Ciudad vacía, supermercados llenos
ALERTA SANITARIA
Los vigueses hacen acopio de víveres en el primer día de la entrada en vigor del estado de alarma
Imagen inédita de Vigo que solo se ve en contadas ocasiones, como en las huelgas generales o el día 1 de enero, cuando la ciudad amanece con todos sus establecimientos cerrados, salvo por una excepción en este caso: los supermercados y tiendas de alimentación, farmacias, kioscos y, también, estancos, permanecían abiertos al público.
En la mañana de ayer, primer día de la entrada en vigor del Plan de Emerxencia decretado por la Xunta para contener el coronavirus, y a pocas horas de que el Gobierno español firmase el decreto del estado de alarma, la ciudad amaneció con las calles prácticamente desiertas y con apenas tráfico. Una situación que contrastaba con la ofrecida en los centros de alimentación.
Hipermercados y supermercados registraron una auténtica avalancha de consumidores que en poco tiempo vaciaron las estanterías de productos básicos, en una estampa que recordaba a una economía de guerra. El temor a quedar desabastecidos ante un periodo prolongado de aislamiento —pese a que las salidas para hacer la compra están permitidas— o de que se agotasen determinados productos hizo que muchos de los lineales se vaciasen al poco tiempo. Significativa fue la compra de papel higiénico —algo que se viene repitiendo en todo el país y a la que nadie ha dado aún explicación— y de productos de limpieza, como una conocida marca de desinfectante para el hogar que se agotó en muchos establecimientos.
Otra de las consecuencias fue que no se guardase el metro de distancia de seguridad entre las personas que hacían cola con sus carros frente a las cajeras.
Tal fue la situación en esta primera jornada, y que se repitió en toda Galicia, que provocó que la Federación de Servicios de CCOO solicitase a la Xunta que se tomen medidas urgentes para controlar los aforos de este tipo de centros y evitar así la propagación del virus. Este sindicato no dudó en hablar de la existencia de “un grupo de poboación que está a tomar actitudes irresponsables”.
mercados municipales
La situación fue similar en los mercados municipales de Vigo, a los que acudieron los vigueses para proveerse de productos frescos. “El pescado se agotó enseguida. Yo estoy preparando los pedidos, porque muchos de mis clientes prefirieron hacer sus compras por teléfono”, comentaba Penélope Rodríguez, responsable de una pescadería del Mercado Progreso.
Las plazas de abastos comenzaron ayer a implementar un protocolo de seguridad, tras la reunión mantenida el pasado viernes con el Concello. Sin embargo, no fue fácil su puesta en funcionamiento. “Hemos tenido problemas para encontrar soluciones hidroalcohólicas. Y hoy, con la asistencia masiva de público que hemos tenido, sinceramente, intentar mantener la distancia de seguridad ha sido prácticamente imposible y de hacerlo podría haber habido problemas de orden público”, señaló Delmiro Hermida, gerente del Mercado Traviesas.
En todos los mercados se procedió ayer a reforzar la limpieza de puntos que se consideran críticos y a abrir todas las puertas para evitar los puntos de contacto y mejorar la ventilación de los recintos. Delmiro Hermida insistió en pedir calma y en asegurar que el abastecimiento de productos de alimentación está asegurado.
También operativos, aunque con menor número de clientes, amanecieron las farmacias. Los estancos abrieron, aunque con la incertidumbre de si podían o no hacerlo, ya que si bien se autorizó en la Comunidad de Madrid, la Xunta no los mencionaba. “No recibí instrucciones de que tenga que cerrar”, indicaba una estanquera, que se había procurado el día anterior unos guantes y una mascarilla en una ferretería. n
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