Nerea Patiño: “Para mí supone mucho irme del Carballal habiéndolo ascendido”
“Se abre una nueva etapa y hay miedos e inseguridades, pero también mucha ilusión”, dice la jugadora internacional juvenil del Carballal, fichada por el Aula Valladolid
El deporte permite experimentar sensaciones muy difíciles de vivir fuera de él. De eso sabe ya mucho, pese a que acaba de alcanzar la mayoría de edad, Nerea Patiño (Vigo, 2006). La balonmanista acaba de ascender a Oro con el Carballal y da el salto a División de Honor en las filas del Aula. Y, en paralelo, la espera el Mundial juvenil en agosto.
¿Cómo afronta este importante cambio de saltar desde Plata a División de Honor?
Se abre una nueva etapa y, obviamente, hay miedos e inseguridades, pero también muchas ganas. Esperemos que todo vaya bien. Hay mucho trabajo por delante, ya que el cambio de equipo supone un cambio muy grande, pero los afronto con mucha ilusión, que creo que es lo más importante.
¿Cómo tomo la decisión de cambiar de aires?
Me fueron llegando algunas opciones pero en el momento en que mi agencia de representación me abrió la posibilidad de ir a jugar a Valladolid, la verdad es que no me lo cuestioné mucho. Tuve las ideas bastantes claras porque al final el club pucelano siempre ha formado jugadoras jóvenes, que han tenido la oportunidad de crecer y tener minutos. Considero que llevan muchos años haciendo las cosas bien. Así que tiré para delante.
Y de la mano de los estudios.
Justo ahora acabo de terminar segundo de bachillerato. Me toca ahora la selectividad.
¿Cómo ha sido su trayectoria en el balonmano?
Empecé en el Seis do Nadal con cuatro añitos y cuando pasé a infantiles ya me fui a Carballal.
Siempre contando para las selecciones españolas.
Por suerte, sí. La primera vez fue en mi primer año cadete, una concentración grande con 40 jugadoras. Un año más tarde volví a otra similar y, a partir de ahí, tuve la suerte de poder entrar en el equipo nacional. Y desde ahí, hasta ahora.
¿Cómo es la experiencia de ir con la selección?
Siempre te alegras cuando te convocan, pero supone un esfuerzo porque es una semana más de trabajo físico, que en tu equipo normalmente se pasa descansando. Y supone faltar una semana más a clase. Pero, obviamente, lo vivido allí merece la pena. Porque aunque estés entrenando y eso traiga consigo cansancio, el rato con las compañeras, vivir esas experiencias y poder jugar contra otras selecciones no te lo quita nadie.
Volviendo a su fichaje por el Aula. ¿El plan es jugar en algún filial o directamente primer equipo?
En principio, mi figura sería la de segunda central. Con la baja de Elba y la retirada de la capitana, Teresa, queda un hueco ahí. Como además es la posición en la que más cómoda me siento, pues ése sería mi papel.
Central, aunque en el Carballal ha jugado en más posiciones.
Normalmente, alternaba central y lateral izquierdo. Y algún momento en el derecho. Con el sénior, a lo mejor jugué un poco más en el central pero, por ejemplo, este año en juveniles estuve más en el lateral izquierdo.
Supongo que la confianza para que ejerza de central en División de Honor le habrá animado.
Obviamente. Y sé que por mucho que vaya como segunda central, voy a tener que trabajar y hacer las cosas muy bien para que los minutos lleguen.
El ascenso con el Carballal a Oro ha sido intenso, con esa primera ocasión de ascenso directo perdida y después una fase perfecta.
En Canarias, cuando nos jugamos esa plaza directa, hicimos una primera parte muy seria, con el equipo muy concentrado y con muchas ganas. Nos ceñimos al plan de partido, que era no dejarlas correr y tener controladas a sus primeras líneas paraguayas. Pero en la segunda parte, nuestras pérdidas les dieron pie a correr y ahí fue cuando nos machacaron. Además, llegó un momento en el que el físico ya no nos dio. Ya en la fase, partíamos como no favoritas y en las encuestas siempre éramos las menos votadas. En parte por eso, jugábamos con cero presión, ya que llegamos con nada que perder y mucho que ganar. Vernos competir nos hizo tirar para arriba, dar un golpe en la mesa y decirnos: estamos aquí.
Y partido a partido, victoria a victoria, se fueron llenando de confianza.
El primero sabíamos que iba a ser malo por parte de los dos equipos, porque en los sectores los inicios suelen ser de muchos nervios y muchos errores no forzados. El duelo se suele decantar para el que comete menos fallos. Tuvimos la suerte, aún con un final un poco polémico, de llevarnos los dos puntos. Salir el segundo día y ver que en los primeros minutos plantabas cara al rival que creíamos más fuerte (OAR Gracia Sabadell)... No eran capaces de atacarnos porque les planteamos una defensa sobre su lateral izquierdo que las anuló completamente y las sacó del partido. Cogimos una ventaja y jugamos a mantenerla. Y ya el último día, un poco lo mismo. Sabíamos que incluso podíamos perder de cuatro pero queríamos la victoria. Se dio y ascendimos.
¿Qué sintió en ese momento?
Sonó el pitido final y la verdad es que no me lo creía. Fue un shock, una mezcla de emociones… No sabía ni lo que se me pasaba por la cabeza. Para mí suponía mucho irme de Carballal ascendiendo al equipo y hay muchas jugadoras que llevaban muchos años que se lo merecían porque pasaron años muy duros. Hace dos estuvieron a punto de descender y verse ahora ascendiendo es muy importante para ellas.
Muchas emociones.
Sí, muchas lágrimas. Estás ascendiendo al club en el que muchas llevan jugando toda la vida. No se consigue todos los días.
En lo personal, había vivido situaciones parecidas en campeonatos de España que no acabaron tan bien.
La espinita que tenía en base era esa de nunca llegar a una medalla. Por eso ganar esta fase fue un poco por fin.
¿En qué jugadora le gusta fijarse?
En Europeos o Mundiales me gusta mucho Noruega, el estilo que tiene y las jugadoras en sí, tanto Oftedal, Nora Mork o Reistad. En la Liga, me gustan muchas jugadoras como Silvia Arderius en el Málaga o Elba Álvarez en el Aula. Me gusta ese estilo de defender y correr.
¿La defensa qué tal la lleva?
Bien. Me gusta bastante defender, aunque parezca mentira. Y pienso que igual tan mal no se me da. Además, en Carballal me han enseñado a defender en cualquier puesto y en cualquier tipo de defensa. Puedo estar en un tres en un 6.0 como en un avanzado en una 3.3.
Muchas veces la defensa abre puertas a las jugadoras jóvenes.
A día de hoy, la defensa es fundamental. Se ve sobre todo en el caso de las extremos. Ahora, cualquier extremo tiene que defender en un dos. Es superimportante.
¿Considera que el estilo de juego de Carballal y Aula es similar?
Salvando las distancias, son equipos a los que les gusta mucho defender y correr. Ofensivamente es donde más se diferencian pero el estilo es el mismo.
¿Se imagina ya en tres meses jugando en División de Honor?
Todavía estoy en periodo de adaptación. Además, Aula ha logrado la plaza en Europa y pienso: con 18 años, voy a tener la oportunidad de jugar Liga Europea, Copa de la Reina y División de Honor. Una locura. Haciéndome un poco a la idea, asimilándolo.
Una pretemporada intensa.
Sí, además en agosto es el Mundial juvenil y, si voy convocada, sería perderse esa preparación en un equipo nuevo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar