De la arena del Sahara a la de Samil

verano

El aeropuerto de Lavacolla recibía al segundo grupo de 150 niños saharauis acogidos. De los 330 menores que se instalarán por toda Galicia, en Vigo residirán 75 gracias al programa "Verano en paz"

andrea Camiño ViGO
Publicado: 09 jul 2019 - 02:21
La familia de acogida de Salama con el complemento propio del Sahara
La familia de acogida de Salama con el complemento propio del Sahara

El segundo grupo de niños saharauis llegaba esta mañana, con 150 menores, al aeropuerto de Santiago de Compostela después de haber recibido el domingo a los primeros pequeños. Gracias al proyecto “Vacaciones en Paz”, 75 niños del Sahara, de los 330 acogidos en Galicia, viajaron desde Argel a Vigo, en donde residirán durante dos meses. Este verano, 30 menores, de entre 9 y 14, años vivirán por primera vez esta experiencia que les permite escaparse de las altas temperaturas, de hasta 50 grados, que se dan en los Campamentos de Refugiados de la región argelina de Tinduf.

La asociación responsable de esta iniciativa, Solidariedade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps), hacía, semanas atrás, un llamamiento a través de los medios de comunicación para conseguir 150 nuevas familias acogedoras. El objetivo se ha conseguido a pesar de que , según aseguraba el presidente de la ONG, Enrique Portela, “no es tan fácil encontrar familias que estén dispuestas, alguna gente tiene miedo o no tiene posibilidad de con quién dejar al niño porque los dos miembros de la pareja trabajan”. Reconocía, además, que hace 10 o 15 años llegaron a acoger a 700 niños pero con la llegada de la crisis económica, las cifras de participación han disminuído.

Salama, de 14 años, ha sido uno de los primeros 150 niños en instalarse en Galicia este año. Desde hace cinco veranos disfruta de sus vacaciones en Vilanova de Arousa con su familia de acogida. Antía Viñas, “hermana” del pequeño saharaui, asegura que se trata de una experiencia “increíble, a nosotros Salama nos tocó de verdad” pero que, cada año, el menor lo pasa peor a la hora de despedirse. “El verano pasado nos llamaron del aeropuerto porque estaba con un ataque de ansiedad y se quería quedar aquí. Hay muchos niños que se marchan contentos, pero el nuestro siempre se quiere quedar aquí”, comenta.

Antía y Paula con su "hermano" Salama en el Sahara
Antía y Paula con su "hermano" Salama en el Sahara

Antía y Paula con su "hermano" Salama en el Sahara

Una vez que regresan a los campamentos, siguen manteniendo el contacto con él y su familia biológica. Incluso un año, Antía y su hermana Paula, fueron a visitar a Salama al Sahara aprovechando así para “llevarle comida y ropa”. El año pasado iba a ser su última vez en Galicia pero, un cambio en la normativa de la asociación, le permitió a Salama volver a pesar de superar los trece años, “de ser este el último año, tenemos bastante claro todos en mi familia que no acogeríamos a otro”, aseguraba Antía.

Salama recién llegado al aeropuerto de Lavacolla
Salama recién llegado al aeropuerto de Lavacolla

Salama recién llegado al aeropuerto de Lavacolla

La mayoría de hogares vigueses que reciben a los pequeños hasta septiembre, ya lo han hecho en otras ocasiones. El director de Sogaps aseguraba que “lo que más les gusta es la piscina, la fiesta y la playa”, en donde la arena de Samil, de alguna manera, les hace recordar su procedencia. Durante 60 días, los niños dispondrán de una tarjeta sanitaria del Sergas con la que tendrán plena cobertura a la sanidad pública. De esta manera, podrán hacerse todas la revisiones pertinentes o acudir por primera vez, en algunos casos, a especialistas. Incluso se trata de una oportunidad para poder detectar enfermedades de que las, hasta ahora, no eran conocedores .

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