Acampada en el Cunqueiro
vigo
Aunque las 650 auxiliares de enfermería están depositando con normalidad la bolsas de ropa sucia en los puntos habilitados, el conflicto continúa con un encierro en el HAC
nnn La dirección del área sanitaria de Vigo investiga los actos de “vandalismo” que estarían cometiendo un grupo reducido de auxiliares de enfermería para “interferir en el trabajo de compañeras” que cumplen con la orden de depositar las bolsas de ropa sucia en los puntos de recogida. Mencionan “insultos y mofas” que atentan contra su dignidad y otras “incidencias de mala praxis” que afectan a los servicios de Lavandería, Lencería y Restauración, como “el uso de bolsas rotas, el depósito de bolsas de ropa manchada de sangre y materia orgánica fuera de los espacios habilitados o el vaciado de jarras de agua delante del propio trabajador de restauración solicitándole a continuación nuevas jarras llenas”. El gerente, Félix Rubial, aseguró que “son hechos aislados que no representan al colectivo de auxiliares, pero son graves para analizarlos y actuar en consecuencia”.
Un centenar de auxiliares protagonizaron ayer una ‘acampada’ de 24 horas en el Cunqueiro para protestar por la orden que recibieron el 2 de mayo que les obliga a depositar las bolsas de ropa sucia en unos puntos de recogida en lugar de dejarlas en el suelo como hasta ahora. Las “jaulas”están a menos de diez metros de distancia y se estima que la tarea lleva 4 minutos al día a cada trabajadora.
Tras los incumplimientos de los primeros días, que motivaron 32 propuestas de sanción ante la Inspección Sanitaria en los servicios críticos del hospital, a día de hoy las 650 auxiliares de enfermería están realizando esta tarea con normalidad y las vías de diálogo con los sindicatos de la Comisión de Centro del Chuvi siguen abiertas.
La intención de las trabajadores era encerrarse en el vestíbulo del hospital, donde corearon consignas de protesta, pero al final se trasladaron al exterior porque el gerente les comunicó por escrito que respetaba su derecho a manifestarse pero que debían retirarse de los “lugares no autorizados” con el fin de “no alterar las condiciones de bienestar que se deben garantizar en un establecimiento sanitario”. Por la tarde volvieron al hall, donde les dejaron quedarse tras retirar las tiendas de campaña.
El conflicto surgió después de que los trabajadores de la concesionaria de limpieza descubriesen que esta tarea no estaba en su contrato, sino que correspondía a “personal del Sergas”, y tras llegar a un acuerdo con Acciona que firmaron los sindicatos CIG, CCOO y CGT en el Consello Galego de Relacións Laborais. La dirección del hospital se la encomendó entonces a las auxiliares. Explican que en otros centros hospitalarios gallegos también lo hacen las auxiliares y que hay varias sentencias que avalan que forma parte de sus competencias. El gerente confía en el diálogo para explorar vías de solución y mejorar las condiciones de esta tarea en cada servicio concreto, pero no se plantea retirar los expedientes porque “estaban avisados, es inadmisible incumplir una orden poniendo en riesgo la seguridad de los pacientes”.n
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