Incendio "intencionado" en la catedral de Nantes
Sociedad
La justicia sospecha del origen criminal del suceso que destruyó el órgano
n n n La catedral de Nantes es una de las joyas del arte gótico francés que en más de cinco siglos de historia vio cómo se sucedían los siniestros que la pusieron en peligro, como el incendio de ayer, que está siendo investigado por su posible origen criminal. La catedral de San Pedro y San Pablo es, junto al Palacio de los Duques de Bretaña, el principal edificio medieval de la gran ciudad del noroeste de Francia y su construcción se hizo en el mismo lugar en el que ya hubo primero una catedral galo romana desde el siglo VI y luego otra románica desde el siglo XIII.
La actual se empezó a construir el 14 de abril de 1434. Una vez que estalló la Revolución Francesa en 1789, se desvió el uso religioso y se utilizó como observatorio y centro de experimentación científico (se lanzaban animales en paracaídas desde las tribunas). En 1800, una explosión en la conocida como la Torre de los Españoles causó importantes daños, sobre todo en los vitrales. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Nantes estaba ocupada por los alemanes, una de las bombas lanzadas por los aliados contra la ciudad cayó en la sacristía y dañó el ábside y tres capillas. Cuando su reconstrucción no se había terminado del todo, el 28 de enero de 1972, se produjo un gran incendio accidental por unos obreros que trabajaban en la restauración del edificio y toda la techumbre se vino abajo. Las obras para sustituir el tejado comenzaron el año siguiente y permitieron la reapertura de la basílica al público en 1975.
El fuego que se declaró ayer por la mañana fue visto por personas que alertaron a los bomberos que, cuando entraron en el interior, se encontraron con tres focos diferentes de fuego, uno en el piso del órgano y los otros dos a uno y otro lado de la nave, lo que hace sospechar un origen intencionado. El órgano, que quedó totalmente destruido, ya había sido objeto de cinco restauraciones. Las llamas se cebaron también con los vitrales de la fachada, así como se destruyó un cuadro del pintor del siglo XIX Hippolyte Flandrin. Pero la inmensa mayoría de las obras de arte están a salvo y la estructura de la basílica también porque, como contó el portavoz de la Federación Nacional de Bomberos, Eric Brocardi, no resultaron afectados los elementos constructivos fundamentales que son los muros y la techumbre. n
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