Baiona aparca la reversión de la base militar de Cabo Silleiro
val miñor
Rodal dice que no tiene sentido negociar la compra sin un proyecto específico a corto plazo
Casi dos décadas han transcurrido desde que los militares abandonaron definitivamente la antigua base militar de Cabo Silleiro donde en 1943 se construyó la vieja batería militar J4 que vino a mitigar la soledad de los veinte cañones Vickers que comenzaron a instalarse progresivamente a partir de 1923. Dieciocho años han transcurrido y desde entonces hubo tímidos intentos desde el Concello de Baiona para tratar de recuperar este espacio, el último hace tres años cuando Jesús Vázquez Almuiña era el alcalde y el actual regidor, Angel Rodal, era concejal de Medio Ambiente.
Aunque a Rodal no le disgusta la idea de retomar las negociaciones con el Ministerio de Defensa para cerrar la reversión de los terrenos, el asunto permanece aparcado, entre otras razones, porque antes es necesario elaborar un proyecto especifico para la zona y lograr financiación de otras instituciones para ejecutarlo. "Es fácil recuperar ese espacio porque Defensa seguramente no pondría reparos para venderlo, no se trata de eso" explicó el alcalde. El problema es que no tiene sentido comprarlo y dejarlo como esta ahora, en total estado de abandono y deteriorado como consecuencia de sucesivos saqueos y actos de vandalismo ante la ausencia de vigilancia. "Hay que precisar que uso queremos darle", indicó el alcalde quien argumentó que en todo caso habría que conseguir una subvención para recuperar la batería y darle un uso museístico. "Es una pena la situación de deterioro que presenta y que cuando se cerró no se haya vallado convenientemente la zona para evitar actos de vandalismo", dijo Rodal.
Por otra parte no está clara la titularidad de los terrenos registrados a nombre del Estado en la década de los ochenta, si bien algunas parcelas podrían haber sido expropiadas a particulares. Este es otro de los obstáculos que frena a la administración local ya que "siempre cabe la posibilidad de que alguno de los particulares reclame la propiedad como suya", indicó. La batería protegió la ría de Vigo desde su entrada en funcionamiento tras la Guerra Civil. Ubicada sobre el faro de Silleiro, que regula el tráfico portuario, guarda numerosas leyendas e historias de de los presos republicanos que pasaron por estas instalaciones durante el Franquismo.
A partir de 1979 se convirtió en un cuartel militar que muchos vecinos de la zona recuerdan porque cumplieron en ella el servicio militar. Cuando dejó de ser obligatorio, la batería dejó de funcionar y solo quedó un pequeño retén de militares hasta que en 1998 fue abandonada definitivamente.
En 2002 por su posición privilegiada se utilizó para poder observar la evolución de las manchas de petróleo ocasionadas por el hundimiento del "Prestige". n
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