De Cangas a Salceda: un año en precario en la alcaldía
Algunos de los regidores del área de Vigo elegidos en junio de 2023 viven la gestión municipal con dificultades
Celebraba hace unos días el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores sus 25 años como alcalde de Pontevedra, siendo el más veterano entre las grandes ciudades y también el número 1 en resiliencia en la provincia. Lo hizo con un gobierno local del BNG en minoría que acaba de superar sin problemas una cuestión de confianza: la imposibilidad de un acuerdo entre PP, que es la primera fuerza, y PSOE hace que pese a su inestabilidad, Lores pueda gobernar como quiera y ya tiene presupuestos para los cuatro años de mandato. Además, las relaciones son correctas con Diputación y Xunta, así que podrá acercarse a su sueño de los 30 años al frente de la Boa Vila.
No es esa la situación de cuatro alcaldes (tres alcaldesas) en el entorno de Vigo, con la posibilidad real de verse obligados a incumplir los cuatro años de mandato. El que más cerca estaría de perder el bastón de mando es Luciano Otero, elegido al frente de la Agrupación Veciñal de Electores de Pazos de Borbén, que logró 4 de los 11 concejales de la corporación, siendo el PP, con 5, el más votado. Pero el apoyo de BNG y PSOE, con uno por fuerza, le valió para desplazar al anterior regidor. Pero no para gobernar: la Corporación municipal parece bloqueada e incluso el PP se avino a proponer una moción de censura con el PSOE. Está encima de la mesa, aunque no parece muy probable.
También vive en inestabilidad Loli Castiñeira en Salceda, al frente de otra agrupación local, Movemento Salceda, vinculada en sus orígenes al BNG. Castiñeira logró 4 concejales, por 6 del PP (que se quedó a 40 votos de la mayoría absoluta), pero con el respaldo del PSOE, que tuvo dos concejales, y el BNG, con uno, revalidó la alcaldía, pero en absoluto precario por el enfrentamiento con el grupo socialista. Esta pasada semana dimitía la portavoz del PSOE, lo que quizá permita un acuerdo y con ello estabilidad. Una moción de censura también es inviable.
Algo similar pasa en Redondela, donde de nuevo el PP fue la fuerza más votada (10 concejales, a uno de la absoluta), en tanto que el PSOE obtuvo 7 y 3 el BNG. Quedaba el voto de AER, la agrupación electoral local, que desdiciéndose de todo lo afirmado en el anterior mandato, finalmente dio su respaldo a Digna Rivas, del PSOE. El mandato avanza con dificultades, pero tampoco se contempla una moción de censura.
Por supuesto, la madre de todos los conflictos está en Cangas, como es habitual desde los años ochenta, donde en esta ocasión la alcaldesa, Araceli Gestido, del BNG, busca la cuadratura del círculo. El PP se quedó también a un paso de la mayoría absoluta, con 10 concejales. Y las cuatro fuerzas de la izquierda pactaron un acuerdo, con los 6 del BNG, los tres 3 del PSOE, el único de Esquerda Unida y la anterior alcaldesa, que, sin embargo, no se integró en el equipo. Desde entonces, todo bloqueado e incluso lo imposible podría darse en un ayuntamiento donde ha ocurrido de todo, con una moción de censura del PP con la exalcaldesa.
Mucha mayor tranquilidad mantienen los dos alcaldes más longevos tras Lores, los de Vigo y Tomiño, Abel Caballero y Sandra González, que van por su año 17. Caballero, revalidando su mayoría aplastante, en tanto que Sandra González tiene al PP mucho más cerca. En este año, en Galicia hubo nueve cambios de alcaldía, en algunos casos por propia voluntad del regidor, como fue en Lugo con su alcaldesa, a la espera de lo que pueda suceder en Ourense, donde hay un nuevo intento de moción de censura.
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