Aparcar en Bouzas: misión imposible por el cierre del puerto

PROBLEMA DOMINICAL

La falta de plazas de estacionamiento impide que la afluencia a esta cita dominical en la antigua villa Boucense goce de más afluencia. La razón es la prohibición de aparcar en el cercano recinto del puerto

r.c. ViGO
Publicado: 25 feb 2019 - 01:00
Vehículos aparcados en la circunvalación y barrera para impedir aparcar dentro del recinto portuario. Bouzas vivió un auténtico caos de tráfico en la mañana de ayer por el mercadillo.
Vehículos aparcados en la circunvalación y barrera para impedir aparcar dentro del recinto portuario. Bouzas vivió un auténtico caos de tráfico en la mañana de ayer por el mercadillo.

Cada vez que se presenta un fin de semana con buen tiempo la primera tentación de los vigueses, además de pasear por los arenales, es acercarse hasta Bouzas en la mañana del domingo. La pequeña villa celebra el mayor y más importante mercadillo de Vigo, que se da cita todas las semanas en la explanada existente delante del Liceo. Sin embargo, desde hace unos meses a esta parte llegar hasta aquí resulta misión imposible si se accede en vehículo particular.

“¡La gente está frita! Muchas clientas ya me piden los artículos de ropa interior que vendo desde la ventanilla del coche mientras están aparcadas en doble fila”, comentaba ayer una vendedora.

La falta de espacios para aparcar se agravó con la reubicación de esta feria en la actual explanada —el aparcamiento ubicado frente al Liceo de Bouzas— y tras su reapertura hace un par de años, después de permanecer cerrado un tiempo por un conflicto entre los ambulantes, momento en que el Puerto decidió prohibir el estacionamiento dentro del recinto que se encuentra a pocos metros.

“Una solución sería que a los propios vendedores nos dejasen meter dentro nuestras furgonetas después de que hayamos descargado nuestra mercancía. Así, se despejaría esto y dejaríamos espacio fuera para aparcar”, señalaba otro ambulante.

Ayer, domingo, coincidiendo con uno de los días más calurosos de febrero —y de todo el invierno—, miles de personas acudieron a Bouzas para tomar el vermú y, de paso, darse una vuelta por esta feria. Sin embargo, fueron cientos los que desistieron por no poder dejar sus vehículos, mientras que otros optaban por estacionarlos en los lugares más inverosímiles, incluso en la propia circunvalación.

“Hay que venir tempranito. Si llegas más tarde de las once y media, ya no aparcas”, se lamentaba la encargada de otro puesto.

Los ambulantes consultados por este diario reconocieron que es un problema que les está afectando seriamente a las ventas y restando una considerable afluencia de público. Pese a ello, señalaron que no se habían puesto en contacto con ninguna autoridad para que se adoptase alguna solución. “En eso tendríamos que funcionar mejor”, señaló un miembro de este colectivo, que prefirió, como el resto, no dar su nombre ya que muchos puestos ofrecen género sin licencias de marcas y no quieren ser identificados.

El mercadillo de Bouzas reúne a un centenar de puestos de venta de ropa, calzado, bolsos y artesanía, principalmente. Su desarrollo es vigilado constantemente por personal municipal y de la Policía para evitar la presencia de carteristas y asegurar su normal funcionamiento.

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