15 vigueses sufrieron el infierno en los campos nazis
vigo
Historiadora, especialista en los deportados gallegos en la Segunda Guerra Mundial
María Torres, madrileña afincada en Vigo, es probablemente la persona que más y mejor conoce el destino de cientos de gallegos, y en concreto vigueses, deportados en los años cuarenta, muchos de los cuales acabaron muriendo en los campos de exterminio nazis. El Gobierno acaba de publicar en el BOE una lista de fallecidos donde aparecen cuatro vigueses. Torres asegura que la cifra total es más alta y señala que al menos 15 fueron trasladados, de los que entre siete y ocho habrían muerto. Con todo, se resiste a hablar de cifras, y señala que tras cada nombre hay una historia que está tratando de recopilar en un libro histórico sobre los vigueses que participaron en la II Guerra Mundial. En paralelo, mantiene un blog “Búscame en el ciclo de la vida”, con amplia información que va a cumulando desde unos seis años.
¿Cuánto tiempo lleva estudiando la deportación de vigueses durante la II Guerra Mundial y qué ha descubierto?
Hace más de cuatro años que estoy haciendo el libro, con muchas historias, no solo los deportados sino de los vigueses que participaron en la Segunda Guerra Mundial, combatientes, espías, trabajadores-esclavos de una empresa de Serrano Suñer (el principal ministro de Franco entonces) en 1941: 600 vigueses en total, y algunos acabaron en campos nazis. Con seguridad hubo 15 vigueses deportados en los campos, y de ellos siete u ocho acabaron muertos en varios campos. En el campo de concentración de mujeres hubo una persona muy vinculada a Vigo, también la tengo incluida.
¿Qué fue lo que más le ha impactado?
Lo que más me impactó es que no se sabe nada de ellos, de gente que participó en la II Guerra Mundial, que fueron detenidos y muchos sufrieron el infierno nazi en los campos. A la alcaldía tampoco le parece interesante. Por favor , que se haga un homenaje a esta gente, que se haga una plaza con una placa, con el nombre de los al menos 15 vigueses que sufrieron estas condiciones que no tienen que sufrir ningún ser humano. Es un mundo lleno de historia, cada historia es distintas, los deportados fueron la mayoría, claro, hay un listado, pero también he intentado completar sus historias de vida, a qué se dedicaban, por qué acabaron en Francia.
¿Qué fue de ellos, de los que salvaron, tras el final de la guerra?
Tras la liberación de los campos, ninguno regresó a España, la mayoría se quedó en Francia, con familia. Sus vidas estaban rotas por las secuelas de la deportaciones. La mayoría de los gallegos que participaron en la Guerra Civil, aunque no tuvieron implicación política previamente sí la tuvieron luego, al salir de Galicia e incorporarse al ejército del norte en Asturias, combatieron, varios en el Quinto Regimiento. Luego, muchos fueron asesinados por los nazis con el programa de eutanasia activa en el castillo de Hartheim. Eran trasladadas las personas con enfermedades físicas y psíquicas así como presos que eran considerados inservibles para trabajar y asesinados en la cámara de gas. Empecé a investigarlo y hay que contarlo, que se sepan. Hay una historia de una vida, hombres casi siempre con una mujer detrás.
¿Hay alguna historia especial?
Uno de los vigueses fue capo, que eran como se llamaba a unos prisioneros que los nazis nombraban como jefes en los barracones, gente de su confianza. Se especula que Semprún (ministro de Cultura con el PSOE, estuvo en un campo nazi) fue uno de ellos y por eso se salvó. Los capos podían elegir estar al lado de los nazis o de sus compañeros. Sobrevivió y no fue ejecutado al final de la Guerra Mundial porque estuvo cinco años de capo y se portó muy bien con sus compañeros, tenía que mantener una imagen de cara a loas autoridades de los campos, pero otra con los españoles presos.
¿Cómo está su libro?
Es un trabajo de investigación. Llevo nueve años en Vigo. Vi que nadie había tocado esto y que había que hacer algo por estas personas. Llevo la mitad escrito, y no es fácil porque soy madre de familia numerosa. En total han sido tres años y en una investigación de este calibre no es tanto. Ahora estoy centrada en los familiares: es importante, porque van aportando fotos, postales, cartas, para .
¿Qué le duele más de lo que conoce?
El sufrimiento, el olvido de su país, tenemos que pedir perdón mil veces por no hacer nada durante décadas, sobre todo cuando el olvido se hace de forma voluntaria, como pasa en Vigo.
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