Castelao, de avenida a ruta turística

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Los últimos elementos incorporados al único ejemplo de ciudad jardín en Vigo modificaron su perfil y estos días atrajeron a vecinos de otros puntos del término municipal a visitar la zona, móvil en mano

ana baena. ViGO
Publicado: 05 jun 2019 - 01:51
El volcán al gusto “modernista” en Coia.
El volcán al gusto “modernista” en Coia.

La humanización del último tramo y el rediseño del carril-bici acabó de transformar el perfil de la Avenida Castelao, que ha pasado de ser en los 80 la vía principal de un barrio obrero azotado por la droga a convertirse en 2019 en la principal ruta turística de consumo interno.

El itinerario de 1,5 kilómetros comienza en la recién estrenada nueva Praza América. El acceso a la glorieta central da otra perspectiva del conjunto escultórico “A Porta do Atlántico” (1990), de Silverio Rivas. Dos jambas, de 14 metros, unidas por un dintel, realizados en granito de Porriño pesa 427 toneladas. Su orientación dirige el vano hacia el océano (Samil está al final de la avenida), a modo de puerta abierta a la migración gallega en América. Con la remodelación, que contó con el visto bueno del artista, se creó una pequeña plaza en el centro, aislada del tráfico por juegos de agua, inspirada en la estructura del Columbus Circle de Nueva York, aunque evidentemente en menor tamaño.

Está rodeada por dos edificaciones claves en la historia de Vigo: la primera, entre Gran Vía y Balaídos se encuentra el IES Santa Irene, el primer instituto de enseñanzas medias en la ciudad desde 1945, conocido como el masculino (y Santo Tomé,el femenino). Lleva el nombre de Irene Ceballos, la mujer del benefactor Policarpo Sanz. Es obra de Manuel Cominges. En su torre de 127 escalones, se encuentra un reloj de cuatro esferas, datado en 1946, de Evangelio Taboada. Desde hace más de 20 años da las campanadas de Fin de Año. A continuación se encuentra la segunda, la casa de viviendas para José Pernas, de Francisco Castro Represas (1941) entre Gran Vía y Camelias, concebida con una circunvalación, que se abre en 1963.

Se inicia el recorrido por el bulevar, elemento destacado del polígono de Coia, cuya construcción fue aprobada en 1963. A escasos metros de la plaza se encuentra uno de los últimos reclamos: el tranvía, un coche recuperado y musealizado por la actual empresa concesionaria del transporte municipal con motivo del cincuenta aniversario de desaparición, en diciembre de 1968, tras 54 años funcionando. Vitrasa, los sustituyó por autobuses. En las inmediaciones, en Florida, estaban las cocheras. Aunque el modelo es portugués, está rehabilitado con el aspecto que tenían los vigueses. Se organizan visitas en horarios limitados al interior para los nostálgicos y numerosos vecinos pasan a fotografiarse. A esa altura de la avenida, la medianera del número 16 acoge uno de los murales de arte urbano de “Vigo, cidade de cor”, obra de Pinche.

El polígono de Coia fue concebido por Desiderio Pernas como una ciudad jardín en 1969. En el primer tramo de la avenida, a mano derecha, están los edificios de viviendas, con una estructura abierta y patios comunitarios, con ejemplos de graffitis de las crews. Los ejemplares árbores fueron variando y la última aportación se hizo en los últimos mandatos.

Con Abel Caballero en la Alcaldía se declaró la guerra a los chopos y se acabó con la conocida como “nevada” primaveral con el polen de los más de 300 ejemplares que se concentraban en la avenida, hasta que fueron talados. Esta medida provocó el enfrentamientos entre partidarios y detractores. Coia fue un barrio que se caracterizó por la movilización vecinal y su último ejemplo lo motivó la colocación del barco “Alfageme” en la rotonda central de la avenida. Fue el primer rastrero construido en los astilleros de Barreras en 1944 y el último buque de pesca de altura construido íntegramente en acero remachado que se conserva en España. Faenó en el Gran Sol y Portugal hasta 1988 en que se dio de baja y lo donaron al Concello. Tras años abandonado en Bouzas fue restaurado en Cardama en 2014. Un año después se colocó en la rotonda. Los colectivos sociales se concentraron para denunciar lo que consideraban un gasto superfluo en un momento de crisis económica, por parte del Concello advirtieron que era más costoso mantenerlo a flote. A diferencia de Praza América, esta glorieta no es accesible al peatón.

A esta altura de la avenida es donde se aprecian mejor la herencia de la antigua parroquia rural de Coia. Hacía la derecha, detrás del centro comercial, se encuentra las primeras viviendas construidas en el polígono en 1967 para realojar a los vecinos de las casas expropiadas. Allí también se encuentra un petroglifo, reutilizado en un muro.

En la propia avenida, hay un espacio reservado para la instalación de las atracciones de feria por la fiesta de la Consolación, de las más emblemáticas de la ciudad a principios de julio. En estos terrenos se ubicaba la fábrica de Reyman, uno de los referentes económicos del barrio. Un mojón de 1995 recuerda al maestro Prudencio Rodríguez Dios, de San Martín de Coia.

En el margen izquierdo de la avenida, está el CEIP Illas Cíes, donde luce un medianera artística del vigués Peri Helio. Detrás sobreviven las últimas comunidades rurales de la zona. Familias como Os Mutarrango mantienen los campos de cultivo en el entorno de Camiño de Figueirido.

De regreso al bulevar, un poco más adelante se encuentra otro ejemplo del patrimonio vegetal del barrio, el jardín “Arco da Vella”, obra del paisajista Francisco Caldeira y de la arquitecta Elsa Matos, frente a la parroquia del Rocío. Ganó el Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima en 2005 y fue donado por esta Cámara Municipal a Vigo dos años después.

Ya en el tramo final, está el pabellón municipal con la intervención artística de Mingos Teixeira. Los edificios de “la Caja de Ahorros” y de los “Maestros”, en alusión a las cooperativas que los construyeron, preceden las tres últimas torres (“las de Pescanova”). El lugar, conocido por los tres volcanes colocados por concejal Agustín Arca en los 90, sufrió una transformación. Hace tan solo unos días se ha convertido en un nuevo foco de atracción de curiosos como resultado del rediseño encargado por Abel Caballero. Ahora un volcán de estética modernista domina un estanque y una explanada de grandes dimensiones. Con juegos de luces, una cascada y hasta erupción de humo sorprendió a propios y extraños.

En el cruce de Tomás Paredes, la avenida se rompe y el acceso se complica. El recorrido turístico hasta Samil es la eterna deuda pendiente de las distintas corporaciones, pese ha presentar varios planes de ordenación de la Avenida Europa. En el tramo de la ruta, aún por diseñar, se incluyen joyas como el jardín botánico de la Fundación Sales o el conjunto escultórico “El rapto de Europa”, de Oliveira, ya en Samil.n

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