Los centros escolares inician el diseño de las aulas reducidas
VIGO
Debaten dar clase presencial en días alternos o trasformar espacios en nuevas aulas
Los directivos de los centros educativos debaten a nivel interno cómo será el próximo curso, con la norma de no superar los 15 alumnos por aula, una de las medidas de seguridad para evitar contagios.
Aunque se supone que será una situación provisional, en principio de uno o dos meses pero no hay ninguna certeza, tienen que buscar una solución para atender unas aulas que son de 25 o 30 alumnos. Muchos de ellos barajan ya distintos escenarios, pero están pendientes de las instrucciones de la Consellería de Educación y la Xunta a su vez está a la espera de una reunión convocada el 14 de mayo por el Ministerio de Educación con todas las comunidades autónomas. La ministra Isabel Celáa ya avanzó que se podría combinar la presencialidad con la educación telemática y esta es una idea con la que ya trabajan algunos centros.
Los directivos consultados por este periódico comparten una percepción de sentido común: la situación económica que se avecina no permitirá duplicar turnos (de mañana y tarde) porque no habrá medios para duplicar plantillas. Toca buscar soluciones imaginativas.
Mientras no llegan instrucciones de las autoridades plantean soluciones como dividir la clase en dos y que unos alumnos vayan a clase presencial los lunes, miércoles, viernes y martes y jueves de la siguiente semana y el segundo turno al revés, como apuntan desde el IES República Oriental de Uruguay (ROU). Otro problema que se plantean es el control de los 15 estudiantes que siguen la clase desde casa si sus padres trabajan. Para un profesor sería complicado dar una clase presencial y a la vez controlar que le siguen los 15 alumnos que están en casa.
Otros centros tienen espacios comunes, como el salón de actos, comedor, laboratorios o salas de reuniones que les permitirían crear aulas mayores o bien dividir el curso en dos grupos de tal forma que unos tengan clase presencial mientras otros se dedican a actividades formativas en el laboratorio, música, deporte y muchas otras para luego intercambiarse. Estos son algunos de los escenarios que maneja en este momento el colegio Las Acacias-Montecastelo. En este centro han mantenido el mismo horario de clases de antes de la pandemia y trabajan a través de Google Classroom.
La situación de los centros es muy dispar. En el instituto de A Guía, el grueso del alumnado está en los ciclos de FP, mientras que en Bachillerato, con cerca de 15 alumnos por aula, o en algunos cursos de ESO podrán cumplir los nuevos requisitos. Lo que antes era un handicap ahora es una ventaja para ellos. Una situación similar se produce en el IES de Teis.
Mientras no se despejan las dudas del próximo curso, la primera prueba de fuego será el 25 de mayo, cuando pueden volver de forma voluntaria al centro educativo los alumnos de 2º de Bachillerato, 2º de FP y 4º de ESO, así como los que necesiten refuerzo y los de Infantil. Existen también dudas sobre qué pasará con el profesorado de mayor edad o de grupos de riesgo.
“Estamos pegados a la silla”. Así explica Olga Ferro (ROU) la situación del profesorado en la cuarentena. Dedican más horas a la docencia y han tenido que aprender en tiempo récord los mecanismos de la enseñanza virtual. Y aunque repartieron ordenadores y conexiones facilitados por la Administración a quienes no tenían, hay alumnos a los que envían las tareas en papel cada semana (con vuelta).
Los alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas piden evaluación continua
Los alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas no tienen todavía una fecha para los exámenes de certificación. Se mantienen a la espera de las instrucciones de la Xunta, que por ahora les ha comunicado que se aplazan las fechas de esos exámenes y que en los cursos que no conllevan certificación (el título del nivel que corresponda) habrá evaluación continua.
Durante las últimas fechas, las clases han seguido a través del Aula Cesga, la plataforma que utiliza la Escuela Oficial de Idiomas para comunicar nuevas tareas, apuntes y otras actividades. Sin embargo, las clases no fueron igual en todos los idiomas, hubo algunos alumnos no se pudieron conectar o que no tenían medios y hasta hace poco no se celebraron videoconferencias, que son clave para escuchar al profesor y mejorar la pronunciación. “No pudimos preparar bien esta parte del examen, que es tan importante para la nota final”, explicaron los representantes de los estudiantes.
En este escenario, las delegaciones de alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas realizaron una encuesta interna para conocer la decisión mayoritaria sobre la forma en que debía terminar el curso.
las opciones de la encuesta
Tras las votaciones realizadas en los últimos días ganó la opción que proponía la evaluación continua, es decir que se puntúe con arreglo a los exámenes celebrados en febrero y a los ejercicios realizados durante el confinamiento a través del Aula Cesga. Esta fue también la alternativa más votada en el conjunto de Galicia.
Las otras opciones que se sometieron a votación fueron celebrar los exámenes de junio en septiembre; el aprobado general; dar por perdido el curso y la devolución de la matrícula; o hacer los exámenes de forma online.
A partir de ahora los alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas propondrán a la Consellería de Educación la posibilidad de apostar por la evaluación continua para todos los cursos.
Por otro lado, en este periodo de incertidumbre hubo también un volumen mayor de alumnos que optaron por renunciar a la matrícula de este curso para intentarlo nuevamente el próximo año.n
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