a las principales agencias federales ya que el presidente saliente, Donald Trump, no ha reconocido su derrota y sigue enrocado y apuntando, sin pruebas, a un fraude electoral.

Lo más urgente, según los planes de Biden y Harris, es enfrentar la pandemia del coronavirus, debido a que los casos en EEUU se han vuelto a disparar con más de 120.000 al día y las muertes superan ya las 237.000. "El pueblo estadounidense merece una respuesta rápida, robusta y profesional a la creciente crisis de salud pública", señala la página web.

“Momento de sanar en EEUU"

Después de que las proyecciones de los principales medios de comunicación le dieran como ganador en las elecciones, Joe Biden se presentó en su discurso de la victoria como el líder conciliador que buscará acabar con la polarización en el país. Lo dijo simple y llanamente: "Este es el momento de sanar en Estados Unidos".

El que fuera vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) compareció ante cientos de personas en un escenario instalado al aire libre en Wilmington (Delaware), ciudad donde reside. En contraste con la retórica agresiva del presidente saliente, Donald Trump, Biden adelantó que planea ser un líder que no busque la división sino la unidad, que no diferencie entre "estados rojos y estados azules", en referencia a los colores del Partido Republicano y el Demócrata. "Dejemos que esta sombría era de demonización en Estados Unidos comience a terminar aquí y ahora", invitó el demócrata, quien prometió trabajar con todo su corazón y con confianza en toda la gente.

Biden adelantó que quiere "restaurar el alma de EEUU para reconstruir la columna vertebral de esta nación, la clase media, y para hacer que EEUU vuelva a ser respetado en el mundo de nuevo".

En esa línea conciliadora, tendió una mano a los seguidores de Trump: "A todos ustedes que votaron por el presidente Trump, entiendo su decepción, yo mismo he perdido un par de veces, pero ahora démonos una oportunidad los unos a los otros, ya es hora de apartar la retórica estridente, bajar la temperatura, vernos los unos a los otros y escucharnos de nuevo".

El veterano político demócrata fue interrumpido varias veces en su discurso por los gritos de júbilo de los congregados en Wilmington, algunos de los cuales acudieron en sus propios vehículos e hicieron pitar las bocinas.

Harris rompe barreras

Biden estuvo precedido por la vicepresidenta electa, Kamala Harris, quien celebró su elección como primera mujer que llega a la Casa Blanca en la historia y se comprometió a romper barreras para que otras puedan llegar a ese cargo.

Vestida de blanco, como las sufragistas, el mismo año en el que se cumplió el centenario del derecho de las mujeres a votar en EEUU, Harris dio el toque emotivo de la noche, cuando aseguró que aunque ella será la primera en el cargo no será la última: "Porque cada niña pequeña que nos está viendo esta noche ve que este es un país de posibilidades". Y homenajeó a las "generaciones de mujeres, mujeres negras, asiáticas, blancas, latinas y nativas estadounidenses de toda la historia, que han abierto el camino para este momento de esta noche".

Biden, misa y cementerio y Trump, partido de golf

Tras la tempestad provocada el sábado por la publicación de las proyecciones que dan la victoria a Joe Biden en las elecciones presidenciales del pasado martes, tanto él como el actual presidente, Donald Trump, retomaron sus rutinas: ir a misa en el caso de Biden y un partido de golf en el de Trump.

Biden, católico practicante, asistió junto a su hija Ashley y su nieto Hunter a la iglesia de Saint Joseph on the Brandywine, en Wilmington, su lugar de residencia, a las afueras de Filadelfia. Como suele ocurrir, el ya presidente electo salió del templo antes del final del servicio para evitar alterar al resto de los feligreses dada la gran cantidad de periodistas y su séquito de seguridad. Poco después, se dirigió a un cementerio cercano donde se encuentran enterrados sus padres así como su hijo Beau, su primera esposa, Neilia, y su hija Naomi. Los periodistas que le acompañaban relataron que se arrodilló brevemente junto a una de las tumbas.

En cambio, Trump visitó su club de golf privado de Sterling donde fue recibido por simpatizantes y manifestantes contrarios en la carretera de acceso al recinto. Entre las pancartas se podían leer frases como "Naranja aplastado" o "Trumpty Dumpty se cayó del muro", en un juego de palabras de una popular canción infantil. Trump publicó además en su cuenta particular y verificada en Twitter una serie de citas de personalidades conservadoras como Newt Gingrich sobre el supuesto fraude electoral. Twitter marcó estos mensajes como "en disputa".n

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