Alberto Salas: “El peor enemigo de una emergencia es la improvisación, la ume se forma constantemente”
"En Galicia no hay ni un solo verano en el que no intervengamos, lo hacemos en coordinación con la Comunidad Autónoma", explica el jefe del Estado Mayor de la Unidad Militar de Emergencias
El jefe del Estado Mayor de la Unidad Militar de Emergencias (UME), el coronel Alberto Salas, se desplazó ayer a Vigo para ofrecer una charla sobre las funciones de esta unidad en el Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra.
La UME, que acaba de cumplir los 18 años, es una fuerza conjunta y organizada de forma permanente, que tiene la misión de intervenir en cualquier lugar del territorio nacional y del exterior para contribuir a la seguridad y al bienestar de los ciudadanos, junto con el resto de las instituciones del Estado y de las administraciones públicas. La integran miembros del Ejército de Tierra, del Ejército del Aire, la Armada y de los Cuerpos Comunes, que se han formado de forma específica y entrenado para intervenir en supuestos de grave riesgo, catástrofes, calamidades y otras necesidades públicas. “Son personas seleccionadas, de primer nivel y muy motivadas”, afirma.
¿En qué casos actúan?
En emergencias graves, se produzcan o no en territorio nacional. Las hay de origen natural, como inundaciones o terremotos, o las que se originan por incendios forestales, que son las más frecuentes. Las derivadas de riesgos tecnológicos, como pueden ser químicos, radiológicos o nucleares y en este aspecto tenemos relación muy directa con el Consejo de Seguridad Nuclear. En situaciones de emergencia que sean consecuencia de atentados terroristas, actos ilícitos o violentos, o los que van contra infraestructuras críticas del Estado. También luchamos contra la contaminación del medio ambiente. Si es una emergencia grave de interés nacional nos activa el Estado y si lo solicita una comunidad autónoma porque excede su capacidad se activa un protocolo para su evaluación y aprobación si procede.
En Galicia nos ayudan con los incendios, ¿es más difícil por su orografía?
No especialmente, porque no dependen solo de la orografía sino de la virulencia de los incendios. Hemos tenido incendios de sexta generación en la costa de Levante que nos han exigido muchos medios y mucha concentración. Pero es cierto que no es lo mismo desplazarse por la Meseta castellana que venir a Galicia, en cualquier caso la UME tiene el compromiso legal de garantizar la intervención en cualquier punto del territorio nacional en menos de cuatro horas. Tenemos unidades de intervención desplegadas por todos el territorio nacional para cumplir con esos tiempos. En Galicia no hay ni un solo verano en el que no intervengamos y lo hacemos en coordinación con la Comunidad Autónoma. Complementamos capacidades cuando se ven desbordados y suplementamos capacidades que no tienen.
¿Adoptan alguna medida especial en Galicia?
En Galicia hacemos un despliegue adelantado, destacamos los materiales correspondientes a una sección de intervención en la base de Figueirido, y en caso de tener que actuar desplazamos al personal, así reducimos mucho los tiempos. Si el riesgo de incendio fuese muy alto en el área de Pontevedra por ejemplo lo que haríamos sería desplegar también al personal junto a esos medios con lo que estarían preparados para intervenir con carácter inmediato.
¿En qué ocupan el tiempo cuando no hay emergencias?
El peor enemigo de una emergencia es la improvisación, en la UME nos empeñamos todos los días en no dejar ningún espacio a la improvisación y eso empieza por instruirnos con carácter permanente. Cuando no intervenimos estamos preparándonos para eso, mejorando nuestra formación, nuestro adiestramiento, mejorando el empleo de materiales y los mismos, aparte de ejercicios y de trabajar con otros sistemas de emergencias para compartir conocimientos y experiencias, para que cuando se produzca la intervención hacerlo con las mejores garantías para minimizar el daño a la población.
¿Incorporan nuevas tecnologías?
Efectivamente. La UME tiene tres ejes este año: el impulso de la Escuela Militar de Emergencias, la actualización de los sistemas de mando y control, y la mejora de las capacidades tecnológicas. Ahora mismo estamos implementando la unidad de drones para mejorar nuestra capacidad operativa en los ámbitos terrestre, aéreo y acuático.
¿Dónde está la unidad de drones?
En la base militar Conde de Gazola, donde se ubica el quinto Batallón de Emergencias. Es una unidad compuesta por cien personas. Lo más importante no es la plataforma, sino la carga de pago, es decir, los sistemas de adquisición de información. Son drones a mayores de los que ya existen en los batallones, pueden reforzarlos o actuar de manera independiente.
¿Cómo se preparan para el impacto psicológico?
La UME tiene una jefatura de Psicología dirigida por una teniente coronel y ella, con su equipo, realiza anualmente una evaluación psicológica a todos los componentes de la unidad. Además, se realiza una preparación psicológica específica dirigida a cada uno de los intervinientes y en determinados despliegues, como ocurrió en el rescate de Turquía después del terremoto, se incorporó un psicólogo que diariamente hacía un debriefing para conocer el estado psicológico de las personas y a la vuelta de Turquía se les hizo una evaluación y un seguimiento posterior. Nuestra preparación es de primerísimo nivel.
Al margen de esto, quieren potenciar es la sanidad en emergencias. ¿De qué se trata?
Tenemos un sistema de sanidad para atender a los propios intervinientes de la UME, pero cuando hemos ido a catástrofes también se le proporciona sanidad a personas que se encuentran en la zona y que la puedan necesitar. Ya somos especialistas, pero queremos explorar nuevos ámbitos para formarnos y formar.
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