La ONU baraja que sea virtual la reunión de líderes mundiales
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La Asamblea General tiene este año un carácter especial por el 75 aniversario de la organización
En medio de la pandemia del coronavirus, la ONU está estudiando alternativas, incluida una gran cumbre virtual, para poder celebrar en septiembre la reunión anual de líderes internacionales en la Asamblea General. Por el momento la organización no ha tomado ninguna decisión, pero varias fuentes diplomáticas consultadas consideran imposible celebrar en el formato habitual una cita que cada año reúne en Nueva York a cerca de 200 jefes de Estado y de Gobierno y a miles de diplomáticos.
Desde el estallido de la crisis del coronavirus, ya se han cancelado o pospuesto multitud de reuniones internacionales y la ONU va a continuar con el teletrabajo y manteniendo una presencia mínima en su sede central al menos hasta el final de junio. La gran pregunta ahora mismo es qué ocurrirá con la Asamblea General, que este año además tiene un carácter especial, con una gran cumbre prevista para festejar el 75 aniversario de la fundación de la organización.
Los Estados miembros, que son los que deben decidir, están principalmente a la espera de algún tipo de indicación por parte del secretario general, António Guterres, que por ahora guarda silencio. “El secretario general está en conversaciones con el presidente de la Asamblea General”, explicó recientemente el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric.
Sobre la mesa hay multitud de opciones, pero hasta ahora los países parecen inclinarse por una Asamblea General en formato virtual, en la que los líderes de todo el mundo intervendrían de manera remota, según varias fuentes. Algunas delegaciones, sin embargo, tienen ciertas dudas sobre las capacidades técnicas de la ONU, que ha mostrado problemas con su sistema de videoconferencias en el Consejo de Seguridad.
Cita con participación reducida al mínimo
Entre las posibilidades planteadas está también la de una cita con participación reducida al mínimo, por ejemplo con el líder de cada país con una delegación muy pequeña, lo que permitiría que los jefes de Estado y de Gobierno hablasen al mundo desde el hemiciclo de la Asamblea General. Dado el aforo de esa gran sala, en teoría sería posible mantener una distancia segura entre los participantes, pero la opción es mucho más complicada de ejecutar y tampoco permitiría el grueso de la actividad diplomática que se desarrolla en paralelo. Esta fuente plantea también un formato “mixto”, con intervenciones remotas y delegados presentes en la sede de Naciones Unidas.
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