Una célula criminal albanesa tras el asalto con tiros en Comesaña
vigo
La Policía logró frustar el robo y detuvo, tras disparar al aire, a uno de los cuatro ladrones
Llegaron en un Volvo S 60 negro, matrícula francesa. Aparcaron a escasos metros del número 7 de la calle Viveiro, situada en una urbanización de San Andrés de Comesaña. Eran cuatro hombres, miembros de una banda criminal, de complexión atlética, vestidos con trajes negros,
especiales y con un plan perfecto, rápido, eficaz y sin violencia.
Pasaban varios minutos de las 19,30 cuando, tras bajarse del vehículo y a cara descubierta, abrían sin dificultad la verja que rodeaba al inmueble, en ese momento vacío. Una vez dentro, saltaron por la parte del atrás del jardín hacia el número 27, donde tampoco había nadie. Con lo que no contaban era con el perro del vecino. Sus ladridos les delataron y se dio aviso a la Policía Local.
“Llegaron rapidísimo”, explicaba María Landeiro, que vive frente a la vivienda por donde accedieron los asaltantes. La primera patrulla que se desplazó al lugar, siguiendo las indicaciones de un testigo, observó cómo dos individuos saltaban el muro de una casa hacia la calle. Lo hacían tras dejar tirada una caja fuerte abierta pero vacía. Según el relato policial , huían con objetos. Para tratar de detenerles, los agentes les abordaron con un “¡alto Policía!” que sólo sirvió para que uno de los asaltantes les arrojara parte del botín sustraído con el objetivo de frenar su avance.
Fue en ese momento cuando se inició una persecución a la carrera por el monte, hacia un lavadero, donde uno de los ladrones se giró bruscamente hacia uno de los agentes, portando un objeto oscuro en su mano. “Ante la actitud amenazante” , dice la Policía Local, y tras constatar que no se detenía, el agente se vio obligado a sacar su arma y efectuar dos disparos al aire.
Para entonces, el entorno de la calle Viveiro ya había sido literalmente tomado por la Policía, con cerca de una veintena de agentes, de la Local, Nacional y del grupo de robos de la UDEV, de paisano. La persecución a los sospechosos continuó por el monte sin apenas visibilidad. Agazapado bajo unas silvas, tras sufrir una caída, fue interceptado el individuo que había tirado parte del botín. Llevaba guantes de goma y en sus bolsillos otros objetos sustraídos. Aunque estaba indocumentado, pudo verificarse su identidad. Era E.L., un albanés de 32 años y presunto miembro de una célula de un grupo criminal de asaltantes. La búsqueda del resto de miembros continuó hasta pasadas las once de la noche por el monte, sin éxito. Se sospecha que son los responsables de una ola de robos en Baiona y que lograron escabullirse hace semanas en un control en San Miguel de Oia.
“Entraron con toda la tranquilidad y desfachatez del mundo”
Todavía con el susto en el cuerpo, esta vecina recuerda cómo los ladrones entraron con total normalidad. “La Policía actuó de 10”.
“Había un despliegue policial impresionante en toda la zona”
Estaba en su casa cuando comenzó la persecución. Asunción se sorprendió “ por el imprensionante despliegue policiale en la zona”.
“Se escucharon como dos petardos, no pensábamos que fueran tiros y la calle estaba totalmente blindada”
María Pilar estaba dentro de un domicilio a escasos metros de donde se produjeron los disparos. “Escuché como si fueran petardos, la verdad no le di importancia hasta que vi a la Policía”. Javier asegura que cuando llegó, poco después, “la calle estaba totalmente blindada”.n
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