Miguel Caruncho: “La construcción es una carrera profesional, no es un sector tan áspero como la gente cree”
“Vigo tiene que resolver el Plan General, es indispensable para que la ciudad empuje económicamente”, señala el presidente de la Asociación Constructores de Pontevedra (ACP)
El presidente de la Asociación de Constructores de Pontevedra (ACP), Miguel Caruncho, cuenta para Atlántico cuál es la situación actual y los retos de futuro de un sector considerado un termómetro de la economía.
¿Cómo le va a la construcción en la provincia?
Ahora hay carga de trabajo, pero la rentabilidad dista mucho de ser la razonable. Hay incertidumbres y handicaps que tenemos que resolver para poder sacar ese trabajo.
Handicaps como la falta de empleo cualificado, ¿no?
Efectivamente. No somos ajenos a la gran demanda que hay de profesionales cualificados. En nuestro sector, además, en la crisis de 2007 muchos trabajadores de la construcción se reconvirtieron y aún hay cierta reticencia a la hora volver por lo mal que se pasó en ese momento. Desde las asociaciones estamos implementando medidas para paliar este mal endémico, no nos podemos permitir el lujo de prescindir, por ejemplo, del 50% de la población, que son las mujeres.
¿Se están incorporando mujeres al sector?
Sí, pero a nivel staff técnico. En jefaturas de obra hay paridad en muchas empresas e incluso hay más mujeres que hombres, pero no en el proceso productivo. Estamos haciendo campañas a nivel nacional para captar y hacerle llegar a la gente que la construcción no sólo es un puesto de trabajo, sino que es una carrera profesional, es un medio de vida muy digno con convenios y condiciones muy interesantes y que no es tan áspero como la gente cree.
No hay albañiles, fontaneros ni peones. ¿Hay algún perfil que sea más demandado?
El problema es general. No hablamos de un oficio concreto, demandamos desde chóferes de camiones y operarios de maquinaria a electricistas, fontaneros o pladuristas. De todo.
¿Cuánto empleo necesita la construcción en la provincia?
La construcción es un sector envejecido, como nuestra sociedad. Hay más gente próxima a la jubilación que gente que entra nueva. Teniendo en cuenta solamente la tasa de reposición de jubilación, necesitamos entre 400 y 500 puestos al año en la provincia. Si a eso le sumamos las necesidades de las empresas por la carga de trabajo actual, nos situamos entre 1.500 y 2.000 empleos si queremos acometer las inversiones previstas y cumplir con los fondos europeos.
¿Están ayudando estos fondos de Europa?
Sí, se están destinando sobre todo a ejecución de obras para mejora de eficiencia energética. En ese nicho hay bastante trabajo ahora mismo.
¿Qué es lo que más tira del sector la obra pública, la privada o la rehabilitación?
Tira bastante la obra pública, pero sobre todo la rehabilitación, las pequeñas obras de acondicionamiento de viviendas y fachadas representa un volumen importante de trabajo en estos momentos.
¿Cómo es la situación en Vigo?
Muy parecida al resto de Galicia, a excepción del Plan General. Debido al incremento del precio del dinero, las inversiones inmobiliarias se han ralentizado un poquito y, quizás, no se nota tanto que no hay suelo disponible. Es un tema que hay que resolver porque toda ciudad que quiera desarrollarse y empujar económicamente, necesita esta herramienta indispensable.
Se abre un nicho en la eólica para la construcción.
Sí, el plan eólico suponía un importante nicho de negocio para el sector que nos haría punteros a nivel nacional. Estoy de acuerdo en que todas las inversiones deben cumplir condicionantes legislativos y ambientales, pero el parón que existe no responde a un criterio muy objetivo. Hay circunstancias que son inviables, pero creemos que hay otras cosas que no procede ralentizar o parar si tiene todos los informes preceptivos.
Se refiere a los proyectos tumbados por el TSXG.
Sí, se paralizaron ciertos proyectos. Habría que baremar esos recursos porque no creo que puedan ser absolutamente todos recurribles y todos suspendidos de manera cautelar. Es cuanto menos extraño. Las empresas que estaban trabajando en este nicho, lo están haciendo fuera, en Aragón o Castilla y León donde los proyectos eólicos sí están saliendo adelante.
¿Prevén crecer este año?
Creo que sí, el sector está en un momento de catarsis y todas las crisis suelen resolverse con mejoras. Va a haber carga de trabajo este año y el que viene, pero para poder hacer inversiones en nuestras instalaciones, en maquinaria, en la digitalización y en la construcción industrial se necesita que las empresas sean rentables para poder invertir en investigación y desarrollo, muy necesario en el sector de la construcción.
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