Unas 3.000 ceremonias podrían aplazarse en la diócesis viguesa

VIGO

La Iglesia deja en las familias la responsabilidad de la catequesis y la educación cristiana

ana baena. vigo
Publicado: 23 abr 2020 - 01:13
Alberto Cuevas, párroco de la Soledad, en una ceremonia de bendición.
Alberto Cuevas, párroco de la Soledad, en una ceremonia de bendición.

El inicio de la Pascua marca la temporada de las ceremonias religiosas, tanto bautizos, bodas, comuniones o confirmaciones se programan a partir de la primavera. Pero con el estado de alarma provocado por el coronavirus y el obligado confinamiento, el calendario de la diócesis de Tui-Vigo quedó paralizado. Ayer, la vicaría de pastoral comunicaba oficialmente la necesidad de un aplazamiento de las ceremonias. “Emitimos este comunicado en respuesta a las dudas que nos hicieron llegar los curas y las familias, indudablemente son medidas que no dependen de nosotros y que afectan a sacramentos con un importante peso social, poco a poco habrá que concretar fechas, pero recomendamos trasladar todo a finales de año”, apuntó José Vidal, vicario de Pastoral.

Se estima que podrían verse afectados con esta paralización sobre de 3.000 ceremonias, entre bautizos, comuniones y bodas. El año pasado se oficiaron 1.361 bautismos, 1.487 comuniones y 273 bodas religiosas, además de 670 confirmaciones. La mayoría tuvieron lugar entre los meses de primavera y verano, periodo afectado por el parón del coronavirus.

La preparación y la catequesis presencial se suspenden, aunque el vicario señala la existencia de recursos on line en www.catequesisdegalicia.com, una plataforma en la que colaboran las cinco diócesis gallegas. “La responsabilidad de la educación cristina vuelve a depender directamente de los padres, que adquirieron ese compromiso público al contraer matrimonio y antes del bautizo”, recuerda José Vidal.

MENOS EFUSIVOS

Con todo el vicario de Pastoral advierte que la gestualidad de las ceremonias también se va a ver afectada. “Comportamientos sociales de tipo ritual como el beso a los padres durante la primera comunión o la presentación de ofrendas en grupo probablemente desaparezcan, así como otros gestos hoy asumidos como besarnos al darnos la paz o recibir la comunión en boca; habrá que acostumbrarse a ser menos efusivos en las expresiones religiosas; al principio chocará, pero la Iglesia no va a hacer ni más ni menos que lo que también hagan las propias familias”. Para otro sacramento, el de la extremaunción, dos capellanes están en los hospitales Álvaro Cunqueiro, de Vigo, y Montecelo, de Pontevedra, disponibles las 24 horas. “También se desplazan a los domicilios si los requieren, extremando las precauciones con mascarilla y guantes; están ahí para dar consuelo a los enfermos y a las familias”, apunta por su parte el vicario.

Catorce voluntarios integran el teléfono de ayuda Centro de Escoita

El Centro de Escoita, de la Diócesis de Tui-Vigo sigue operativo para ofrecer ayuda a quien necesite hablar. A través de un teléfono gratuito, el 627 064 918, atienden y ofrecen consuelo. La iniciativa, que en mayo cumple dos años, surgió en el ámbito de la Delegación de Familia y la Pastoral de la Salud. Son catorce voluntarios, vinculados profesionalmente con los servicios terapéuticos, que reforzaron su formación con cursos de preparación: “Fueron clases técnicas para ser escuchar y no relativizar los problemas, porque querer hacer algo no llega, hay que estar preparado”, afirma Rosa Cameselle, quien coordina el grupo y desvía las llamadas una vez recibidas. “No pretendemos solucionar los problemas, pero sí acompañar a las persona y ayudarla a tomar el camino adecuado”.

Antes del coronavirus, atendían en el local del Centro de Escoita, en García Barbón, 29, frente a la iglesia de Santiago de Vigo. Ahora lo harán por teléfono. El año pasado atendieron 35 casos, a los cuales hacen el seguimiento durante el tiempo necesario, pero con el decreto del estado de alarma cesaron las llamadas. “Seguimos estando operativos, lo que pasa que ahora la gente está preocupada por solventar las necesidades más materiales y la demanda de ayuda se nota en Cáritas, suponemos que vendrán a nosotros en 15 días o un mes, cuando se den cuentan de que el mundo ya no volverá a ser como antes y cuando la necesidad de cerrar el duelo por las pérdidas se manifieste”.

La soledad y la necesidad de asumir un cambio o un falta familiar son los principales motivos que se tratan en el Centro de Escoita. “Hay mucha falta de autoestima y está detrás de muchos problemas”, afirma Rosa Cameselle.n

Contenido patrocinado

stats