25 años de la guerra del fletán en la que perdió Vigo

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25 años después la flota viguesa sólo pesca 4.600 toneladas de fletán, un caladero que controla el país norteamericano

jose teo andres. vigo
Publicado: 17 may 2020 - 02:38
El recibimiento del "Estai", ante miles de personas en los muelles y luego en Porta do Sol.
El recibimiento del "Estai", ante miles de personas en los muelles y luego en Porta do Sol.

nnn Hace ahora 25 años España estuvo técnicamente en guerra, declarada por Canadá cuando comunicó formalmente al Gobierno de Felipe González que utilizaría su Armada y dispararía a los pesqueros españoles -casi todos de Vigo- que faenaban en aguas internacionales próximas a la zona económica exclusiva del país norteamericano. No llegó a producirse el uso de la fuerza -aunque sí antes, contra el “Estai”- gracias a un acuerdo que promovió la UE y que permitió acabar con la “guerra del fletán” sin que hubiera víctimas. ¿Quién ganó aquel conflicto? Con las cifras de los siguientes años, no hay duda de que Canadá, que pasó de no pescar en una zona fuera de sus aguas a sumar hasta 10.000 toneladas, mientras la flota viguesa bajó de 30.000 a 4.000 en una pesquería que había descubierto tras la expulsión de Namibia. El lado positivo es que ahora todo se reduce a un tira y afloja anual en el seno del organismo multilateral NAFO -siglas en inglés de Organización de la Pesca del Atlántico norte- sobre el total de capturas y no se discute la presencia de los pesqueros vigueses. Una cierta victoria moral.

En septiembre se celebró la última cumbre de NAFO. En general, la flota salvó los muebles. En esta ocasión dispondrá de un 2,5% más de fletán, más que el año anterior, pero apenas 4.600 toneladas sobre 16.000 en total. Canadá se lleva la mayor parte. Nada sorprendente, por otra parte, ya que se trata de un stock estable y se aplica la regla de control de capturas pactada por las partes contratantes. No hay apenas sorpresas y Canadá mantiene a raya el caladero dentro de su esfera de influencia mientras que la flota comunitaria, que es básicamente la española -la viguesa- con algunos barcos portugueses, se limita a una cuota establecida.

El presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo, Javier Touza, reconoce que aunque el lado positivo es que la flota viguesa ha consolidado la pesquería, el negativo es que fue una guerra perdida. "Que no quepa duda, fue una victoria moral, cuando llegó el 'Estai' la manifestación de la ciudadanía, puso en valor la importancia socioeconómica. Seguimos allí pero no ganamos, es la verdad", dice.

Carlos Príncipe, alcalde en 1995, es más crítico: “Ahí se demostró que tenemos élites irresponsables porque nos estábamos jugando además de un principio básico de derecho internacional el liderazgo pesquero, y Vigo y los armadores, quedaron tocados ante la opinión pública con un acuerdo bajo mano que se hizo porque había capturas indignas y se reconoció la culpa, y eso estigmatizó a la flota pesquera". Sobre la "guerra", como Touza, opina que "clarisimamente la hemos perdido, porque se hicieron las cosas mal. Hay élites sin liderazgo moral", y recuerda a Pescanova en el banquillo, Gayoso condenado, Barreras hundida "y los de la pesca aceptando que pescaron especies prohibidas; sin autoridad moral no hay liderazgo, con el dinero sólo no se gana". "Ahora que pasó mucho tiempo, quiero agradecer el apoyo de Felipe González a Vigo, que mandó una patrullera y no firmó el acuerdo comercial con Canadá; bloqueó ese acuerdo y Aznar lo aceptó, dando un poder que no debía a las autoridades pesqueras canadienses”. Sostiene que Vigo está en declive porque la gente que dirigía la ciudad en los 90 "nos llevó a la ruina".

Lo mejor, el recibimiento al "Estai" por miles de vigueses

En 1995, hace 25 años ahora, la flota viguesa mantenía 40 barcos y capturaba hasta 30.000 toneladas de fletán, una especie hasta entonces poco conocida y difícil de pescar al vivir a muchos metros bajo las frías aguas entre Terranova, Canadá y Groenlandia, pero de gran rendimiento en su versión como "lenguado alimón", como se comenzó a comercializar. Todavía hoy en día el fletán continúa siendo un producto muy interesante que se procesa en Vigo y se vende fileteado.

Todo comenzó cuando los armadores vigueses que había tenido que salir de Namibia lograron adaptar con éxito sus barcos para el arrastre en profundidad. Lo que tuvo como consecuencia que Canadá se percatara de la importancia económica de la explotación y exigiera hacerse con el caladero, situado a 250 millas de su costa, extendiendo sus aguas hasta las 350 de forma unilateral. Los barcos vigueses continuaron en la zona y así comenzó la “guerra del fletán”, con la captura del “Estai”, el pesquero que llegó a convertirse en Vigués Distinguido -luego le cambiaron el nombre- y que fue recibido como un héroe por miles de personas en los muelles y en la Porta do Sol tras su liberación por las autoridades canandienses. Este buque fue el que desencadenó el conflicto que llevó a España a enviar varios buques de la Armada a vigilar a las patrulleras canadienses. Alta tensión que se saldó con la liberación del “Estai” y la requisa de su bodega tras pagar la multa impuesta por su Gobierno. Todo ello bien orquestados por el canandiense Brian Tobin, que hizo carrera con montajes espectaculares mostrando las mallas de los barcos vigueses, así como las grúas de arrastre.

Todo ello le vino muy bien a Tobin y al Gobierno de Canadá, que tenía un grave problema con Quebec y otro con los pescadores de Terranova por las restricciones en el bacalao y otras especies. Además, logró el apoyo sin fisuras del Reino Unido e Irlanda, partiendo a la UE. Ahora sólo hay 22 buques faenando. También hay 4.000 empleos directos menos, que serían 15.000 sumando indirectos. Muy poco.

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