29 oct 2020

La batalla invisible del centro de salud

La atención al coronavirus añadió nuevas tareas a los ya de por sí sobrecargados centros de salud, cuyos médicos de familia y pediatras se ocupan de pedir pruebas, comunicar resultados, rastrear contactos y hacer seguimiento de los 1.435 pacientes infectados que están en domicilio, además de atender a los pacientes de su cupo con los mismos medios que tenían antes de la pandemia. En este momento, los hospitales se ocupan de los 67 contagiados que están más graves, mientras el resto de pacientes le corresponden a Atención Primaria. A esto se suma el hecho de que las autoridades decidieron que la atención en los centros de salud debía ser mayoritariamente telefónica para evitar contagios entre los pacientes en la sala de espera, aunque se cita de forma presencial a los usuarios que deciden los facultativos, y todo esto se hizo con las mismas líneas de teléfono y con el mismo personal de oficina que había antes de la pandemia. Esto empeoró el acceso a los centros de salud en los que ya son habituales las listas de espera de una o dos semanas, en función de los casos, para conseguir una cita telefónica. Los facultativos hacen las mismas o incluso más consultas que antes, aunque su labor no sea visible para la mayoría de los ciudadanos.