El acusado contó al psiquiatra que dormía con un cuchillo
VIOLENCIA MACHISTA:
La víctima trató de impedir el ingreso de su marido en el Cunqueiro incluso a bastonazos
nnn Alberto J.V, de 65 años, no tenía antecedentes psiquiátricos cuando un mes antes de la muerte de su mujer fue atendido en el hospital Álvaro Cunqueiro. Los psiquiatras así lo corroboraron ayer durante la vista con jurado que se celebra en la sección quinta de la Audiencia. Según sus declaraciones, el acusado de matar a su mujer arrojándola por la ventana, sólo contaba con dos episodios anteriores por ansiedad, uno de ellos en 2010 y otro ese mismo año.
Sin embargo, ese mes de septiembre, los expertos que le trataron detectaron un posible brote psicótico con ideas delirantes contra su mujer. El testimonio aportado por los diferentes médicos apuntaba a ese posible diagnóstico que, sin embargo, no fue confirmado porque “nos faltaba información de terceros”.
El relato de Alberto J.V, que se mostraba en un principio conforme al ingreso, ofrecido a los psiquiatras era el de desconfianza de su mujer y de temor, hasta el punto de asegurarles que dormía con un cuchillo en la mesilla de noche. Les habló de la sensación de que le estaba envenenado con algo con sabor a almendras amargas por motivos económicos. Una de las facultativas de guardia relató uno de los episodios vividos en el hospital. Según dijo, fue avisada de que un paciente se encontraba alterado durante la visita de su mujer. “Cuando llegué, ambos estaban en el pasillo, muy alterados. Él llegó a un punto en el que empezó a romperse el pijama, a desnudarse por lo que tuvimos que actuar para calmarle”, relató la facultativa quien añadió que la mujer “estaba desbordada, no estaba de acuerdo en el tratamiento que se le estaba prestando a su marido e insistía en que le dejáramos, que no le diéramos nada, que estaba bien. Llegó incluso a darme con el bastón, pero pude sin dificultad pararla”. Después, finalizó, “vino con otros familiares a pedirme disculpas y todo se arregló”.
La familia explicó a los médicos que había solicitado el ingreso psiquiátrico, que había pasado de voluntario a forzoso, en una clínica privada. Poteriormente, cuando se autorizó el traslado, el acusado fue llevado en una ambulancia sin médicos ni enfermeras hasta el citado centro. “El matrimonio nos dijo que iban a realizar unas gestiones bancarias para hacer frente al pago del ingreso y que volvían después, pero ya no regresaron jamás”, explicó una facultativa de la clínica.
Un miembro del jurado intervino sorprendido para preguntar cómo era posible que si había una orden de ingreso no se llegara a hacer efectiva , a lo que la testigo no pudo responder porque no era la persona capacitada para dar esa respuesta. A primera hora de la mañana, también declararon los agentes de Policía Científica que realizaron la inspección ocular de la vivienda y el lugar donde apareció la víctima tras precipitarse desde el tercer piso. Los agentes confirmaron que la puerta del lavadero, donde se encontraba la ventana por la que supuestamente fue arrojada, estaba cerrada por fuera.n
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