“Tengo un artesano de maletas que es un químico espectacular”
vigo
Las escuchas telefónicas al presunto líder de una banda dedicada al envío de equipaje impregnado con cocaína destapa el negocio. Los nueve acusados niegan su participación
Más de 70 años de prisión suman las penas que solicita el fiscal para los nueve presuntos miembros de un grupo criminal dedicado al envío desde Colombia y Paraguay a España de maletas impregnadas con cocaína. Durante la primera sesión del juicio, que se celebra en la sección quinta de la Audiencia en Vigo, al haber llevado la investigación un juzgado de la ciudad, los acusados se desvincularon de cualquier negocio relacionado con el tráfico, unos a través de sus defensas al no declarar y otros al contestar únicamente a las preguntas de sus abogados.
No obstante, las conversaciones telefónicas del presunto líder del grupo destaparon el “modus operandi” que le atribuye la acusación pública. Los hechos se destaparon en marzo de 2017, después de haberse interceptado una de las maletas en Barajas a una ciudadana paraguaya con casi cuatro kilos de cocaína impregnada en su equipaje, por un valor de unos 200.000 euros.
En abril, en Barcelona, se volvió a intervenir otra maleta en la estación de autobuses con una cantidad similar de droga, también oculta de la misma forma. Álvaro M. a quien el fiscal señala al frente del negocio se acogió a su derecho a no declarar. La mujer que viajó desde Paraguay relató cómo un conocido de su país le habló de un trabajo en España, que aceptó debido a la situación crítica de su familia con un padre incapacitado y dos hijos pequeños. “Yo no sabía qué es lo que llevaba en la maleta, si lo llego a saber no hago el viaje”, afirmó la joven quien reconoció que “antes de llevarla, la miré bien por si acaso pero no había nada, así que estaba tranquila, comencé a sospechar cuando me paró la Policía en el aeropuerto”.
El resto de implicados se desvincularon de participar en este negocio. Algunos se conocían por haber compartido celda en prisión y solo admitieron haber hablado en un caso con el presunto cabecilla por un negocio de relax de mujeres o para prestarle dinero.
Otra de los acusados aseguró que le pidieron hacer una carta de presentación mientras que otra implicada, por la supuesta recepción de paquetes, negó que le hubieran propuesto nada relacionado con la droga y que sus contactos telefónicos con otros detenidos se reducían a hablar de sus hijos, que iban al mismo centro escolar.
Las escuchas telefónicas, cuya anulación se solicitó en las cuestiones previas y que se resolverá en sentencia, reveló cómo el principal acusado propuso el negocio a un interlocutor. “Tengo dos propuestas, una es la de traer chicas para trabajar en mi casa, de putas, en un piso de lujo en el centro de Madrid”, explicaba, la otra “tengo un artesano que hace maletas, un químico espectacular”. Por cada chica, le ofrecía al socio “cuatro palos” (cuatro millones de guaraníes) y por cada maleta “quince”. Además, explicaba cómo le tenía que decir a las chicas que les regalaba la maleta, “una de marca, le compras algo de ropa, para hacer el paripé, ya sabes y pin, pan toma Lacasitos”.
En otra conversación posterior, se escucha Álvaro M. explicando cómo se tiene que hacer con las maletas, dando los ingredientes, mezclándolos con alcohol, y manteca de serpiente, batiéndolo, impregnando y dejándolo secar bien todo.n
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