El Senado absuelve a Trump y allana el camino a su reelección
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El presidente norteamericano recibe a Guaidó en el Congreso como presidente legítimo de Venezuela
n n nEl Senado de Estados Unidos, controlado por los republicanos, absolvió ayer al presidente del país, Donald Trump, del cargo de obstrucción al Congreso, después de que lo exonerara de la acusación de abuso de poder, en la votación final del juicio político al que fue sometido por sus presiones a Ucrania.
La decisión de absolver a Trump del cargo de obstrucción al Congreso alcanzó los votos suficientes, con 34 senadores que lo consideraron "no culpable".
Trump recibió ayer en la Casa Blanca al líder opositor venezolano Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino de Venezuela. El encuentro, el primero entre ambos, se produce un día después de que Trump invitara a Guaidó a su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, en el que lo homenajeó como el "legítimo" presidente de Venezuela.
Guaidó llegó al jardín sur de la Casa Blanca en un vehículo negro, acompañado de su delegado para las Relaciones Exteriores de Venezuela, Julio Borges. Trump, vestido con su característica corbata roja, lo recibió bajo un gran toldo blanco para protegerse de la intermitente lluvia y posó con Guaidó durante unos segundos ante las cámaras, antes de dirigirse con él hacia el interior de la Casa Blanca.
Ambos procedieron entonces hacia el Despacho Oval, donde se esperaba que un grupo pequeño de periodistas y cámaras pudiera acceder al inicio de la reunión y escuchar declaraciones de ambos. Sin embargo, en el último momento, la Casa Blanca decidió cerrar el acceso de los medios a la reunión, algo que desató especulaciones en la sala de prensa sobre la posibilidad de que Trump quisiera evitar las preguntas sobre el inminente voto del Senado para absolverle de los cargos que enfrenta en su juicio político.
en la casa de invitados
Guaidó se alojó en la casa reservada para los invitados oficiales de la Casa Blanca, en la que estaba izada ayer una bandera venezolana.
Sin embargo, desde mediados del año pasado, Trump había dado señales de frustración por la falta de resultados en la estrategia de su Gobierno para derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y aupar al poder a Guaidó.
La reunión entre ambos en la Casa Blanca supuso una renovación del voto de confianza de Trump a Guaidó y vino acompañada de una advertencia de la Casa Blanca de que Maduro "no interfiera con el regreso" de ese líder a Venezuela tras su gira internacional. "Habrá consecuencias muy significativas" si se ponen trabas al ingreso de Guaidó, dijo un alto cargo estadounidense, que pidió el anonimato, en una rueda de prensa telefónica.
El Gobierno de Venezuela rechazó las "opiniones injerencistas" de Donald Trump, y calificó como "delirante" sus promesas.
Ataque a la inmigración durante el discurso del Estado de la Unión
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presumió durante su discurso del Estado de la Unión de los logros económicos conseguidos bajo su Administración, a la vez que atacó a todas aquellas personas que cruzan la frontera con México de manera ilegal, prometiendo además una legislación con la que poner fin a la atención sanitaria que, dijo, se le brinda de manera "gratuita" a los "extranjeros ilegales".
"Si vienes ilegalmente, ahora serás expulsado de nuestro país", dijo Trump entre la algarabía y los vítores de los republicanos, para a continuación justificar sus ataques enumerando casos puntuales en los que algunos migrantes indocumentados cometieron crímenes "a sangre fría".
Trump criticó la política migratoria del Partido Demócrata, a quienes acusó de proteger a los inmigrantes ilegales, a los que relacionó con la proliferación de la delincuencia, las drogas e, incluso, los ataques terroristas.
El mandatario también hizo referencia de los acuerdos en materia fronteriza con México, Guatemala y El Salvador y destacó la necesidad de seguir construyendo un muro en la frontera sur que ayude a contener la inmigración ilegal y acabar así con "las terribles lagunas explotadas por criminales y terroristas para ingresar" en Estados Unidos.
El discurso de Trump en el Capitolio estuvo marcado por la hostilidad entre republicanos y demócratas durante casi toda su intervención, que empezó con el magnate dando la espalda a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, cuando ella le habíaa ofrecido la mano.
En respuesta, Pelosi, quien lidera la Cámara de Representantes, el órgano que ha sacado adelante el juicio político ("impeachment") contra el presidente -al cual no se refirió durante su comparecencia-, rompió el discurso de Trump una vez finalizó su intervención.n
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